Redalyc.Dimensiones cognitivas de la bibliografía

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  • Revista Interamericana de Bibliotecologa

    ISSN: 0120-0976

    [email protected]

    Universidad de Antioquia

    Colombia

    Meneses Tello, Felipe

    Dimensiones cognitivas de la bibliografa

    Revista Interamericana de Bibliotecologa, vol. 30, nm. 1, enero-junio, 2007, pp. 107-134

    Universidad de Antioquia

    Medelln, Colombia

    Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=179014344004

    Cmo citar el artculo

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    http://www.redalyc.org/revista.oa?id=1790http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=179014344004http://www.redalyc.org/comocitar.oa?id=179014344004http://www.redalyc.org/fasciculo.oa?id=1790&numero=14344http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=179014344004http://www.redalyc.org/revista.oa?id=1790http://www.redalyc.org

  • Rev. Interam. Bibliot. Medelln (Colombia) Vol. 30 No. 1 enero-junio de 2007. ISSN 0120-0976 107

    Dimensiones cognitivas de la bibliografaDimensiones cognitivas de la bibliografaDimensiones cognitivas de la bibliografaDimensiones cognitivas de la bibliografaDimensiones cognitivas de la bibliografa*****

    FFFFFelipe Meneses Telipe Meneses Telipe Meneses Telipe Meneses Telipe Meneses Telloelloelloelloello*****

    ResumenResumenResumenResumenResumen

    Se reflexiona en torno de siete esferas de la bibliografa: la tcnico-metodolgica, la histrica, la

    cientfica, la documental, la cuantitativa, la docente y la informativa. Cada una de ellas se construye

    bajo la perspectiva de diferentes puntos de vistas avalados por especialistas en la materia. As, a lo

    largo del texto se analiza una serie de trminos palabras con el fin de aclarar el panorama conceptual

    que se ha creado alrededor del campo de la bibliografa. Se pretende continuar con el debate acerca

    de las lneas divisorias de la bibliografa respecto a su significado y alcance cognitivo.

    PALABRAS CLAVE: Bibliografa / Bibliologa / Repertorios Bibliogrficos / Bibliometra /

    Documentacin / Webibliografa

    MENESES TELLO, Felipe. Dimensiones cognitivas de la bibliografa. En: Revista

    Interamericana de Bibliotecologa, Vol. 30, No. 1 (ene.-jun. 2007); p. 107-134.

    Artculo recibido: 19 de noviembre de 2006. Aprobado: 18 de Abril de 2007

    Abstract:Abstract:Abstract:Abstract:Abstract:

    This article is an essay dealing with seven spheres of bibliography: technical-methodological, historical,

    scientific, documentary, qualitative, educational, and informative. Each of these is based upon different

    points of view endorsed by subject specialists. Thus, throughout the text a series of terms is analyzed

    with the intent of clarifying a conceptual panorama that has been created in the field of bibliography.

    By this means the debate on the dividing lines of bibliography with respect to its meaning and its

    cognitive scope can be continued.

    Key words: Bibliography / Bibliology / Bibliographic indices / Bibliometrics / Documentation

    / Webliography

    MENESES TELLO, Felipe. Cognitive dimensions of bibliography. In: Revista Interamericana

    de Bibliotecologa, Vol. 30, No. 1 (jan.-jun. 2007); p. 107-134.

    * Artculo de reflexin derivado de la actividad docente e investigativa del autor.

    ** Candidato al ttulo de Doctor en Bibliotecologa y Estudios de la Informacin, Facultad de Filosofa y Letras de la UNAM.Profesor, Facultad de Filosofa y Letras de la UNAM. Mxico, D. F. Mxico. [email protected]

  • 108 Rev. Interam. Bibliot. Medelln (Colombia) Vol. 30 No. 1 enero-junio de 2007. ISSN 0120-0976

    IntrIntrIntrIntrIntroduccinoduccinoduccinoduccinoduccin

    La bibliografa como problema concreto de anlisis y estudio de la bibliotecologaes posible interpretarla desde siete diferentes esferas cognitivas: la tcnico-metodolgica, la histrica, la cientfica, la documental, la cuantitativa, la docente yla informativa. En este sentido, hoy en da la bibliografa en el marco epistemolgicodel profesional de la informacin es considerada como una vertiente de estudio dela bibliotecologa. Sin embargo, cabe reconocer que la primera ayud a preparar elcamino para el origen de la segunda. Por este motivo, la tarea sistemtica deacopio o compilacin de escritos es la progenitora legtima de la profesin y disciplinaque hoy ejercemos. De manera explcita, la bibliografa es la madre de labibliotecologa, no obstante que desde el siglo XX la primera comenz a serconfigurada como una disciplina subsidiaria de la segunda.

    Un ejemplo del papel auxiliar o accesorio de la bibliografa en la esfera de labibliotecologa, lo encontramos en el Diccionario del archivero bibliotecario deGarca,1 quien al definir a la bibliotecologa como la disciplina que se ocupa delconjunto de conocimientos relativos al libro y a la biblioteca, infiere que estadisciplina comprende a otras cinco disciplinas subsidiarias: la bibliologa, la bibliotecnia,la bibliografa, la biblioteconoma y la bibliotecografa. En torno de esta concepcindivisoria, basada en el clsico diccionario de Buonocore,2 se ha desatado desdehace tiempo un intenso debate en artculos, libros y tesis, el cual a veces en lugarde aclarar el panorama terico ha profundizado una gran discordancia conceptual,lo que ha evitado llegar a consensos para sistematizar con la suficiente claridad laextensin conceptual de cada una de estas expresiones.

    As, dado que el debate sigue abierto en torno a las lneas divisorias de labibliografa respecto a su significado y alcance cognitivo, el presente artculo pretendetrazar un panorama que nos ayude a comprender los lmites complejos de estaparte epistemolgica de la bibliotecologa. De tal manera que la justificacin queSimn a comienzos de la dcada de los setenta en el siglo pasado escribi: variossiglos de interferencia y confusiones justifica que todava no se haya impuesto unaclara visin de las actuales fronteras de la bibliografa, sigue siendo un argumentovlido para continuar dilucidando esta problemtica. 3

    1. GARCA EJARQUE, Luis. Diccionario del archivero bibliotecario. Gijn, Espaa: Ediciones Trea, 2000, p. 53

    2. BUONOCORE, Domingo. Diccionario de bibliotecologa. 2 ed. Buenos Aires: Marymar, 1976, p. 89-90

    3. SIMN DAZ, Jos. La bibliografa: conceptos y aplicaciones. Barcelona: Planeta, 1971, p. 22

    Felipe Meneses Tello / Dimensiones cognitivas de la bibliografa

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    La dimensin tcnico-metodolgicaLa dimensin tcnico-metodolgicaLa dimensin tcnico-metodolgicaLa dimensin tcnico-metodolgicaLa dimensin tcnico-metodolgica

    No hay duda que el primer plano que comenz a cultivarse en el campo de labibliografa fue el de carcter tcnico, pues sin la prctica de esta vertiente nohubiese sido posible producir la vasta bibliografa que comenz a ser generada apartir del siglo XVI (bibliotheca, catalogus, repertorium, inventarium, index,bibliographia), labor acuciosa que permiti con el paso de los siglos elperfeccionamiento de la tcnica y el mtodo para generar alrededor del mundovarios tipos de bibliografas.

    Esta lnea comprende el mtodo y la tcnica de compilar y elaborar registrosbibliogrficos con todos los elementos descriptivos y analticos que integra el conjuntode obras publicadas o inditas, manuscritas o impresas que conforman los repertoriosbibliogrficos. En esta tesitura, nos referimos a la bibliografa descriptiva, lacual se encarga de incluir los datos bibliogrficos de la publicacin (autor, ttulo, piede imprenta, nmero de pginas, formato, tipografa, ilustraciones, encuadernacin,etctera); y a la bibliografa analtica, crtica, anotada o comentada, la cualadems de transcribir hace alusin al contenido del escrito, es decir, consiste en laelaboracin del resumen, anlisis o comentario de las obras compiladas. A labibliografa descriptiva se le conoce tambin como bibliografa descriptivaexterna y a la bibliografa analtica como bibliografa descriptiva interna. Espor ello que para Escamilla,4 el proceso de descripcin de una determinada obra esexterno e interno; el primero se aplica al documento como objeto fsico, es decir, ala descripcin de los elementos que estudia la bibliografa material,5 el segundose interesa por el contenido, esto es, el proceso de descripcin interna de un libro uotro tipo de documento que consiste en la elaboracin de un resumen sobre elcontenido del mismo.

    Desde esta perspectiva, observamos que la dimensin tcnico-metodolgicaengloba la prctica de la bibliografa descriptiva y analtica. Y tanto una como laotra exigen labor de investigacin, transcripcin, descripcin y clasificacin dedocumentos. Procesos que incluyen la definicin clsica del concepto de Malcls:[] la bibliografa investiga, transcribe, describe y clasifica los documentosimpresos con el fin de constituir los instrumentos de trabajo intelectual llamadosrepertorios bibliogrficos. 6 Una nocin casi idntica es la de Sabor, quien afirmaque la bibliografa es una disciplina que se ocupa del registro, descripcin y

    4. ESCAMILLA GONZLEZ, Gloria. Manual de metodologa y tcnica bibliogrficas. Mxico: Universidad NacionalAutnoma de Mxico, 1988, p.13

    5. GASKELL, Philip. Nueva introduccin a la bibliografa material. Gijn, Espaa: Ediciones Trea, 1999, 540 p.

    6. MALCLS, Louise-Nelle. La bibliographie. Paris: Presses Universitaires de France, 1962, p. 13

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    clasificacin de los libros con fines determinados, distintos a los biblioteconmicos7

    y casi semejante y no idntica, en virtud de que omite o pasa inadvertido el trminode investigacin, acto esencial para realizar la serie de actividades sistemticasde bsqueda y localizacin en relacin con las fuentes de informacin a las queacude el bibligrafo para realizar su esmerada labor de compilacin. Esta dimensin,por antonomasia prctica, es la que permite la produccin de una gran variedad debibliografas.

    Consideremos las categoras que nos ofrece Delgado8 para tener una idea cla-ra de la gran variedad de bibliografas que existen, en cuanto a: contenido: genera-les o especializadas; ritmo de aparicin: retrospectivas o en curso; cantidad dematerial: exhaustivas o selectivas; cobertura geogrfica: internacionales,supranacionales, nacionales, regionales, provinciales, comarcales o locales; mbitocronolgico: universales, delimitadas; mbito lingstico: plurilinges o monolinges;tipo de material: heterogneas, hbridas o mixtas, especiales; tipo de descripcin:descriptivas, anotadas o crticas; ordenacin: alfabticas, sistemticas ocronolgicas; presentacin: enumerativas y narrativas; publicacin o difusin: au-tnomas o independientes u ocultas. A esta tipologa de bibliografas con informa-cin secundaria, cabe agregar el criterio que Torres9 distingue en atencin a quie-nes estn destinadas estas obras de compilacin: escolares, cientficas, biblioflicasy comerciales. En torno de esta gama de obras, mencin especial merecen lasbibliografas de bibliografas, publicaciones terciarias de informacin. Ejemplos deestas ltimas son la Bibliografa de bibliografas colombianas de Giraldo10 y laBibliografia das bibliografias portuguesas de Anselmo,11 entre otras publica-ciones de este gnero que cita Gropp. 12 En suma, todas esas obras de referenciao consulta son de apreciable valor para los diversos usuarios que requieren deinformacin secundaria y terciaria.

    En el marco de esta dimensin se incrusta lo que Robinson define como bi-bliografa sistemtica, es decir, la preparacin de listas de libros, en una palabra,la compilacin de bibliografas.13 Esta labor tcnico-metodolgica es, a juicio deBalsamo, una dimensin puramente instrumental, motivo por el que, agregaeste autor italiano, las definiciones que ofrecen los diccionarios y manuales no

    7. SABOR, Josefa E. Manual de fuentes de informacin. 3 ed. corr. y aum. Buenos Aires: Marymar, 1978, p. 130-131

    8. DELGADO CASADO, Juan. Introduccin a la bibliografa. Madrid: Arco Libros, 2005, p. 24-25

    9. TORRES RAMREZ, Isabel. Los repertorios bibliogrficos o bibliografas. Concepto, funcin informativa, tipologa ehistoria. En: Fuentes de informacin: estudios terico-prcticos. Madrid: Editorial Sntesis, 1999, p. 151

    10. GIRALDO JARAMILLO, Gabriel. Bibliografa de bibliografas colombianas. 2 ed. corr. y puesta al da por Rubn PrezOrtiz. Bogot: Instituto Caro y Cuervo, 1960, 204 p. Serie Bibliogrfica; 1.

    11. ANSELMO, Antnio Joaquim. Bibliografia das bibliografias portuguesas. Lisboa: Biblioteca Nacional, 1923. 158 p.Biblioteca do bibliotecrio e do arquivista; 3.

    12. GROPP, Arthur E. Bibliografa de bibliografas. Anuario de Biblioteconoma y Archivonoma. 1964, vol. IV, p.9-15

    13. ROBINSON, A. M. Lewin. Introduccin a la bibliografa: gua prctica para trabajos de descripcin y compilacin.4 ed. Madrid, Espaa: Fundacin Germn Snchez Ruiprez, 1992.

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    suelen ir ms all de una descripcin fctica.14 Desde esta arista, a la bibliogra-fa slo se le puede apreciar desde un punto de vista meramente tcnico. Perorespecto a su uso acadmico-cientfico, se le percibe como importante obra inte-lectual de consulta para proveer de informacin secundaria a estudiantes y pro-fesores, a estudiosos y cientficos con el objetivo de ayudarles a formular susrespectivos aparatos bibliogrficos sobre determinados autores, ttulos y temas.En este sentido, esta va de quehacer bibliogrfico tiene la funcin de apoyar ypromover la cultura nacional y universal mediante un amplio abanico de publica-ciones. As, las obras de consulta en general, y las bibliografas en particular,acorde con Perales, Representan en las investigaciones modernas la gua mssegura y eficaz para llevar a feliz trmino una investigacin, y constituyen unacervo valioso para el escritor, el crtico, el maestro, el investigador, el poeta, elperiodista y el estudiante.15

    Asimismo, en virtud de la creacin del documento electrnico y del auge de laInternet, la magnitud del campo de la bibliografa se ampla y moderniza de maneraimportante a partir de la dcada del noventa. De tal suerte que hoy en da existenguas para citar formatos electrnicos en lo que Montaner nombra como biblio-grafa citada o lista de referencias bibliogrficas en los trabajos de investiga-cin.16 Ejemplo de esta tcnica son las guas de Estivill y Urbano17 y Aguiar18, laque puede ser utilizada para el desarrollo de repertorios que contengan registrosbibliogrficos electrnicos. En esta perspectiva, la compilacin de enlaces quepermiten llevar directamente a docenas, cientos o miles de pginas de Internet sedenomina web bibliografa o web bibliography, o sea, toda aquella bibliografabasada en fuentes de informacin que se localizan en World Wide Web. De estemodo, encontramos la categora web bibliography of web bibliographies. Laliteratura que registra el Library Information Science Abstracts respecto a estanueva lnea de compilacin, la cual es posible denominarla como bibliografa elec-trnica, la podemos dividir grosso modo en: 1] los documentos referentes a losque estn construyendo las bases tericas de la web bibliografa, y 2] las webbibliografas propiamente dichas. Entre los primeros destacan los artculos de Harris19

    14. BALSAMO, Luigi. La bibliografa: historia de una tradicin. Gijn, Espaa: Ediciones Trea, 1998, p. 11

    15. PERALES OJEDA, Alicia. Las obras de consulta: (resea histrico crtica). Mxico: Universidad Nacional Autnomade Mxico, 1962, p. 5

    16. MONTANER FRUTOS, Alberto. Prontuario de bibliografa: pautas para la realizacin de descripciones, citas y reper-torios. Gijn, Espaa: Ediciones Trea, 1999, p. 169

    17. ESTIVILL, Assumpci; URBANO, Cristbal. Cmo citar recursos electrnicos. [en lnea]. 30 mayo 1997. Disponibleen Internet: http://www.ub.es/biblio/citae-e.htm [Consulta: 16 de julio de 2003]

    18. AGUIAR COLHO DE MOURA, Gevilacio. Citaes e referncias a documentos eletrnicos. [en lnea]. 2002. Dispo-nible en Internet: http://www.quatrocantos.com/tec_web/refere/8donline.htm. [Consulta: 16 de julio de 2003]

    19. ALIMOHAMMADI, Dariush. Webliometrics: a new horizon in information research. Library Review, 2006, vol. 55, no. 6,p. 344-348. Are webliographies still in use? Electronic Library, 2004, vol. 22, no. 2, p. 154-157

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    y Alimohammadi;20 respecto al segundo grupo cabe citar a Davidson,21 Fink,22

    Alimohammadi,23 Ho24 y Asis.25

    La dimensin fctica de la bibliografa que exige tcnica y mtodo podemosconsiderarla como ciencia o tcnica? No hay una respuesta definitiva ni un con-senso pleno al respecto, puesto que viene siendo considerada desde ambos pris-mas. Torres, por ejemplo, asienta que la bibliografa es posible contemplarla Comociencia instrumental que aporta apoyo terico y metodologa cientfica a la activi-dad que se encamina hacia la elaboracin de repertorios bibliogrficos.26 Es ver-dad, todo trabajo encaminado a emprender una bibliografa requiere apoyarse enuna rigurosa metodologa, as como en la tcnica y teora de la compilacin, delregistro bibliogrfico y resumen, pero esto no infiere que al hacer una fuente deinformacin secundaria de esta naturaleza estemos haciendo, como menciona To-rres, ciencia bibliogrfica instrumental, pues una obra de consulta como lo es unabibliografa no es de ningn modo una obra teortica, por lo tanto tampoco seevidencia en estricto sentido como una fuente de informacin primaria. Recorde-mos que toda ciencia para que sea considerada como tal necesita aportar conoci-miento sistemtico, original y de frontera en forma de monografa o artculo cien-tfico. En este orden de reflexin, parece que podemos estar de acuerdo en queuna bibliografa o un conjunto de stas no renen las caractersticas de esas fuen-tes de informacin de primera mano.

    Por todo lo anterior, esta dimensin, la tcnico-metdica, sugiere a todas lucesque la bibliografa es primordialmente una tcnica, basada en mtodos rigurosos.Los autores franceses (Malcls y Estivals), los anglosajones (Robinson, Harmon,Chakraborti), italianos (Serrai, Pensato, Balsamo) y estudiosos de otras latitudes(Mxico, Espaa, etctera) coinciden en este sentido.

    20. HARRIS, S. R. Webliography: the process of building Internet subject access. Acquisitions Librarian, 1997, no. 17/18,p. 29-43

    21. DAVIDSON, L Human genetics databases on the Internet: a Webliography. Medical Reference Services Quarterly, Summer1997, vol. 16, no. 2, p. 49-54

    22. FINK, Kenneth. Criminology Web sites: an annotated Webliography. Searcher, Sep. 2003, vol. 11, no. 8, p. 10-12,14-20

    23. ALIMOHAMMADI, Dariush. Annotated webliography of webliographies: a proposal. Electronic Library, 2005, vol. 23,no. 2, p. 168-172

    24. HO, Adrian K; BAILEY, Charles W. Open access webliography. Reference Services Review, 2005, vol. 33, no. 3, p. 346-364

    25. ASIS, Susan. Types of young participation programs in public libraries: an annotated Webliography. Young Adult LibraryServices: The Journal of the Young Adult Library Services Association, Summer 2006, vol. 4, no. 4, p. 26-30

    26. TORRES RAMREZ, Isabel de. Qu es la bibliografa: introduccin para estudiantes de biblioteconoma y documen-tacin. Granada, Espaa: Universidad de Granada, 1996, p. 136

    Felipe Meneses Tello / Dimensiones cognitivas de la bibliografa

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    La dimensin histricaLa dimensin histricaLa dimensin histricaLa dimensin histricaLa dimensin histrica

    Otra dimensin de particular importancia que ha sido percibida pero escasa-mente cultivada, es la de naturaleza histrica. As, desde este ngulo existe unagran cantidad de materia prima intelectual que comprende lo que podemos deno-minar el recurso bibliogrfico esencial para generar estudios referentes a lo que esfactible denominar apropiadamente como historia de la bibliografa. Pensato27,

    en este plano de la bibliografa, critica la imprecisin que Perroni-Grande28 deno-mina como bibliografa histrica o histrico-bibliogrfica. A nuestro juicio, la pri-mera expresin es ambigua porque bibliografa histrica puede significar tambintoda obra bibliogrfica especializada repertorial sobre temas de carcter histrico(por ejemplo, Bibliografa de la sociedad esclavista en Cuba, Bibliografa sobre lagesta cubana del 26 de julio, Bibliografa de las luchas sindicales en Amrica Lati-na), es decir, obras que no necesariamente incluyen el trmino historia, pero dadala naturaleza del ttulo indica que se trata, en efecto, de una bibliografa histrico-descriptiva o bibliografa histrico-descriptiva-analtica.

    Por lo anterior, es ms propio referirnos para reconocer esta dimensin comohistrico-bibliogrfica, la cual, segn el mismo autor que critica Pensato, estllamada a indagar sobre la industria y los anales tipogrficos, las relaciones entreautores, tipgrafos, editores, fbricas de papel, ilustradores de libros, las oficinasde los encuadernadores, las tiendas de los libreros, el mecenazgo, las muestrasbibliogrficas, la actividad de los biblifilos, biblimanos, bibliotecarios, las vicisitu-des histricas de la bibliografa, punto de vista cuestionable tambin porque lamayora de estas categoras son objeto de conocimiento ms de la bibliologa, en-tendida sta como la disciplina que estudia el libro en sus aspectos histrico ytcnico, que de lo que intentamos entender bajo el trmino de historia de la biblio-grafa. 29 Si hemos de aceptar la visin de Perroni-Grande, entonces debemosaceptar el trmino hbrido, abstracto y poco convincente de bibliografa bibliolgicaque en la dcada de los cincuenta del siglo pasado seal el autor italiano Ferrari.Pero continuar aceptando esta percepcin es seguir desfigurando la bibliografa yconfundindola con la bibliologa, an cuando en el Glosario ALA se afirme queesta ltima es bibliografa en su sentido ms amplio.30 Concordar con esta acep-cin significa anclarse en la deformacin que comenz a suscitarse a partir de lossiglos XVII y XVIII con el trabajo de algunos libreros (L. Burlard) y bibliotecariosfranceses (C. F. Achard).31

    27. PENSATO, Rino. Curso de bibliografa. Gijn, Espaa: Ediciones Trea, 1994, p. 28

    28. PERRONI-GRANDE, Ludovico. Concepto di bibliografa. Appunti con apndice bibliogrfica. Regio Calabria: Tip.Morillo, 1935. Citado por Pensato. Ibd. p. 28

    29. GARCA EJARQUE, Luis. Op. cit. p. 46-47

    30. YOUNG, Heartill (Ed.). Glosario ALA de bibliotecologa y ciencias de la informacin. Madrid: Ediciones Das deSantos, 1988, p.33

    31. MALCLES, Louise-Nelle. Op. cit. p. 84

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  • 114 Rev. Interam. Bibliot. Medelln (Colombia) Vol. 30 No. 1 enero-junio de 2007. ISSN 0120-0976

    La historia de la bibliografa es una forma de cultivar la dimensin cientfico-histrica de esta materia, adems de elaborar fuentes de consulta de inestimablevalor para los historiadores en general y para los historiadores de la bibliografa enparticular. Un gnero en esta contextura es la biobibliografa (bio-bibliography), osea, aquella cuando el anlisis o la narracin biogrfica, ms o menos detallada debibligrafos y otros personajes o autores, se agrega comnmente a la lista de suspublicaciones; cubre entonces, de manera sucinta, la obra sobre la vida y las publi-caciones de esa persona. El primer caso, es decir las biobibliografas de bibligra-fos, se puede ilustrar con la Biobibliografa general de don Jos Mara Vigil deAgraz32, y el Ensayo biobibliogrfico en torno de Mario Coln que public Alans,33

    pues tanto Coln como Vigil son considerados importantes personajes en el contex-to de la bibliografa mexicana; el segundo asunto se ejemplifica con laBiobibliografa de los escritores de Jalisco, cuya autora se debe tambin aAgraz.34 En este cuadrante, en que se combina la biografa con la bibliografa y seconjugan las dos variantes sealadas, destaca la obra del bibligrafo espaol Milla-res,35 intitulada Cuatro estudios biobibliogrficos mexicanos. Publicaciones quese ajustan en las categoras documentales de las fuentes de informacin biogrficaque analiza Vega.36

    Cabe llamar la atencin de no confundir la biobibliografa con lo que se denomi-na como bibliografa biogrfica, pues sta es una bibliografa de biografas,como la que publicara Iguniz bajo el ttulo Bibliografa biogrfica mexicana,obra en la que su autor procurara incluir todas aquellas producciones de carcterbiogrfico, como biografas propiamente dichas [] y todo aquello que tiene quever con la vida pblica y privada de alguna persona, cualquiera que sea su carc-ter, condicin o categora.37 De tal modo que la lnea de investigacin histrica sepresenta en forma de discurso, de visin interpretativa y no solamente por mediode una relacin de libros o un repertorio sistemtico descriptivo de registros biblio-grficos. La dimensin que nos ocupa proyecta esencialmente la vinculacin entrebibliografa e historia. Ejemplos de este nexo son el libro de Perales38 intitulado

    32. AGRAZ GARCA DE ALBA, Gabriel. Biobibliografa general de don Jos Mara Vigil. Mxico: UNAM, Instituto deInvestigaciones Bibliogrficas, 1981, 286 p.

    33. ALANS BOYSO, Jos Luis. Mario Coln: ensayo biobibliogrfico. Mxico: Estado de Mxico, H. Ayuntamiento deAtlacomulco, 1984, 232 p.

    34. AGRAZ GARCA DE ALBA, Gabriel. Biobibliografa de los escritores de Jalisco. Mxico: UNAM, Instituto de Inves-tigaciones Bibliogrficas. 1980, 2 v.

    35. MILLARES CARLO, Agustn. Cuatro estudios biobibliogrficos mexicanos: Francisco Cervantes de Salazar, frayAgustn Dvila Padilla, Juan Jos de Eguiara y Eguren, Jos Mariano Beristin de Souza. Mxico: Fondo de CulturaEconmica, 1986, 462 p.

    36. VEGA, Martn A. Las fuentes de informacin biogrfica. Revista Espaola de Documentacin Cientfica. 1994, vol. 17,no. 2, p. 174-195

    37. IGUNIZ, Juan Bautista. Bibliografa biogrfica mexicana. Mxico: UNAM, Instituto de Investigaciones Histricas,1969, p. 9

    38. PERALES OJEDA, Alicia. La cultura bibliogrfica en Mxico. Mxico: Universidad Nacional Autnoma de Mxico,2002, 261 p.

    Felipe Meneses Tello / Dimensiones cognitivas de la bibliografa

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    La cultura bibliogrfica en Mxico; y su artculo Apuntes de bibliografa mexi-cana39, publicado en el primer Anuario de Biblioteconoma y Archivonoma.Otra muestra explcita es la Historia de la bibliografa en Espaa, de Fernndez.40

    En este sentido, crear ese tipo de conocimiento histrico es un acercamiento o unavertiente de la dimensin que a continuacin se explica.

    La dimensin cientficaLa dimensin cientficaLa dimensin cientficaLa dimensin cientficaLa dimensin cientfica

    A menudo preguntamos y nos cuestionamos qu es la bibliografa, una tcnicao una ciencia? Simn41 es ms especfico al cuestionar la bibliografa es unaciencia, tcnica, arte o ciencia auxiliar? La respuesta en torno del carcter tcnicola encontramos en la dimensin tcnico-metodolgica a que hemos hecho alusinanteriormente. Queda por responder, entonces, si es o no una ciencia, o si, mejordicho, es factible realizar investigacin cientfica en el campo de la bibliografa. Deacuerdo con lo expresado hasta aqu, podemos augurar que la bibliografa puede,ms que una ciencia, ser tanto un instrumento intelectual de apoyo a la cienciacomo un objeto de estudio cientfico. As que la bibliografa, ora tcnica, ora objetode investigacin cientfica, ha requerido de mtodos, tcnicas e informacin paraconstruir sus respectivos productos intelectuales. La identidad y los lmites de ladimensin cientfica de la bibliografa a veces ha sido confundida al no haber traza-do las fronteras cognitivas que existen con respecto a la dimensin tcnico-metodolgica. Torres nos ofrece un ejemplo claro de esta oscuridad confinante alapuntar que hay un acuerdo casi unnime de que la bibliografa es la cienciainstrumental que, citando esta autora a Manfr, estudia y compila los repertoriosbibliogrficos, con fines y mtodos cientficos, indagando sobre su teora, su meto-dologa y su historia.42 Observemos en esta definicin cmo interfiere una di-mensin con otra, a tal grado que se mezcla lo meramente tcnico-metodolgicocon lo histrico y teortico, y pasa inadvertido lo que es propio de una y otraextensin cognitiva.

    Pero cul es entonces el ncleo duro que evidencia a la bibliografa comociencia? En qu sentido podemos determinar sus preceptos cientficamente? Labibliografa se distingue como fenmeno de ciencia y alcanza a pisar terreno cien-tfico autnomo firme, cuando los bibligrafos, biblioteclogos o documentalistasse preocupan por crear un cuerpo terico, consecuentemente cientfico, en torno

    39. PERALES OJEDA, Alicia. Apuntes de bibliografa mexicana (siglos XVI-XIX). Anuario de Biblioteconoma yArchivonoma, 1961, p 99-125

    40. FERNNDEZ SNCHEZ, Jos. Historia de la bibliografa en Espaa. Madrid: Compaa Literaria, 1994. 299 p.

    41. SIMN DAZ, Jos. Op. cit. p. 19

    42. TORRES RAMREZ, Isabel del. Op. cit. p.132-133

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    al concepto y peculiaridades que guarda y cubre la bibliografa como fenmeno decompilacin y registro de informacin impresa y electrnica en diversos formatos,en los distintos ejes de tiempo y espacio. En este sentido, como afirma Torres, Labibliografa no se limita a la elaboracin de repertorios, ni siquiera al estudio de lateora y la metodologa de la compilacin de bibliografas, sino que tambin apuntaal anlisis riguroso y a la reflexin profunda para generar un cuerpo cientfico queayude a esclarecer los diversos matices que han aportado numerosos autores a labibliografa como genuina disciplina.43 Es decir son las obras que logran alcanzar lams alta cima de la teora bibliogrfica. Obras como la de Krummel,44 intituladaBibliografas: sus objetivos y mtodos, caen en esta categora de esfuerzo cien-tfico. Sin embargo, hacer este tipo de anlisis tericos evidencia a la bibliografacomo ciencia o simplemente como un objeto factible de introducirlo al procesocomplejo de la investigacin cientfica? La duda persiste.

    En este plano dubitativo, las ideas referentes a que la bibliografa es la cienciadel libro, la ciencia de las bibliotecas y la ciencia de los repertorios, en tornode las que discutira hace tiempo Simn45 e intentara ms tarde esclarecer Lpez,46

    continan suscitando incertidumbres y preguntas para precisar la esencia de lanocin en cuestin. Cuando la bibliografa se considera como ciencia del librocabe advertir que comnmente se la confunde con la nocin de bibliologa, o sea,es la acepcin y visin tergiversada de la bibliologa como bibliografa. Millares entorno de este problema fue explcito al precisar: Durante el siglo XVIII, en efecto,y particularmente en Francia, se la confundi con la bibliologa, es decir, con laciencia del libro; y as, los primero tratados acerca de sta, si bien ostentan el ttulode bibliografas, tratan simultneamente de biblioteconoma, bibliofilia, bibliotecnia,paleografa, historia de las bibliotecas y critica literaria.47 Y esta fue la causa porla cual se dificult dilucidar su campo de accin cognitivo. As, hoy en da estclaro que la bibliologa es la ciencia del libro, mientras que la bibliografa es ladisciplina encargada de elaborar, estudiar y analizar toda la gama de listas de librosy repertorios bibliogrficos. Pero pese a esta distincin, an persiste, en el contex-to anglosajn, la idea de que la bibliografa es la ciencia del libro. Motivo por el cualla divergencia entre si es o no la bibliografa de esta naturaleza, no ha perdidoactualidad.

    43. Ibib p. 103

    44. KRUMMEL, D. W. Bibliografas: sus objetivos y mtodos. Madrid: Fundacin Germn Snchez Ruiprez, 1993, 220 p.

    45. SIMN DAZ, Jos. Op. cit. p. 15-17

    46. LPEZ YEPES, Jos. Introduccin al concepto de bibliografa. En: Fundamentos de informacin y documentacin.Madrid: Eudema, 1983, p. 87-100

    47. MILLARES CARLO, Agustn. Prontuario de bibliografa general. Caracas: Universidad Catlica Andrs Bello, Insti-tuto de Investigaciones Histricas, 1973, p. 9

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    La bibliografa como la ciencia de las bibliotecas se relaciona con el proble-ma que analiza Aboyade48 en su artculo intitulado: El bibliotecario como bi-bligrafo. Empero, al profesional de la biblioteca slo puede considerrsele comotal, a nuestro juicio, si l hace bibliografas con la calidad que exigen la naturalezay variedad de esas obras de consulta, pues elaborar catlogos, entre otras tareasy actividades bibliogrficas, para centros bibliotecarios no proyectan a ese pro-fesional como bibligrafo en el estricto significado de la palabra. Este punto devista es factible ilustrarlo con la crtica que hiciera Fernndez49 en relacin conla Bibliografa de la historia de Mxico del bibliotecnomo Roberto Ramos, atal punto de calificar Fernndez esa obra y su autor como pseudobibliografa yrespectivamente speudobibligrafo.50 Esta descalificacin se debi a que el au-tor se apeg a las normas de catalogacin de la American Library Association ycometi, sin reconocer, una evidente profusin de errores en el cuerpo de lapublicacin. Crtica que concuerda con Bowers al escribir: Para evitar sumarseal gran nmero de pseudobibliografas del pasado, las bibliografas deberan ha-cer honor a su nombre, o no escribirse.51 Sin embargo, hay autores que aceptanen cierto sentido el significado de la bibliografa como ciencia de la biblioteca,entre ellos los de la escuela italiana. Serrai, por ejemplo, alude a la expresinbibliografa catalogrfica; mientras que Balsamo52 plantea el trmino biblio-grafa bibliotecaria, trmino que se usaba en el siglo XIX. Percepciones quese vinculan con el esquema de Van Hoesen, en el que incluye el componentebibliothecal como parte de la bibliografa, es decir, todo aquello que tiene quever con las actividades que se desarrollan en las bibliotecas. Si se acepta estavisin entonces habra que pensar que la bibliografa tiene otra dimensin cognitiva:la dimensin bibliotecaria que Pensato menciona.53

    Pese a este desconcierto, se contempla que ambas posturas presentan dosis derazn, por lo que a pesar del desacuerdo se vislumbran argumentos vlidos queenriquecen la discusin. Lo cierto es que la bibliografa, como herramienta de lainvestigacin bibliogrfica, y la biblioteca, como sistema de acervos y serviciosbibliotecarios, son fenmenos intelectuales a disposicin de los lectores y usuariosque intentan satisfacer necesidades sociales de informacin. La diferencia estribaen que la bibliografa ofrece la posibilidad de consultar referencias bibliogrficas;

    48. ABOYADE, Bimbe. El bibliotecario como bibligrafo. Boletn de la UNESCO para las Bibliotecas, Nov.-Dic 1971,vol. 25, no. 6, p. 363-366

    49. FERNNDEZ DE CRDOBA, Joaqun. Bibliografas y catlogos. Historia Mexicana, 1957-1958, vol. 7, no. 3,p. 460-465

    50. BOWERS, Fredson. Principios de descripcin bibliogrfica. Madrid: Arco Libros, 2001, p. 48

    51. FERNNDEZ DE CRDOBA, Joaqun. Pseudobibliografas y pseudobibligrafos. Historia Mexicana, Abr - Jun 1959,vol. 8, no.4, p. 135-144

    52. BALSAMO, Luigi. Op. cit. p. 148

    53. PENSATO, Rino. Op. cit. p. 46

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    la biblioteca dispone registros catalogrficos. As, la relacin bibliografas y cat-logos de bibliotecas que analiza Penka y Landis54 nos permite distinguir los usos,las caractersticas, separaciones y confluencias de esos dos instrumentos de recu-peracin de informacin. Vinculacin que sin duda se percibe en el universo de labibliografa. El escrito de Currier55, el cual versa sobre el estado y las tendenciasde la bibliografa en el campo de la antropologa, implcitamente evidencia los nexosque se producen entre bibligrafos y bibliotecarios, y entre bibliografas y cat-logos en el complejo mundo del control bibliogrfico de esa disciplina. Sin embar-go, concordar con la idea de que la bibliografa es la ciencia de las bibliotecas, serasubordinar la bibliotecologa a la bibliografa cuando, acorde con la evolucin deambas, esta ltima es hoy en da, a nuestro juicio, una disciplina subsidiaria de laprimera.

    Falta por aclarar si la bibliografa es la ciencia de los repertorios. Para Pera-les56 el repertorio bibliogrfico debe reunir tres aspectos, a saber: 1] la descrip-cin de los elementos que identifiquen las publicaciones (autor, ttulo, etctera),2] un sumario sobre el contenido de las mismas y 3] una justipreciacin o unainterpretacin estimativa de cada obra. Esta percepcin infiere que el repertoriotiene que cumplir con ser descriptivo, analtico y valorativo. Por ende, resultapertinente preguntar a la bibliografa descriptiva no se le puede llamar reperto-rio bibliogrfico? Si por tal repertorio entendemos como el conjunto de obrascompiladas, la respuesta es s; pero si nos ajustamos al punto de vista de Perales,sera no. Pero la duda de peso consiste en saber si a la actividad de elaborar unalista ordenada de referencias bibliogrficas se le puede considerar como cienciao simplemente como la actividad de los repertorios. La idea de que es cienciaporque se configura como un instrumento intelectual para desarrollar trabajocientfico no convence, a pesar de que esta labor se base en un mtodo rigurosode investigacin bibliogrfica. Es decir, si por ciencia se acepta el conjunto deconocimientos que se obtienen a travs de la observacin y el razonamiento,sistemticamente esquematizados y de los que se deducen postulados, principiosy leyes generales, el hacer un repertorio bibliogrfico no cumple con estas ex-pectativas porque, como escribi Simn, all falta el horizonte, la originalidad ycuantas condiciones rene un quehacer cientfico.57

    Observamos entonces que la dimensin cientfica de la bibliografa comprende:1] el debate, interminable an, acerca de si la actividad intelectual de elaborar

    54. PENKA, Carol B.; LANDIS Martha. Bibliographies and library catalogs. En: Reference and information services: anintroduction. Ed. Richard E. Bopp. Englewood: Libraries Unlimited, 1995, p. 491-499

    55. CURRIER, Margaret. Problems in anthropological bibliography. Annual Review of Anthropology, 1976, vol. 5, p. 15-34

    56. PERALES OJEDA, Alicia. Las bibliografas. En: Las obras de consulta: (resea histrico crtica). Mxico: Univer-sidad Nacional Autnoma de Mxico, 1962, p. 178-179

    57. SIMN DAZ, Jos. Op. cit. p. 19

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    obras bibliogrficas es o no una ciencia, y 2] la comprensin de cmo es posibleaproximarse al quehacer cientfico en el territorio de la bibliografa. La evidentedistincin de estos dos planos es el modo de presentacin del producto final. Anuestro juicio, el primero se disea como una obra de consulta, de informacinsecundaria o terciaria; el segundo figura como una obra de informacin primaria.Es decir, la bibliografa se conforma con un nmero determinado de referenciasbibliogrficas; la obra monogrfica, versada sobre temas tericos o histricos de labibliografa, con un discurso ajustado al mtodo cientfico. Con la intencin dematizar este problema dual, imaginemos el ttulo Bibliografa sobre la teora dela bibliografa. La diferencia estriba en que mientras la compilacin sujeta anormas, nos orienta dnde encontrar la informacin pertinente para el desarrollodel discurso cientfico, el conocimiento de su existencia, fruto de la consulta yanlisis de esa bibliografa, nos ofrece la herramienta bibliogrfica pertinente paraobtener la informacin con miras a convertirla en conocimiento. En este sentido,se piensa que es necesario trazar una lnea divisoria para apreciar entre quienesvaloran que la bibliografa, como actividad compiladora de libros y otros tipos deimpresos, es una ciencia; y quienes afirman que la bibliografa, analizada a travsde sus productos que evidencia ardua labor de compilacin, es tan slo un objetofactible de investigacin cientfica.

    Escamilla intuy esta proposicin dual al escribir: [] conviene distinguirdos clases de actividad bibliogrfica; una, sometida nicamente a la aplicacinde una tcnica y que no es una ciencia; la otra, razonada y erudita que, si no esuna ciencia en s misma, s es una prueba de una profunda cultura cientfica.58

    Pero Escamilla sobre la segunda distincin no se refiere a las obras que versansobre teora de la bibliografa, sino a ciertas bibliografas descriptivas de lossiglos XV y XVI que a su juicio tiene un carcter cientfico que no puedeponerse en duda. Desde esta arista, hay diferencia tanto de forma como decontenido en torno del planteamiento que se expone en esta esfera cognitiva. Asque el reconocimiento de la dimensin cientfica del fenmeno que nos ocupa notiene la pretensin de afirmar categricamente si la bibliografa es o no ciencia,sino destacar solamente el conflicto de cuestiones dudosas que existe en el te-rreno circundante de la relacin entre bibliografa y ciencia. En todo caso, labibliografa, en este espacio de conocimiento, se concibe como instrumento inte-lectual de apoyo a la ciencia, y como objeto susceptible de anlisis terico-cien-tfico.

    58. ESCAMILLA G., Gloria. La tcnica bibliogrfica. Anuario de Bibliotecologa y Archivologa, 1970, poca 2, vol. 2,p. 37-54

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    La dimensin documentalLa dimensin documentalLa dimensin documentalLa dimensin documentalLa dimensin documental

    Se sabe que los antecedentes de la documentacin se hallan en el contextode la bibliografa, pues se coincide en atribuir a Paul Otlet y Henry Lafontaine elorigen de esa disciplina. Algunos acontecimientos en torno de aquellos dos estudio-sos evidencian una estrecha vinculacin entre la bibliografa y la documentacin, asaber: 1] la fundacin, en las postrimeras del siglo XIX (1893), del Instituto Inter-nacional de Bibliografa Sociolgica, cuya principal actividad fue publicar los re-pertorios bibliogrficos con resmenes de derecho y ciencias sociales; 2] la crea-cin, en el marco de la Conferencia Bibliogrfica International, del Instituto Nacio-nal de Bibliografa, determinando en sus estatutos la publicacin del RepertorioBibliogrfico Universal, as como realizar el estudio de todos los asuntos inhe-rentes al quehacer bibliogrfico; 3] en el siglo XX (1931), el renombramiento delInstituto como Instituto Internacional de Documentacin, con sede en La Haya,Holanda; y 4] la publicacin del libro Tratado de documentacin (Trait dedocumentation. Bruxelles: Mundeanum, 1934) de Otlet,59 en el cual el autor desa-rrolla, segn escribiera en la presentacin, Una exposicin general de nocionesrelativas al libro y al documento y en la que continuara usando la palabra Biblio-grafa para denominar a ese Instituto Internacional. As, la relacin bibliografa ydocumentacin muestra el nexo que existe entre libro y documento, en la queOtlet considerara a la bibliografa como una de las partes de la documentacin.La percepcin otleliana distingue instituciones (bibliotecas, archivos, museos) yobras de consulta (bibliografas, enciclopedias) como colecciones de documentos,por lo que pasa inadvertida, en la parte de sus fundamentos, la distincin que hayentre una institucin documental y una pieza documental, es decir, entre institucio-nes bibliotecarias y obras bibliogrficas, entre sistemas de informacin documentale instrumentos bibliogrficos. Confusiones de esta naturaleza es lo que provocaan hoy en da tanto divergencias conceptuales como difusos radios de accin. Noobstante, a Otlet se le reconoce, en consonancia con Perales,60 como el promotorde la gran bibliografa mundial, como una preeminencia en la historia de la biblio-grafa universal; adems de que su Tratado marca, segn Pinto,61 el origen detoda la bibliografa sobre el tema de la documentacin.

    De acuerdo con lo anterior, la documentacin nace bajo esquemas institucionalesde la bibliografa para tratar asuntos relacionados con la bibliografa universal engeneral y con la bibliografa cientfica en particular, as como el problema que

    59. OTLET, Paul. El tratado de documentacin el libro sobre el libro: teora y prctica. Murcia: Universidad de Murcia,1996. p. 3-7

    60. PERALES OJEDA, Alicia. La documentacin. Anuario de Biblioteconoma y Archivonoma. Ao II, 1962. Mxico:Universidad Nacional Autnoma de Mxico, 1963, p. 9-34

    61. PINTO MOLINA, Mara. Anlisis documental: fundamentos y procedimientos. Salamanca: Eudema, 1993, p. 25

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  • Rev. Interam. Bibliot. Medelln (Colombia) Vol. 30 No. 1 enero-junio de 2007. ISSN 0120-0976 121

    entraa desde entonces la organizacin de la informacin al servicio de la investi-gacin cientfica. Por esto, como escribe Ruiz, se advierte que la documentacininicia sus pasos de la mano de la bibliografa.62 Y la primera est, segn aprecia-mos, atada fuertemente a la segunda en las diferentes coordenadas tericas. As,por ejemplo, se observa que en cuanto al vocabulario, desde el Tratado de Otlet, ladocumentacin ha requerido de gran cantidad de trminos del campo de la biblio-grafa (de la bibliologa y bibliotecologa tambin) para poder construir sus bases yreforzar varias de sus columnas cognitivas. Este fenmeno contina suscitndose,por ejemplo, en el terreno de la literatura que versa sobre la teora del anlisisdocumental, proceso esencial de la documentacin. Tomemos como muestra loque apunta Claus63: El resultado de la descripcin bibliogrfica es el asientobibliogrfico, tambin llamado noticia o referencia bibliogrfica. El ttulo del librode Claus es elocuente en el sentido de esta crtica: Manual de anlisis docu-mental: descripcin bibliogrfica. Si la obra aborda un tema especial de la do-cumentacin (el anlisis documental), entonces por qu no utiliz la autora eltrmino descripcin documental? Desde esta ptica, la documentacin, desde susorgenes, se lanz al asalto del vocabulario de la bibliologa, bibliografa ybibliotecologa. Otlet evidencia esta apropiacin lxica en todo su Tratado. Porende, se valora que sin la terminologa de la bibliografa, entre otras disciplinasafines, la documentacin estara si no hurfana, s endeble de conceptos y enconsecuencia, con insuficiencia de trminos para poder formular parte de su dis-curso cientfico.

    Cabe mencionar que la formulacin documental de Otlet respecto al binomiolibro-documento, en el sentido de que libro es el trmino para expresar todo tipo decolecciones documentales (libros manuscritos o impresos, revistas, peridicos, re-producciones grficas, dibujos, grabados, cartas, fotografas, etctera), se asemejaal significado que presenta Setin con respecto a la amplia gama de documentossusceptibles de ser incluidos en compilaciones bibliogrficas, pues stas son a jui-cio de este autor conjuntos organizados de registros que contienen la descripcinde forma, o forma y contenido de cualquier tipo de documento, sean manuscritos,impresos, audiovisuales o electrnicos, concebidos o no para su difusin, los quese registran por cdigos de clasificacin, encabezamientos de materia, palabrasclave, descriptores, anotaciones o resmenes[...].64 En este orden terminolgicode la extensin cognitiva que nos ocupa, encontramos las obras de referencia

    62. RUIZ PREZ, Rafael. El anlisis documental: bases terminolgicas, conceptualizacin y estructura operativa. Grana-da: Universidad de Granada, 1992, p. 18

    63. CLAUS GARCA, Adelina. Manual de anlisis documental: descripcin bibliogrfica. Pamplona: Ediciones Univer-sidad de Navarra, 1996, p. 33

    64. SETIN QUESADA, Emilio. El objeto de estudio de las disciplinas bibliolgico informativas y un enfoque en la Biblio-teca Nacional Jos Mart de Cuba. Investigacin Bibliotecolgica, Jul- Dic. 1986, vol. 10, no. 21, p. 7-13

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    conocidas como index, review o abstracts -impresos y en lnea- que la comuni-dad cientfica tiene a su alcance para el ejercicio expedito de recuperacin deinformacin relevante y pertinente en el mbito de la actividad bibliogrfica que selleva a cabo en el seno de las bibliotecas especializadas y/o centros de documenta-cin. Pero, en atencin a la percepcin de Setin, l sostiene que: La disciplinaque tiene por objeto de estudio a la actividad bibliogrfica es la Bibliografologa,trmino que Setin y Gorbea toman del terico ruso Korshunov65 para afirmar quees la disciplina [...] que estudia a la actividad bibliogrfica, esto es, a los procesosde creacin, difusin y uso de las compilaciones bibliogrficas. Todo parece indi-car que la nocin de bibliografologa no ha llamado la atencin de los hacedoresoccidentales de lxicos especializados en el campo de la bibliotecologa y cienciasde la informacin, como tampoco ha tenido mejor suerte entre los tericos occi-dentales de la bibliografa para considerarla como sinnimo, menos an como po-sible lazo conceptual entre la unidad bibliografa y documentacin, por lo que val-dra la pena tener presente esta laguna conceptual para sugerir un debate analticoentre los estudiosos de la temtica; as como para que esa palabra se incluya enfuturas ediciones, corregidas y aumentadas, de algunos diccionarios de la especia-lidad.

    Es posible entrever que el incremento de la produccin de las publicacionesperidicas cientficas en general, y del artculo cientfico en particular, fue creandola necesidad de buscar nuevas tcnicas de compilacin, bsqueda, recuperacin ydifusin de material bibliogrfico-documental. En este sentido, el trabajo de la bi-bliografa tradicional, anclada fundamentalmente en el universo del libro, vino a sercomplementada, pero no sustituida, por la documentacin. Dicho de otro modo,como Balsamo infiere: Sobre todo para los documentalistas, el libro ha dejado deser el principal punto de referencia; su inters se centra, esencialmente en losnuevos soportes del registro grfico desde el escrito dactilogrfico al diagrama,desde la fotografa al microfilm-, que ofrecen tipos diversos de documentacin yde textos, en relacin directa con la creciente demanda que provocan nuevasprcticas tcnico-cientficas [...], por lo que, como asienta este mismo autor, aveces la documentacin se ha presentado en discordia con [la bibliografa], inclusodesde posiciones conceptuales un tanto ingenuas, por su pretensin de novedadmetodolgica.66 Sin embargo, este estudioso reconoce que tales materiales im-ponen modalidades de tratamiento, con un propsito de informacin y recupera-cin, diferentes de aquellos tradicionales, caractersticas de la bibliografa y de labiblioteconoma. Por ende, si la documentacin fomenta nuevas prcticas tcni-

    65. KORSHUNOV, O. P. Bibliografiya: obschii kurs. [Ciencia de la bibliografa: curso general]. Moskva: Kniga, 1981. Citadopor Setin Quesada; Gorbea Portal, Salvador. De la bibliotecologa al sistema de conocimientos cientficos bibliolgico-informativo. Investigacin Bibliotecolgica, Ene- Jun. 1994, Vol. 8, no. 16, p. 21-25

    66. BALSAMO, Luigi. Op. cit. p. 182.

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    co-cientficas y varias modalidades de proceso documental y recuperacin de in-formacin respecto a las nuevas categoras de publicaciones, creadas a raz de lastecnologas electrnicas, entonces la documentacin s ha aportado novedadmetodolgica. El corpus terico que sobre esta ltima disciplina se ha desarrolladorevela, en efecto, una amplia gama de nuevas tendencias en materia de tcnicas ymtodos. Con respecto a esto, sea suficiente comparar una bibliografa propia-mente dicha con un index, abstract o resumen para observar la gama de diferen-cias y similitudes entre el trabajo de un bibligrafo y un documentalista. Lo quesugiere una duda en relacin con si hay o no diferencia entre una biblioteca cient-fica y un centro de documentacin. Si as fuera, se intuye que una coleccin debibliografas est destinada principalmente a la biblioteca; en tanto que un acervode resmenes se dispone para conformar parte de los fondos del centro de docu-mentacin. Pero en la prctica no se distingue tajantemente esta frmula divisoria.

    As, se piensa que la diferencia entre la bibliografa y la documentacin estdeterminada a primera vista por los usuarios de una y otra. Es decir, a juicio deBalsamo, los de esta ltima resultan ser grupos de tcnicos y especialistas de cadadisciplina, a diferencia del pblico genrico, o tambin especialista pero, sobre todo,del campo de las ciencias humanas, el cual reciba un servicio an satisfactorio de labiblioteca y de la bibliografa tradicionales.67 Punto de vista discutible en cuanto altipo de usuarios de la informacin cientfica respecto de las ciencias exactas y cien-cias humansticas, pues en ambas reas del saber existe una gran cantidad de publi-caciones seriadas y numerosas fuentes de informacin secundaria llamada ndices y/o resmenes manuales y electrnicos- que registran peridicamente infinidad deliteratura cientfica, con sus respectivos elementos, tales como: referencias, resme-nes, descriptores, clasificaciones y otros. Se trata de publicaciones secundarias queindizan y resumen, en un orden sistemtico, la informacin contenida en gran canti-dad de revistas que se publican alrededor del mundo, que describen miles de referen-cias bibliogrficas en torno de una disciplina cientfica, y que constituyen importantesherramientas bibliogrficas electrnicas en lnea para hacer efectiva la recuperacinde informacin. En el rea de la ciencias exactas cabe mencionar, por ejemplo, losttulos: Biological Abstracts, Chemical Abstracts, Engineering Index, InternationalCivil Engineering Abstracts, Mathematical Reviews, Index Medicus, Indexveterinarius, Astronomy and Astrophysics Abstracts, Oceanographic LiteratureReviews, Fuel & Energy Abstracts, Marine Literature Reviews, MineralogicalAbstracts, Metals Abstracts Index. Mientras que en el campo de las ciencias so-ciales y humanas cabe traer a colacin los ttulos: Sociological Abstracts, SocialSciences Index, Political Science Abstracts, Abstracts in Anthropology, EconomicLiterature Index, Geographical Abstracts, Human Geography, Historical

    67. Ibid, p. 182

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    Abstracts, Humanities Index, Library Literature & Information Science, Library

    & Information Science Abstracts,Linguistic and Language Behavioral Abstracts,

    Music Index, Religious & Theological Abstracts, Higher Education Abstracts.Este tipo de fuentes de informacin es lo que prueba la insuficiencia de la bibliografatradicional a partir del siglo XX, fenmeno que est fuera de discusin.

    Empero, una muestra de la percepcin bibliogrfica en el campo de las huma-nidades y las ciencias exactas es la agrupacin que hace Malcls de las bibliogra-fas especializadas concernientes a las ciencias humanas y exactas.68 Pero inde-pendientemente de esta divisin de campos del conocimiento especializado, lo ciertoes que la documentacin no ha logrado sustituir a la bibliografa como acto decompilacin descriptiva y sistemtica ni como disciplina de estudio y anlisis; comotampoco se ha alcanzado un consenso de superposicin absoluta, o sea, que a labibliografa se le acepte como una parte de la documentacin. Morales es claro eneste sentido al sealar que algunos estudiosos no aceptan que la bibliografa sesubordine a la documentacin, sobre todo aquellos que estudian el aspecto intelec-tual de los libros y se identifican con el rea de las humanidades y las artes.69 Y nose acepta esta sujecin porque an sigue vivo el fenmeno de la bibliografa en elseno de los claustros universitarios, en las diversas instituciones de investigacinbibliogrfica y en las bibliotecas nacionales. Por ejemplo, se sabe que laBibliographical Society (Reino Unido), fundada en 1892, contina cultivando elquehacer bibliogrfico mediante la revista The Library: Transactions of TheBibliographical Society; la Bibliographical Society of America (BSA), creada en1904 y dedicada al estudio de los libros y manuscritos como objetos fsicos, conti-na haciendo aportaciones en el universo de la cultura bibliogrfica con su publica-cin Papers of the Bibliographical Society of America; la Oxford BibliographicalSociety se cre en 1922 con el objetivo de impulsar la investigacin bibliogrfica; laBibliographical Society de la University of Virginia fue fundada en 1947 para pro-mover, en su revista Studies in Bibliography, el inters por los libros y manuscri-tos, mapas, artes grficas y bibliografa; la Bibliographical Society of Canada tieneentre sus objetivos promover el estudio y la prctica de la bibliografa enumerativa,histrica, descriptiva, analtica y textual, difundiendo los productos de su investiga-cin en los papers. Y toda esta labor institucional se realiza an con plena indepen-dencia de la documentacin.

    Ciertamente la extensin documental comenz a configurarse en el siglo XX apartir del alud de la bibliografa cientfica y del uso de la tecnologa computacional

    68. MALCLES, Louise-Nolle. Manuel de bibliographie. Paris: Presses Universitaires de France, 1963, p. 135-293

    69. MORALES LOPEZ, Valentino. El desarrollo histrico del concepto bibliografa. Investigacin Bibliotecolgica, Jul-Dic 2000, vol. 14, no. 29, p. 151-166

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    para la organizacin de complejos sistemas de informacin tcnico-cientficos. Perosegn hemos dado a entender, la bibliografa no slo construy los cimientos de labibliotecologa, sino tambin los de la documentacin. En efecto, hace ms detreinta aos Simn afirmara: Cuando la bibliografa pareca haber alcanzado sumayora de edad y la plenitud de su independencia [...] aparece la documentaciny con ella el peligro de quedar relegada a un plano secundario.70 Sin embargo, losbibligrafos y tericos de la bibliografa, algunos de los cuales citamos a lo largo deeste escrito, se han encargado de que esta disciplina siga marcando sus propiosderroteros. Por esto, distinguir la relacin de origen, evolucin y concepto entreestas dos disciplinas significa ratificar la idea malclesiana: la documentacin es,lisa y llanamente, bibliografa con objetivos ms amplios,71 no obstante la pers-pectiva conceptual de subordinacin de la bibliografa a la documentacin quepatentizara Perales: si la bibliografa concierne al libro impreso y la documentologa,al documento, la bibliografa sera una rama de la documentologa; si la bibliografaes el repertorio del documento impreso solo, la documentografa sera el repertoriode todos los documentos.72

    La dimensin cuantitativaLa dimensin cuantitativaLa dimensin cuantitativaLa dimensin cuantitativaLa dimensin cuantitativa

    Esta esfera cognitiva se refiere especialmente al nexo bibliografa ybibliometra. Unidad que a primera vista pareciera no tener pertinencia ni tampo-co inters para nuestra reflexin, pero no es as pues en torno de esa vinculacininterfieren varias nociones que se asocian con el vocabulario de la palabra claveque nos ocupa, tales como investigacin bibliogrfica, referencia bibliogrfica, bi-bliografa cientfica y bibliografa estadstica, entre otras. Perales en este sentidofue explcita al aseverar: la bibliografa tradicional ha recibido un gran impulso conla introduccin de las nuevas y renovadas formas de investigacin bibliogrfica.73

    A lo que agregara: Hoy en da se habla con mucha frecuencia de bibliometra,cienciometra, sociometra que parece que ninguna relacin tendran [estas expre-siones] con la bibliografa, pero esta autora piensa lo contrario porque labibliometra est en la posibilidad de determinar la fuerza o debilidad de una cien-cia, si pone en juego las referencias bibliogrficas ya que el conocimiento intui-tivo de la bibliografa cientfica en nuestro das, carece de formalidad. Desde estaarista, no es contradictoria la relacin que se percibe entre la bibliografa y labibliometra, pues esta ltima sugiere el anlisis cuantitativo de la materia prima de

    70. SIMN DAZ, Jos. Op. cit. p. 19

    71. MALCLS, Louise-Nolle. La bibliografa. Buenos Aires: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1960, p. 60

    72. PERALES OJEDA, Alicia. Op. cit. p. 177

    73. ________ La bibliografa, producto de sus autores y de su tiempo. Anuario de Bibliotecologa, Archivologa e Inform-tica. 1976, poca 3, vol. V, p. 11-34

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    la bibliografa cientfica, o sea, las referencias bibliogrficas que constituyen losaparatos y repertorios bibliogrficos, as como las bases de datos bibliogrficas enel marco de la literatura que se crea en los diversos campos de las ciencias. De talmodo que Lpez74 considerara que el anlisis estadstico y sociomtrico de labibliografa cientfica es una nueva vertiente de la investigacin bibliogrfica.

    As, Perales en otro de sus libros expresara: la investigacin bibliogrficaadquiere una significativa y diferente dimensin, pues la documentacin-infor-macin, tarea central del biblioteclogo, ha experimentado grandes cambios conmotivo de la introduccin de la tecnologa de la computadora en sus actividades endonde ha ganado en profundidad con el anlisis estadstico, la sociometra y lacienciometra.75 Punto de vista que Madrid76 retomara para formular que la bi-bliografa engloba no slo los textos manuscritos e impresos sino los iconogrficos,sonoros, visuales y ordinolinges en contraposicin con el trmino literal de biblio-grafa del pasado, en el que slo se aceptaban los libros, intentando as escribir latraza de los cambios estructurales de la bibliografa contempornea por mediodel vnculo que comenz a vislumbrarse con el anlisis cuantitativo del aparatobibliogrfico en el que se fundamenta todo discurso cientfico, y que pasa a formarparte de la produccin cientfica en s. Anlisis que se conoce bajo el trmino debibliometra, siendo enriquecido ste vocablo, segn Araujo y Arencibia,77 por lainformetra o cienciometra. Conceptos que en las ltimas dcadas del siglo pasadodificultaron an ms trazar los lmites y los entronques de la bibliografa con labibliometra.

    En esta esfera de evolucin terminolgica, las palabras cibermetra ocybermetrics y webmetra o webometrics, se han sumado a las expresiones webbibliografa o web bibliography, a las que hemos hecho alusin anteriormente.Chatterjee78, Sen79 y Alonso80 nos ilustran al respecto. En todo caso, este conjuntode trminos responden, en primer lugar, al desarrollo de los nuevos recursos de

    74. LPEZ PIERO, Jos Mara. El anlisis estadstico y sociomtrico de la literatura cientfica. Valencia: Centro de Do-cumentacin e Informtica Mdica, Facultad de Medicina, 1972, 82 p.

    75. PERALES OJEDA, Alicia. La cultura biblioinformtica. Mxico: Universidad Nacional Autnoma de Mxico, 1981,p. 55

    76. MADRID GARZA RAMOS, Georgina. Panorama de los cambios estructurales de la bibliografa contempornea. Anuariode Bibliotecologa, 1982, poca IV, no. 3, p. 57-65

    77. ARAUJO RUIZ, Juan A.; ARENCIBIA JORGE, Ricardo. informetra, bibliometra y cienciometra: aspectos terico-prc-ticos. [en lnea] ACIMED, 2002, vol. 10, no. 4, Disponible en Internet: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol10_4_02/aci040402.htm [Consulta: 12 de mayo del 2007].

    78. CHATTERJEE, Supratim; JANA, Sanghamitra. Quantifying Web site visits using Web statistics: an extended cybermetricsstudy. Online Information Review, 2004, vol. 28, no. 3, p. 191-199

    79. SEN, B K. Cybermetrics: meaning, definition, scope and constituents. Annals of Library and Information Studies, Sep2004, vol. 51, no. 3, p. 116-120

    80. ALONSO BERROCAL, Jos Luis. Cibermetra: nuevas tcnicas de estudio aplicables al web. Gijon, Espaa: Trea, 2004,207 p.

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  • Rev. Interam. Bibliot. Medelln (Colombia) Vol. 30 No. 1 enero-junio de 2007. ISSN 0120-0976 127

    informacin en lnea; y, en segundo, a la posibilidad de emprender anlisis mtricosaplicados a la diversidad de documentos localizables en Internet, desde perspecti-vas de medicin cuantitativa. En este sentido la bibliometra, la webmetra y otrosvocablos semejantes antes mencionados, representan las palabras clave de lasesferas de la bibliografa estadstica, dado que ambas utilizan mtodos cuantita-tivos en el anlisis de un cuerpo de literatura comnmente especializada. Se haceesta estimacin con base en que el Glosario ALA81 as determina la vozbibliometrics, nocin que se divide en descriptiva y evaluativa.82 Por ende, ladimensin cuantitativa de la bibliografa cientfica apunta tambin hacia una pro-yeccin cualitativa. En esta perspectiva de investigacin bibliogrfica no se trata,en efecto, de la compilacin, descripcin, anotacin y ordenamiento de listas dereferencias bibliogrficas para constituir los clsicos repertorios, sino de realizaranlisis matemticos y estadsticos de esas referencias que permitan determinar eltamao, el crecimiento y la distribucin de la investigacin cientfica. Para aclararmejor esto, distingamos algunas diferencias entre bibliografa y bibliometra. En elcaso de la autora, por ejemplo, la bibliografa confecciona asientos por autor endices onomsticos para facilitar la recuperacin de las publicaciones correspon-dientes que integran la obra de referencia; mientras que el anlisis de ese mismoelemento, en la prctica de la bibliometra, consiste en el recuento del nmero deautores de cada uno de los artculos de una o ms revistas, libros, etctera, paradescubrir las caractersticas de la produccin cientfica de ellos. Respecto al ttulo,en el contexto de la bibliografa se seleccionan las palabras clave para disear elndice analtico, esto es, el ndice de trminos significativos; en el mbito de labibliometra se trata de hacer el recuento de ttulos para identificar coberturastemticas.

    Se observa as que los fenmenos, objetos y elementos de anlisis y estudio dela bibliografa son susceptibles de aportar material de investigacin bibliomtrica,pues el modo bibliogrfico como el modo bibliomtrico acuden casi a los mis-mos tipos de fuentes de datos: libros, tesis, publicaciones peridicas primarias ysecundarias, artculos cientficos, bibliografas, bases de datos, etctera. Aunquecabe reconocer que esas formas no son idnticas, pues entre esos dos procedi-mientos Ferreiro acota que no existe antinomia, ni tampoco superioridad del unosobre el otro, sencillamente son diferentes, pues persiguen distintos objetivos.83

    Empero, este mismo autor razona: Las diferencias existentes entre los tratamien-tos bibliomtrico y bibliogrfico [] no sancionan una separacin permanente

    81. YOUNG, Heartill (Ed.). Op. cit. p.33

    82. FEATHER, John; STURGES, Paul (editors). International encyclopedia of information and library science. London:Routledge, 1997, p. 31

    83. FERREIRO ALEZ, Luis. Bibliometra (anlisis bivariante). Madrid: Eypasa, 1993, p. 73-74

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    entre ambos, porque escribe el mismo autor: el tratamiento bibliomtrico estributario en numerosas ocasiones del conocimiento derivado del tratamiento bi-bliogrfico. Adems, los escritos de Prez84, Lpez y Daz85 son muestra delesfuerzo terico de la escuela cubana por asociar la bibliografa con la bibliometray viceversa. De acuerdo con esto, se infiere que la bibliografa no slo allana elcamino de la investigacin bibliomtrica sino que tambin la nutre, pues esta cate-gora de investigacin est destinada al anlisis de la bibliografa desde diferentespuntos de vista.

    La dimensin docenteLa dimensin docenteLa dimensin docenteLa dimensin docenteLa dimensin docente

    El ejercicio docente de la bibliografa es la extensin que cubre o debera cubrirtodas las otras dimensiones porque esta lnea cognitiva es la que se encarga delproceso de enseanza-aprendizaje en cuanto a la tcnica, metodologa, historia yteora de la bibliografa. Dicho de otro modo, en esta tesitura epistemolgica nosreferimos, de manera simplificada, a la enseaza de la bibliografa o disciplina quese ensea a los alumnos de bibliotecologa y estudios de la informacin, esto es, lasasignaturas que versan sobre el tpico multidimensional de la bibliografa en losplanes de estudio en el nivel de licenciatura y postgrado, destinados a la formacinsistmica de biblioteclogos y documentalistas, pues como escribe Torres, el ob-jetivo es formar a unos determinados profesionales, en este caso, los que sededican a tareas informativas en bibliotecas o centros de documentacin.86 Valemencionar que las dimensiones cognitivas que mayor atencin se les ha prestadoen las escuelas de bibliotecologa y estudios de la informacin han sido la tcnico-metodolgica y la histrica, con el fin primordial de contar con los profesionalesnecesarios para elaborar y valorar la bibliografa nacional y fuentes auxiliares (bi-bliografas temticas, regionales, locales, etctera).

    Sin embargo, pese a la contextura cognitiva que tiene la bibliografa en elproceso pedaggico en general, a esta materia se le concede escasa atencinterico-prctica no slo en los colegios o escuelas que forman cuadros profesio-nales de biblioteca, sino tambin en los planes de estudio universitarios en gene-

    84. PREZ, Nuria E. Algunas experiencias del estudio bibliomtrico de la bibliografa cubana. Bibliotecas, 1999. [en lnea].Disponible en Internet: http://www.bnjm.cu/bnjm/espanol/publicaciones/publicaciones_frame.htm. [Consulta: 12 de mayode 2007]

    ________. La bibliometra como valor agregado a las bibliografas. Bibliotecas, 2000 [en lnea]. Disponible en Internethttp://www.bnjm.cu/bnjm/espanol/publicaciones/publicaciones_frame.htm [Consulta: 12 de mayo de 2007]

    85. LPEZ ESPINOSA, Jos Antonio; DAZ DEL CAMPO, Soledad. Introduccin al estudio bibliomtrico de la bibliografaactiva de Carlos J. Finlay. ACIMED, Sep- Oct 2003, vol. 11. no. 5 [en lnea]. Disponible en Internet: http://eprints.rclis.org/archive/00001753/ [Consulta: 12 de mayo de 2007]

    86. TORRES RAMREZ, Isabel de. Op. cit. p. 173

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    ral. Son varios los problemas que se han venido presentando a causa precisa-mente de no prestar la debida atencin a esta educacin bibliogrfica, pues delcultivo de sta dependen el impulso, la capacidad y el fomento de varias habilida-des entre los profesores y estudiantes, tales como: 1] buscar referencias y loca-lizar las obras pertinentes segn el perfil de inters de cada usuario, 2] construir,acorde con una determinada normatividad, los aparatos bibliogrficos o las bi-bliografas ocultas que figuran en los trabajos acadmicos que elaboran los inte-resados para impartir o aprobar las diversas asignaturas de la currcula, 3] distin-guir, cuando es necesario, la calidad de la cantidad bibliogrfica para valorar ydesarrollar repertorios bibliogrficos generales o especializados, nacionales ointernacionales, y 4] vencer la dificultad para distinguir tipos de documentos enlas bases de datos, bibliografas propiamente dichas y listas de referencias biblio-grficas que citan los autores en sus obras. En este orden de interpretacin, lamagnitud docente de la bibliografa no se debera reducir como disciplina acad-mica tcnico-metodolgica e histrica en las escuelas de bibliotecarios ydocumentalistas, sino que tambin debe ser una materia de estudio en todo elsistema educativo nacional para que los profesores y estudiantes, desde los nive-les bsicos hasta los superiores, asimilen los elementos prcticos de esta mate-ria, y as lograr que estos sujetos involucrados en el proceso de enseanza-apren-dizaje se formen acadmicamente con eficacia, de lo bsico a lo complejo, en eluniverso de la bibliografa tradicional y avanzada, manual y electrnica.

    La dimensin informativaLa dimensin informativaLa dimensin informativaLa dimensin informativaLa dimensin informativa

    Recordemos que Macls87 al reflexionar sobre el objeto y la definicin de labibliografa, valora en primer lugar su finalidad instrumental al apreciar que la labordel bibligrafo es investigar, transcribir, anotar y clasificar los documentos, con elfin central de construir las obras denominadas repertorios bibliogrficos o biblio-grafas. Aunque es importante esta finalidad, sin embargo, pensamos que si stasson una categora de las obras de consulta, entonces es preciso reconocer la fina-lidad informativa que este tipo de acervo bibliogrfico persigue. Finalidad queLanglois88 valorara en los albores del siglo XX al deducir que la bibliografa esesa parte especial de la ciencia del libro que trata de los repertorios y que suminis-tra los medios para procurarse, lo ms rpida y completamente posible, informa-cin sobre las fuentes, concepto en el que inclua tanto los documentos manuscri-tos como los impresos, y que algunos de los autores citados estn en desacuerdo.

    87. MALCLS, Louise-Nelle. Op. cit. p. 13

    88. LANGLOIS, Charles-Victor. Manueal de bibliographie hsitorique. Paris, Hachette, 1902-1904. 628 p. Citado por Malcls,Louise-Nelle Ibid. p.13

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    En efecto, la relacin bibliografa e informacin cobra importancia cuando searguye que el servicio de consulta o de referencia en los centros bibliotecariostiene un inters axial entre la comunidad de usuarios que acuden a hacer uso delmismo. Perales89 en este plano percibe que las bibliografas, tanto generales comoespeciales, constituyen un material muy valioso de consulta, en tanto que son unmedio de informacin a disposicin del investigador. Punto de vista que compar-te Millares90 al colegir, apoyndose en autores que cita (l. N. Feipel y Javier Lassode la Vega), que esas obras son una forma para descubrir informacin sobrelibros y transmitirla a otros; son, en el caso de las bibliografas de bibliografas, eltronco comn y punto de partida de la informacin bibliogrfica; y que tanto labibliografa descriptiva como la analtica tienen como finalidad principal dar aconocer con exactitud los elementos bibliogrficos y adems, en el caso de laanaltica, el contenido de los libros.

    As, entre la finalidad instrumental y la finalidad informativa podemos compren-der mejor cuando Carrizo seala que la bibliografa alcanza su sentido ms autn-tico porque adjudica a estas obras los repertorios- la funcin de informar e iden-tificar.91 Se trata en este caso de una funcin dual, correlativa. Desde esta visin,pero desde una arista ms lgica, Torres admite tambin que las funciones infor-mativas que desempean las bibliografas son esencialmente dos: 1] la de identifi-car textos y 2] la de informar sobre los temas.92 Pero la percepcin de estasautoras est basada en Malcls, quien, adems de pensar respecto de la finalidadinstrumental, discurre sobre la finalidad informativa al reflexionar: Los repertoriosbibliogrficos son tiles para dos fines: identificar los textos, informar sobre lostextos.93 La primera funcin se basa, por supuesto, en el proceso-actividad-obje-tivo de bsqueda y localizacin de informacin que lleva a cabo tanto el hacedor debibliografas como el usuario de stas. Observamos as que los objetivos, en rela-cin con la elaboracin y consulta de bibliografas, son el buscar y localizar infor-macin referente a un gran nmero de obras en diversas fuentes de informacin.Desde esta perspectiva, el bibligrafo cumple la tarea tanto de sujeto informadocomo de informador de registros bibliogrficos y en consecuencia, l es, a la vez,un usuario y un profesional nato de la informacin bibliogrfica en general y delacervo de bibliografas en particular. En el caso del usuario tambin se percibenesos dos momentos, pero desde otro ngulo, esto es, el del usuario de la informa-cin registrada en impresos.

    89. PERALES OJEDA, Alicia. Las bibliografas. Op. cit. p. 181

    90. MILLARES CARLO, Agustn. La bibliografa y las bibliografas. Cuadernos Americanos, Ene - Feb 1955, Ao 14,vol. 79, No. 1, p. 176-194

    91. CARRIZO SAINERO, Gloria. La bibliografa. En: Manual de fuentes de informacin. Madrid: Confederacin Espaolade Gremios y Asociaciones de Libreros, 1994, p. 205

    92. TORRES RAMREZ, Isabel. Las fuentes de informacin. Metodologa del repertorio bibliogrfico. En: Manual de cienciasde la documentacin. Coord. Jos Lpez Yepes. Madrid: Pirmide, 2002, p. 323

    93. MALCLES, Louise- Nolle. Manuel de bibliographie. Paris: Presses Universitaires de France, 1963, p. 5

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    La diferencia estriba, entonces, en que el bibligrafo busca libros, entre otrascategoras documentales, incluidas aquellas del tipo que elabora, para construir suobra de consulta; mientras que el usuario acude a ella para recabar referenciasbibliogrficas que le permitan informarse sobre la publicacin de libros, con elpropsito esencial de apoyar su trabajo intelectual. En este sentido, la bibliografa-razona Taffarelli- se convierte en el mtodo universal del poder de la informa-cin, esto es, la bibliografa nos parece ser sobre todo un mtodo lgico de inves-tigacin documental cuyo fin es elaborar una informacin precisa [].94 Cabemencionar que Torres95 en otro de sus escritos, si bien reconoce esas dos funcio-nes de la bibliografa, confunde la nocin de funcin con la de objetivo, pues lalocalizacin de informacin, junto con la de buscar, pensamos que es ms bien unproceso-actividad-objetivo fundamental que ayuda a justificar la composicin me-tdica de los repertorios bibliogrficos, los cuales desempean, efectivamente, lafuncin superior de contribuir a informar a la comunidad que se interesa por lasexpresiones que proyecta la cultura de la bibliografa.

    La funcin informativa de la bibliografa se distingue cuando sta hace patente,a juicio de Otlet,96 una serie de utilidades, a saber: 1. Recoger la produccin inte-lectual de todo lo que haya sido publicado, 2. Elaborar el repertorio para que sirvade gua, 3. Permitir verificar el grado de avance de un rea determinada del cono-cimiento, 4. Seguir la evolucin histrica del asunto o tema, 5. Establecer anterio-ridades de toda naturaleza (cientficas, tcnica, derecho de autor), 6. Notificar alos interesados sobre las obras nuevas a partir de su aparicin, 7. Permitir la com-paracin de obras, y 8. Conferir valor a las colecciones actuales de libros, peridi-cos y revistas. El valor de las obras que nos ocupa resalta tambin cuando Saborpiensa que la utilidad de las bibliografas se refleja cuando stas, en efecto, sirvenpara ampliar la informacin del lector.97 Estamos acorde con el nivel de coinci-dencia entre Otlet y Sabor, ante la posibilidad de reconocer el factor de utilidadque se le puede conceder a las bibliografas en el marco de la dimensin informa-tiva. Otlet es particularmente explcito en torno de la utilidad al aseverar: Hayque recurrir a la bibliografa sobre todo: 1 para hacer una tesis; 2 para profundizaren una cuestin que parece interesante; 3 para informarse sobre algn punto deprctica profesional, 4 para presentar un trabajo a una academia y tener al da uncurso; 6 para escribir un artculo, hacer un libro, preparar una conferencia.98 Enesta tesitura, la bibliografa como obra de consulta cobra particular relevancia al

    94. TAFFARELLI, Jean-Loius. Pour une redfinition de la bibliographia. Bulletin des bibliothques de France, 1980, vol. 25,no. 7, p. 347-348

    95. TORRES RAMREZ, Isabel. Op. cit. p. 148-149

    96. OTLET, Paul. Op. cit. p. 286

    97. SABOR, Josefa E. (Coord.). Manual de Bibliotecologa. Mxico: Editorial Kapelusz Mexicana, 1984, p. 207

    98. OTLET, Paul. Op. cit. p. 255

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    valorarse como una fuente de informacin que apoya el proceso de investigacinbibliogrfica. As, Escamilla fue tambin explcita al pensar: Ya que se considerea la bibliografa como una actividad cientfica o tcnica, el resultado de esta activi-dad, el repertorio, es un instrumento de investigacin y de informacin, conse-cuentemente, la bibliografa matiza Escamilla- tiene una misin que cumplir: in-formar da a da de los progresos de las diferentes ramas del conocimiento huma-no.99 Desde esta ptica, los procesos que configuran la esfera instrumental (in-vestigar, transcribir, anotar y clasificar los documentos), son la base y columna dela esfera informativa de las obras de consulta o referencia que llaman nuestraatencin. Es as como podemos entender mejor la apreciacin de Otlet: La biblio-grafa debe informar sobre la existencia de las obras y su valor, puesto que es lafuente de nuestras informaciones de los libros existentes y la base de toda docu-mentacin. Es la intermediaria entre los libros y los lectores.100

    En virtud de que los objetos fundamentales de la bibliografa, los documentosimpresos en general y los libros en particular, son objetos importantes de informa-cin y conocimiento, no se puede soslayar la dimensin informativa del quehacerque implica la bsqueda y descripcin de piezas bibliogrficas, con el objetivo deconstruir rigurosas herramientas de consulta o referencia bibliogrfica, denomina-dos repertorios o bibliografas. Estamos frente a la dimensin teleolgica del temaque nos ocupa. De tal suerte que el peso informativo del trabajo que desarrolla elbibligrafo cobra particular inters cuando el estudiante, el profesor y el investiga-dor se preguntan cmo es posible saber qu se ha publicado acerca del temaelegido? Acorde con nuestra experiencia, las bibliografas representan, en efecto,un instrumento de informacin esencial para lograr identificar, seleccionar, discutir,delimitar y esquematizar los rubros temticos de estudio y anlisis. Lo que sepercibe es que, como escribe Pensato101 en su Curso de Bibliografa: Armadode una buena resea bibliogrfica, del estatus del arte y de la disciplina, el investi-gador estar capacitado, siguiendo las innumerables pistas all diseminadas paraconstruirse un aparato bibliogrfico completo y de primera calidad, o llegado elcaso, una biblioteca especializada sobre el tema. Esto quiere decir que, insista-mos, el bibligrafo se configura como un profesional genuino de la informacinbibliogrfica, cuyo objetivo es orientar al lector-usuario, en el sentido ms ampliode este trmino combinado, en el infinito universo de los impresos. Desde estaarista, Gropp102 al dilucidar en torno de la bibliografa de bibliografas estim: atravs de ella el investigador, al informarse de la existencia de una bibliografa que

    99. ESCAMILLA GONZLEZ, Gloria. La bibliografa y el mtodo bibliogrfico. Boletn del Instituto de InvestigacionesBibliogrficas, Jul. Dic. 1970, no. 4, p. 106-123

    100. OTLET, Paul. Op. cit. p. 286

    101. PENSATO, Rino. Op. cit. p. 57

    102. GROPP, Arthur E. Bibliografa de bibliografas. Op. cit. p. 9

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  • Rev. Interam. Bibliot. Medelln (Colombia) Vol. 30 No. 1 enero-junio de 2007. ISSN 0120-0976 133

    responde a sus necesidades, puede iniciar las consultas correspondientes a su es-tudio, con menos riesgo de equivocarse en los mtodos o lgica de pensamiento, ypor cierto reduce la duplicacin de esfuerzos para llegar a conclusiones ya estable-cidas. Observamos as que la esfera informativa de la bibliografa atiende, enefecto, necesidades de informacin bibliogrfica que se logran satisfacer mediantela consulta que hace el usuario de los productos que genera el bibligrafo.

    El bibligrafo, como otros profesionales de la informacin (biblioteclogos,documentalistas) desempea la importante funcin social de informar a travs delos conjuntos ordenados de referencias bibliogrficas que conforma su obrar.Krummel en este sentido asevera que el trabajo de compilar bibliografas es unaresponsabilidad que se deriva de nuestra creencia en el valor que tiene proporcio-nar acceso a la informacin,103 con la idea de contribuir, segn se observa en loscontextos acadmico y de investigacin, en: 1] la formacin de estudiantes, 2] laactualizacin de profesores, 3] el desarrollo de acervos de consulta en bibliotecas,4] la generacin de conocimiento en el cuadrante de la investigacin y 5] la difu-sin de la cultura bibliogrfica. En este mbito complejo del usuario de la bibliogra-fa, sta figura, afirma Balsamo,104 como un instrumento o vehculo de informa-cin, pero sta se realiza en su disfrute efectivo por parte del destinatario, cuandola recibe y la interpreta; de tal suerte que para este mismo autor, la bibliografa sevisualiza como un mecanismo particular de la memoria secundaria de la informa-cin y, en consecuencia, como un elemento de documentos secundarios en elmarco del servicio de referencia que ofrecen los centros bibliotecarios.

    En suma, la bibliografa, como instrumento y mecanismo, permite hacer msefectivo el principio de accesibilidad a la produccin de informacin bibliogrfica.Desde este punto de vista, observamos cmo se liga la finalidad instrumental conla finalidad informativa, y cun importantes son ambas, ya que, como se aseveraen otra de las definiciones clsicas de bibliografa de Malcls, una y otra finalidadapuntan a facilitar el trabajo intelectual.105 Esto significa tener siempre presenteque la actividad bibliogrfica se configura como acto intelectual til a la sociedad.Esta afirmacin se comprende mejor cuando Maceviciute y Janonis escriben: Laprctica bibliogrfica es la creacin prctica de la informacin bibliogrfica y delos servicios bibliogrficos en la sociedad.106 As, la unidad bibliografa y socie-dad se estima como un tema terico de investigacin.

    103. KRUMMEL, D. W. Op. cit. p. 22

    104. BALSAMO, Luigi. Op. cit. p. 12

    105. MALCLS, Louise- Nolle. Cours de bibliographie. Genve: Librairie E. Droz, 1954, p. 6

    106. MACEVICIUTE, Elena; JANONIS, Osvaldas. Conceptions of bibliography in the Russian Federation: the Russianphenomenon of bibliographic theory. Libri, 2004, vol. 54, no. 1, p. 30-42

    Felipe Meneses Tello / Dimensiones cognitivas de la bibliografa

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    ConclusinConclusinConclusinConclusinConclusin

    El anlisis de las siete dimensiones cognitivas de la bibliografa evidencia eluniverso complejo de esta materia que, acorde con Buonocore y Garca, es subsi-diaria de la bibliotecologa. Pero, como todo objeto de estudio es infinito, segura-mente existen otras esferas epistemolgicas poco visibles de la actividad repertorial,pues, por ejemplo, la dimensin del control bibliogrfico que desempea todo tra-bajo de compilacin bibliogrfica (independientemente de su temtica, coberturageogrfico-temporal y tipo de documento) si bien tiene una vinculacin con ladimensin tcnico-metodolgica, esa lnea cognitiva en virtud de su complejidadbien merece una investigacin terica desde una perspectiva autnoma, la cualcoadyuve a enriquecer lo que hemos considerado como la dimensin cientfica dela bibliografa. Quiz tambin queda pendiente por explorar la vertiente poltica deesta disciplina. No olvidemos en este sentido que Gabriel Naud, bibliotecario alservicio de personajes dominantes del siglo XVII, fue, segn coinciden varios delos autores aqu citados, el primero en adoptar el trmino bibliographia en 1633para su obra Bibliographia politica. Pero estas lneas de investigacin ms espe-cficas pueden quedar insertas, acorde con el enfoque que se le determine, en ladimensin histrica o cientfica.

    Si bien la documentacin est ligada ms al trabajo de recuperacin de fuentesde informacin en el campo de las ciencias exactas, la bibliografa si