Modernidad, Espacio y Ciudad

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* Estudiante de Cuarto Semestre de Ciencia Política y de Segundo Semestre de Sociología de la Pontificia Universidad Javeriana. Correo electrónico: [email protected] MODERNIDAD, ESPACIO Y CIUDAD Una mirada desde la experiencia del sujeto Juan Masullo JimØnez * Recibido: 07/03/06 Aprobado: 29/03/06 Abstract This article aims to make reflections about the experience of the subject into the multiple changes brought out by modernity, expanding the study of the politics science arena and also trying to reach the transdisciplinar project. Immerse in a global context, where the number of no places are multiplied, subjects affront the need of developing multiple techniques that make their life possible inside an atmosphere that appears hostile to them: the modern city. These techniques, even seen as positive or negative, transform the subjects daily-life, their own characteristics and boost the typical individualism of modern societies. Key words Modernity, subject, globalization, place/no place, modern city, fiability, unanchorage, individualization. Resumen El presente artículo, ampliando el campo de estudio de la ciencia política y abogando por la transdisciplinaridad, busca realizar algunas reflexiones sobre la experiencia del sujeto dentro de los cambios propios del proyecto moderno. Dentro de un contexto global, donde como producto de la modernidad se multiplican la existencia de no lugares, los sujetos se ven obligados a desarrollar tØcnicas que les permitan sobrevivir en un ambiente que se les aparece como hostil: la ciudad moderna. Estas tØcnicas, se conciban como positivas o negativas, trasforman la cotidianidad del sujeto, sus características propias y realzan el individualismo característico de las sociedades modernas. Palabras clave Modernidad, sujeto, globalización, lugar/no lugar, ciudad moderna, fiabilidad, desanclaje, individualización Pap. Polít. Estud. BogotÆ (Colombia), Vol. 2, N° 1, 91-111, enero-junio 2006, ISSN 1900-5555
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Modernidad, Espacio y Ciudad.

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  • * Estudiante de Cuarto Semestre de Ciencia Poltica y de Segundo Semestre de Sociologa de laPontificia Universidad Javeriana. Correo electrnico: [email protected]

    MODERNIDAD, ESPACIO Y CIUDADUna mirada desde la experiencia del sujeto

    Juan Masullo Jimnez*

    Recibido: 07/03/06 Aprobado: 29/03/06

    Abstract

    This article aims to make reflections about the experience of the subject into the multiplechanges brought out by modernity, expanding the study of the politics science arena andalso trying to reach the transdisciplinar project. Immerse in a global context, where thenumber of no places are multiplied, subjects affront the need of developing multipletechniques that make their life possible inside an atmosphere that appears hostile tothem: the modern city. These techniques, even seen as positive or negative, transformthe subjects daily-life, their own characteristics and boost the typical individualism ofmodern societies.

    Key words

    Modernity, subject, globalization, place/no place, modern city, fiability, unanchorage,individualization.

    Resumen

    El presente artculo, ampliando el campo de estudio de la ciencia poltica y abogandopor la transdisciplinaridad, busca realizar algunas reflexiones sobre la experiencia delsujeto dentro de los cambios propios del proyecto moderno. Dentro de un contextoglobal, donde como producto de la modernidad se multiplican la existencia de nolugares, los sujetos se ven obligados a desarrollar tcnicas que les permitan sobreviviren un ambiente que se les aparece como hostil: la ciudad moderna. Estas tcnicas, seconciban como positivas o negativas, trasforman la cotidianidad del sujeto, suscaractersticas propias y realzan el individualismo caracterstico de las sociedadesmodernas.

    Palabras clave

    Modernidad, sujeto, globalizacin, lugar/no lugar, ciudad moderna, fiabilidad,desanclaje, individualizacin

    Pap. Polt. Estud. Bogot (Colombia), Vol. 2, N 1, 91-111, enero-junio 2006, ISSN 1900-5555

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    Introduccin

    Presencia del pasado en el presente que lo desborda y lo revindica:en esta conciliacin ve Jean Starobinski la esencia de la modernidad1

    Compartiendo la impresin expuesta por un compaero de la Facultad deCiencias Polticas y Relaciones Internacionales en la primera edicin de PapelPoltico Estudiantil2 respecto a la supremaca de una Ciencia Poltica positiva;y en gran medida aceptando su invitacin a ampliar el radio de estudio de laCiencia Poltica a travs de progresivos aportes al proyecto transdisciplinar,he decidido hacer algunas reflexiones ms acerca del tema de la ciudad que,junto con las de l, pueden ser el principio de un largo camino de investigacinque articule a la ciencia poltica con otras ciencias afines. De esta manera sebusca entre otras cosas reivindicar los procesos hermenuticos deinvestigacin, contexto precisamente en el que se inscribe el presente ensayo.

    Hay una forma de experiencia vital la experiencia del tiempo y el espacio, de uno mismoy de los dems, de las posibilidades y los peligros de la vida- que comparten los hombresy las mujeres de todo el mundo de hoy3

    El propsito central del presente ensayo es analizar la experiencia delsujeto dentro de los nuevos espacios creados por la modernidad, uno de loscuales, sin duda de los ms importantes, es la ciudad urbana moderna. Sebuscar, mediante diferentes trabajos relacionados con el tema presentadospor diversos autores, identificar cmo se desenvuelve el sujeto dentro de losmltiples cambios que traen los proyectos de la modernidad en lo que serefiere a espacio, tiempo, ciudad y necesariamente poder. Se analizarn tantolas implicaciones del paso de un perodo premoderno a uno moderno comotambin las inherentes al paso de lo rural a lo urbano, del campo a la ciudad,siempre desde la ptica del sujeto. El objetivo es reflexionar acerca de lamanera en que todos los cambios que trae la modernidad en trminos deespacio-tiempo, entre los que se enmarca la creacin de grandes ciudades,afectan o influyen en las vidas de los sujetos, identificar cmo resultanmodificadas, cmo reciben y perciben estos innumerables cambios, qudeben hacer para adaptarse, y cmo se ven obligados a cambiar sus rolessociales.

    1 Aug, M. (1993), Los espacios del anonimato, Barcelona, Gedisa S.A. p. 81.

    2 Morris, D. (2005 agosto) El movimiento, la velocidad y la tecnologa: algunas consideraciones parel estudio de la ciudad. en Papel Poltico Estudiantil N 1, Bogot, pp. 37-54.

    3 Berman, M. (1991), Todo lo slido se desvanece en el aire, Madrid, Siglo Veintiuno, p. 1.

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    Como hilo conductor o idea transversal a la totalidad del ensayo se tomarla existencia de un contexto especfico actual, donde no es posible hablarsencillamente de un trnsito de lo local a lo global, sino ms precisamente deun paso de lo local a lo global4 , donde coexisten expresiones tanto localescomo globales, as como fuerzas que llevan, por un lado, a la integracin, yotras, que en direccin contraria, llevan a la fragmentacin. En este nuevocontexto, que se expresa entre muchas otras cosas en las caractersticas de laciudad moderna (o sobremoderna en trminos del antroplogo Marc Aug),ya no es posible hablar de lugares como tal, nos encontramos frente a lanecesidad de identificar la existencia de unos nacientes no lugares que, bajola misma dinmica de lo local y lo global, coexisten junto a los lugaresmemoria. Si el lugar puede definirse como lugar de identidad, relacional ehistrico, un espacio que no puede definirse ni como espacio de identidadni como relacional ni como histrico, definir un no lugar.5

    Para lograr con xito los objetivos planteados prrafos atrs, comoprimera medida considero de mxima importancia definir qu se va aentender por los conceptos de modernidad y de sujeto, para as llevar a caboel anlisis de manera clara y dentro de un contexto determinado. En cuantoa la modernidad, un concepto tan amplio y polmico, me centrarespecficamente en la obra de Marshall Berman, Todo lo slido se desvanece enel aire, donde busca definir qu es la modernidad dividindola en tres etapaso fases, diferencindola de conceptos tales como modernismo ymodernizacin, sin rechazar su estrecha relacin con ellos. En lo que respectaal sujeto, me basar principalmente en el filsofo francs Michel Foucault, asu vez y en gran medida, en su trabajo Sujeto y Poder, en el que redefine alsujeto, exponiendo la naturaleza del poder y estableciendo la estrecharelacin presente entre ambos. Dicha concepcin de sujeto remitenecesariamente a tratar, aunque superficialmente por razones de espacio ypropsitos centrales del ensayo, las trasformaciones en las formas del poder,que responden a su vez en gran medida a los cambios y desarrollos de lamodernidad, trayendo consigo implicaciones considerables sobre laexperiencia del sujeto. Este orden de ideas dar estructura a la primera partedel escrito.

    4 Ver fragmegracin en: Rosenau, J. (1997, agosto), Cambio y complejidad; los desafos para lacompresin en el campo de las relaciones internacionales en Anlisis Poltico N32 pp. 106-119.

    5 Aug. (1993) Op.cit., p. 83.

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    De la modernidad

    La modernidad es una experiencia de vida paradjica, donde se pasa delo fijo a lo dinmico, trayendo como resultado inseguridades y mltiplesriesgos. Por el otro lado, la modernizacin es el conjunto de los diferentesprocesos en diversos campos que permiten ese paso de lo fijo a lo dinmico,de la estabilidad al movimiento. Finalmente, el modernismo surge como unojo creado por la misma modernidad a fin de observar la sociedad modernay sus avances. Es el encargado de generar los valores e ideas necesarias paraentender ese mundo constantemente cambiante y as darnos una pauta detodas esas transformaciones .

    La modernidad, como lo seala la cita que abre este trabajo, es unaexperiencia vital que trasforma la vida de los hombres, dotndola tanto deposibilidades como de riesgos. Ms especficamente es un conjunto deexperiencias que van a enmarcar a todos los . Sermodernos es encontrarnos en un entorno que nos promete aventuras, poder,alegra, crecimiento, trasformaciones de nosotros y del mundo y que, almismo tiempo, amenaza con destruir todo lo que tenemos, todo lo quesabemos, todo lo que somos6 . Vivir en la modernidad, ser modernos,significa ser parte del universo donde, como seal Marx: .

    Para abarcar algo tan amplio como la historia de la modernidad, Bermanla divide en tres fases, estableciendo su punto de partida a comienzos del S.XVI.

    En la primera fase, que se extiende desde ese siglo hasta finales del XVIII,las personas comienzan a experimentar la vida moderna; apenas si sabencon qu han tropezado. Buscan desesperadamente, por medio a ciegas, unvocabulario adecuado; tienen poca o nula sensacin de pertenecer a unpblico o comunidad moderna en el seno de la cual pudieran compartir susesfuerzos y esperanzas7 . Dentro de ste perodo surge un componenteindispensable de la modernidad en el que Berman har especial nfasis: lalibertad. Por libertad entiende autodeterminacin, un dominio de nuestranaturaleza, permitiendo que el hombre sea autnomo, piense y acte porcuenta propia. Al conquistar la libertad, conquista a su vez la inseguridad, los

    6 Berman M. (1991) Op.cit., p. 1

    7 Ibd., p. 2.

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    peligros de elegir, la posibilidad del error. Ahora el hombre es un ser histricoy est condicionado por la historia, y ambas instancias interactan. Pasandoahora a la segunda fase, que se inicia en la ola revolucionaria de la dcada de1790, se puede ver cmo, en gran medida gracias a la Revolucin Francesa ysus repercusiones, surge abrupta y espectacularmente el gran pblicomoderno8. Este pblico logra reconocerse con los dems dentro de uncontexto compartido, dinmico y altamente cambiante; se percata de lasinsurrecciones explosivas que trae consigo la revolucin, permitiendo as queemerjan rpidamente las ideas de modernizacin y modernismo. En el sigloXX comienza la tercera fase final, donde el proceso de modernizacin seexpande de tal modo que logra abarcar prcticamente todo el mundo,permitiendo que la cultura del modernismo conquiste triunfos inimaginados,en todas las dimensiones. En este mismo perodo, al expandirse el pblicomoderno de manera tan abrupta y globalizada, empieza a fragmentarse enmltiples idiomas y concepciones, haciendo que la modernidad pierda suviveza, profundidad y capacidad de organizar y dar significado a laspersonas. Como resultado de todo esto, nos encontramos hoy en medio deuna edad moderna que ha perdido el contacto con las races de su propiamodernidad9 .

    Finalmente, este perodo, en trminos generales, se puede ver como elresultado del gran paso que se da de la Edad Media a una edad posterior:la moderna. Se pasa de un panorama donde el hombre no es ms que unacriatura, predeterminada de principio a fin, donde slo hay una verdad,donde los hombres no son histricos sino trascendentes y donde an pesa ydomina la idea de la imagen de Dios; a un mundo cambiante, dinmico,flexible, empapado de libertad y donde, con palabras de Nietzche, Dios hamuerto.

    Aqu resulta de mxima importancia resaltar que esta libertad que seconquista en la modernidad es altamente cuestionable. Puede ser no ms queuna aparente sensacin, que bajo un discurso bien elaborado, est encubriendonuevas y cambiantes formas de dominacin en las que se ver envuelto elsujeto. Como se ver ms adelante, la sociedad moderna trae consigo nuevasformas de control y poder, que cuestionan frontalmente esta naciente ideade libertad. Hasta qu punto es lcito hablar de autodeterminacin en uncontexto de dominacin biopoltica?

    8 Ibd.

    9 Ibd., p. 3.

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    Todas las relaciones estancadas y enmohecidas, con su cortejo de creencias y de ideasveneradas durante siglos, quedan rotas; las nuevas se hacen aejas antes de haber podidoosificarse. Todo lo slido se desvanece en el aire; todo lo sagrado es profanado, y loshombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia ysus relaciones recprocas10 .

    Del sujeto

    Teniendo claro qu se entender por modernidad a lo largo del escrito,pasar ahora a exponer la idea de sujeto que sostiene Foucault en su obra, degran utilidad en este contexto por ser una postura crtica a la idea deconstruccin del sujeto propia de la modernidad. En las formas de poderidentificadas por este autor es posible encontrar algunos rasgos delsurgimiento, producto de la modernidad, de los no lugares.

    Foucault ve al hombre moderno no como ciudadano dotado de garantassino como un ente calculable y objetivable, donde la individualidadtpicamente moderna es producto de una transformacin en las formas delpoder y en los dispositivos tecnolgicos sobre el cuerpo .

    Michel Foucault, de la mano del antroplogo Levi-Strauss, realiza unaradical crtica a la idea del sujeto construida en y por la modernidad lo que,a su vez se constituye en el hilo conductor de su obra. Segn Foucault, estaidea del hombre o del sujeto propia de la modernidad es la que ha permitidoy promocionado [] las ms grandes dominaciones y las ms atrocesrepresiones contra los seres humanos []11 en el perodo moderno. Elindividuo no es una entidad dada de antemano a la que se atrapa medianteel ejercicio del poder. El individuo con su identidad y sus caractersticas, esel producto de una relacin de poder ejercida sobre los cuerpos, lasmultiplicidades, los movimientos, los deseos y las fuerzas12 .

    Foucault, uno de los principales exponentes del post-estructuralismo enla filosofa francesa contempornea, ha realizado novedosos trabajos en loque respecta al poder y su estrecha e indisoluble relacin con el sujeto. En laprimera parte de la obra El Sujeto y el Poder el autor hace algunas precisionessobre el concepto de sujeto, para desentraar su estrecha relacin con el

    10 Palabras de Marx citadas en: Berman. (1991) Op.cit., p.7.

    11 IEDRI, (2004) Ciencia Poltica: Historia, enfoques y proyecciones, Bogot, Universidad Nacional,Departamento de Ciencia Poltica. No. 1, p. 22.

    12 Foucault, M. (1980), Power and Knowledge, Brighton. pp. 73-74.

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    poder y descifrar la naturaleza de este ltimo. Lo que resulta pertinente desu trabajo para este caso, ms all de sus anlisis concretos sobre el poder,aunque es innegable que para lograr definir la categora de sujeto resultaimprescindible aludir al poder, es especialmente esta primera parte, dondeidentifica los diferentes modos en que los humanos o las personas seconvierten en sujetos.

    Siguiendo su argumentacin, existen tres grupos de medios principales atravs de los cuales se constituyen los sujetos. El primer grupo se consolidacon los modos de inquirir, que hacen alusin concretamente a la objetivizacindel sujeto productivo (el trabajo) y del sujeto hablante o parlante (lagramtica). El segundo est conformado por las prcticas de escisin,mediante las cuales el hombre toma conciencia de la existencia de otroshombres de los que se va a diferenciar y separar, constituyndose entoncescomo sujeto relacional. Finalmente, el ltimo es la va por la que el hombrese transforma a s mismo, se reconoce como uno y toma conciencia de s,proceso en el que la sexualidad va a jugar un papel esencial.

    Hasta aqu podemos concluir que la categora de ser humano difiere dela de sujeto, ya que sta ltima se consolida como tal principalmente en dossentidos: por una parte, al estar en sujecin de otros sujetos, lo que requiereas una pluralidad de estos; por la otra, al crear una conciencia de s, de estarsujeto no slo a los dems sino a s mismo. Adems, que la transformacin delser humano en sujeto se da mediante el habla (sujeto parlante), dotndolo dela capacidad de comunicarse; la produccin, permitindole luchar por susupervivencia; la diferenciacin respecto de los otros, constituyendo as elYO freudiano (el meollo interior); y finalmente la sexualidad. Siendo lacapacidad comunicativa una de las aristas del proceso de objetivacin delsujeto, es de esperarse que ste se vea altamente afectado por los desarrollosde la modernidad en lo que se refiere a espacio tiempo. Aqu se hacenplausibles las implicaciones sobre la interaccin entre los sujetos, productodel surgimiento de los no lugares, ya que las formas de comunicarse se vana ver altamente alteradas dentro del nuevo contexto global, donde lacomunicacin intersujetal se va a desprender del espacio-tiempo, permitiendosu desarrollo en la dimisin del no lugar y aislndose definitivamente dereferentes fsico-temporales. An as, sobre este punto se volver msdetalladamente adelante.

    Retomando los postulados foucaultianos sobre la constitucin del sujeto,se desprende la relacin indisoluble entre este y el poder, ya que el primero,para instituirse como tal, est constantemente situado en relaciones de

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    produccin (economa) y de significacin (lingstica), en las cuales lasrelaciones de poder sern siempre transversales. As, en el mundo moderno,el sistema-poder (las relaciones de poder) est inmerso en todas las actividadesdel sujeto, el cual necesariamente se relaciona reproduciendo las propiasrelaciones de poder. En estas relaciones, gracias a una idea de libertadentendida como la posibilidad de acceso a un campo de diferentes conductas-de aceptacin y obediencia o de rechazo y resistencia- el sujeto tomaconciencia de estar siempre sujeto a otros. Un rasgo peculiar de la teora delpoder de Foucault es la relacin del binomio poder-libertad13 .

    Como ya se puede empezar a ver, la modernidad trae consigo mltiplescambios en todas las esferas de la vida social que necesariamente van a afectarla experiencia del sujeto, tanto de manera positiva como negativa. En lo querespecta al poder, tema de gran inters para este autor, se puede ver conclaridad la manera en que la modernidad trasforma radicalmente las formasde poder. El poder ya no se manifiesta de la misma manera que antao, noes posible verlo en las mismas formas en las que tena presencia en lassociedades premodernas. Surgen, de la mano de las mltiples institucionesmodernas, las sociedades disciplinarias, actuando sobre los cuerpos y buscandocrear cuerpos dciles para la sociedad (ortopedia social) para despus, atravs de procesos de tecnificacin y especializacin, tomar la forma biopolitca,actuando no sobre los cuerpos sino al interior de ellos, las denominadassociedades de control.

    As pues, es posible advertir las implicaciones negativas que suponen parael sujeto la excesiva racionalidad occidental y las cambiantes institucionesmodernas, aquellas que generan nuevas formas de poder. Por lo que, acontinuacin se proceder a realizar un recorrido sobre estas implicacionesque traen los mltiples desarrollos y avances de la modernidad, especialmentea partir del anlisis espacio-temporal, como experiencia vital, sobre el sujeto.

    Espacio y tiempo

    Como seala Anthony Giddens, todas las culturas usan y han usadoreferentes espacio temporales. Las culturas de ayer, las premodernas, tenandiversos modos para calcular el tiempo, el calendario es un ejemplo ilustrativode ello y se dio en las sociedades denominadas agrarias. Pero, como es deesperar, la forma en que estimaban el tiempo las sociedades premodernastena un rasgo distintivo que las aleja abismalmente de la concepcin

    13 IEDRI, (2004) op.cit., p. 24.

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    moderna. [] la estimacin del tiempo que configuraba la base de la vidacotidiana, vinculaba siempre, al menos para la mayora de la poblacin, eltiempo con el espacio y era normalmente imprecisa y variable14 . El cuandosiempre estaba relacionado con el donde; no se poda hacer referencia aaspectos temporales sin hacer alusin directa a referentes espaciales.

    Con la llegada de la modernidad y todas sus innovaciones, aparece el relojmecnico, cuya difusin fue muy rpida y amplia. Este invento expres laruptura entre espacio y tiempo, haciendo del segundo algo uniforme,permitiendo as su cuantificacin exacta. Las relaciones y asuntos delhabitante de la metrpoli tpico acostumbran a ser tan variados y complicados,esto es, por la aglomeracin de tantos hombres con intereses tan diferenciadosse encadenan entre s sus relaciones y acciones en un organismo tanpolinmico, que sin la ms exacta puntualidad en el cumplimiento de lasobligaciones y prestaciones, el todo se derrumbara en un caos inextricable15.Esta separacin entre espacio y tiempo, que nos remite a una concepcinvaca de ambos, supondr mltiples cambios para el sujeto. Permiti, porejemplo, la divisin del da en diferentes zonas o momentos, lo que se tradujoen la constitucin de diversas jornadas, la laboral entre otras. [] launiformidad de la medida del tiempo con el reloj lleg a emparejarse con launiformidad en la organizacin social del tiempo16 .

    Una de las ms significativas implicaciones de esta separacin, y quizs laque resulta de mxima importancia para efectos del anlisis del sujeto, es eldesanclaje. Giddens utiliza ste trmino para explicar las nuevas relaciones ydinmicas entre los diferentes sujetos que surgen en la modernidad graciasa la ruptura entre los referentes espacio-temporales. Por desanclaje entiendoel las relaciones sociales de sus contextos locales deinteraccin y reestructurarlas en indefinidos intervalos espacio-temporales17 .De esta manera se logra cortar casi totalmente con las conexiones existentesentre la actividad social y los contextos de la copresencia. Es decir, lainteraccin social ya no est anclada a un lugar fsico determinado comoocurra en sociedades premodernas; las sociedades modernas lograndesanclarse de [] las restricciones impuestas por hbitos y prcticas

    14 Giddens, A. (1993). Consecuencias de la Modernidad, Madrid, Alianza Editorial, p. 29.

    15 Simmel, G. (2002) Sobre la individualidad y las formas sociales, Buenos Aires, Universidad Nacional deQuilmes. pp. 391-392.

    16 Giddens. A. Op. cit., 1993, p. 29.

    17 Ibd., p. 32.

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    locales [abriendo as] un abanico de posibilidades de cambio []18 . Lainteraccin intersujetos pasa entonces tambin al plano que se ha denominadocomo el no lugar; dentro de este abanico de posibilidades que sealaGiddens, es posible entablar una interaccin tanto en el nivel local como elglobal, ya que no hay ningn tipo de limitacin espacio-temporal.

    El surgimiento del espacio vaco que, como seala el autor citado, esconsecuencia del anterior vaciado del tiempo, trae consigo un elemento dealtsima importancia: la distincin entre las nociones de espacio y lugar. Esteltimo trmino hace alusin a lo local, refirindose exclusivamente a lo fsico,donde se desarrolla una actividad social determinada en un lugar geogrficodeterminado. La nocin de espacio, por su parte, sobrepasa los lmites de lofsico y por ende del estar ah. En la cotidianidad de la vida premoderna, estasdos nociones se encontraban estrechamente ligadas en el sentido en que lasdimensiones espaciales de la vida social se hallaban usualmente determinadaspor la co-presencia. Mientras que El advenimiento de la modernidadpaulatinamente separa el espacio del lugar al fomentar las relaciones entre los localizados a distancia de cualquier situacin de interaccincara-a-cara. Esta distincin ente el lugar y el espacio aparece como condicinpara la existencia y el desarrollo de los no lugares. La distincin entrelugares y no lugares pasa por oposicin del lugar con el espacio19 . Estayuxtaposicin del lugar y el no lugar, as como de lo local y lo global, se hacepalpable en lo que respecta a la comunicacin. Por ms que surjan nuevasformas de comunicacin o casi-interaccin meditica gracias a los avancestecnolgicos y el rpido esparcimiento del capitalismo impreso (la imprenta),los que permiten que la comunicacin se desenvuelva en un plano globalprcticamente sin restricciones, la interaccin cara a cara o dialgica subsiste,aunque a mi parecer en un plano secundario. Al igual que sucede con loslugares y los no lugares, [] la modernidad no los borra sino que los poneen un segundo plano. Son como indicadores del tiempo que pasa y quesobrevive20 .

    Tomando como referencia el trabajo Los Media y la Modernidad21 deThompson, podemos ver cmo esta separacin entre espacio y tiempo, y eldesanclaje de lo local y lo co-presente, va a traer una serie de implicaciones

    18 Ibd., p. 31.

    19 Aug. M. (1993) Op. cit., p. 85.

    20 Ibd., p. 82.

    21 Thompson, J. (1998) Los Media y la Modernidad, Barcelona, Paids.

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    en trminos de comunicacin, que evidentemente van a marcar la experienciadel sujeto dentro de este nuevo contexto.

    Con la ruptura de lo local en trminos espacio-temporales, y por ende conla superacin del dilogo de la co-presencia, surge lo que Thompsondenomin la cultura meditica. Esta no es un fenmeno nuevo ni muchomenos debe ser considerado como posmoderno, ya que es una construccinque viene desde los albores del S.XV y que se consolida como caractersticaesencial del perodo moderno. Es importante entender que, dentro de estacultura, conviven los tres tipos de comunicacin existentes o dominantes: eldilogo de la copresencia, la interaccin meditica y la casi-interaccinmeditica, cada una con sus medios de expresin especficos y caractersticos,aunque, claro est, con diferentes jerarquizaciones. La cultura meditica,gracias a los mltiples avances e inventos tecnolgicos que intensifican lavelocidad de la comunicacin (cultura de las velocidades), se caracterizapor la ruptura de la lgica de pocas pasadas, donde la diferencia espacial eratraducida a su vez como diferencia temporal. Se rompe con las barreras delespacio para darle, a la comunicacin, el carcter de temporalidaddesespacializada.

    Estos grandes cambios van a traer mltiples consecuencias en la interaccinsocial de los sujetos. Como era de esperar, el surgimiento y rpidofortalecimiento de la cultura meditica, aunque no elimin formas decomunicacin tradicionales como el dialogo de la co-presencia, evidentementes las pas a un segundo plano. En muchas ocasiones, el despotismo de lacasi-interaccin meditica, hace que se le reste valor sentimental y emocionala las interacciones con las personas, como tambin obliga al individuo adesarrollar tcnicas para poder desenvolverse y resistir este nuevo contexto.A una de ellas Giddens la denomina fiabilidad, la que [] puede definirsecomo confianza en una persona o sistema, por lo que respecta a un conjuntodado de resultados o acontecimientos, expresando en esa confianza cierta feen la probidad o el amor de otra persona []22 . El primer requisito de lafiabilidad es la falta de informacin y de referentes de confianza, caractersticaspropias de una comunicacin desespacializada. No habra necesidad defiarse en nadie cuyas actividades fueran constantemente visibles y cuyosprocesos mentales fueran transparentes23 . La fiabilidad entonces, resultaindispensable para el sujeto dentro del contexto de riesgo y contingencia

    22 Giddens. A. (1993) Op. cit., pp. 42, 43.

    23 Ibd., p. 42.

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    propio de la modernidad. En las nuevas dinmicas modernas, altamentealteradas por avances tecnolgicos: El concepto de riesgo reemplaza al defortuna [] porque representa una alteracin en la percepcin de ladeterminacin y la contingencia, de modo que los imperativos moraleshumanos, las causas naturales y el , rigen en lugar de lascosmologas religiosas24 . En las lgicas modernas, necesariamente y en favordel sujeto, riesgo y fiabilidad van siempre de la mano, fiabilidad normalmenteprestndose a reducir o minimizar los peligros a los que tipos particulares deactividad estn sujetos.

    La exigencia de nuevas formas de interaccin producto de las mltiplestrasformaciones del proyecto moderno, donde las relaciones de poder van aser siempre transversales, igual que como ocurri con las nuevas nociones detiempo, van a permitir la sana vivencia de los sujetos en las ciudadesmodernas. [] la tcnica de la vida urbana no sera pensable sin que todaslas actividades e interacciones fuesen dispuestas de la forma ms puntual enun esquema temporal fijo suprasubjetivo25 . As, la tcnica se erige como unconcepto de altsima importancia, por lo que es preciso destacarlo comoindispensable para la experiencia del sujeto dentro de la urbe moderna.

    Lo que hasta el momento se ha revelando son slo algunos primeros pasosrequeridos para el desarrollo de dicha tcnica, a continuacin se expondrnotros cuantos ms.

    Otros mecanismos: la mirada y la distraccin corts

    [] es evidente que la cuidadosa y deliberada distraccin con que los extraos se tratanmutuamente tiene gran valor para la supervivencia en las condiciones de la vida urbana.Pero tambin tiene consecuencias menos agradables26 .

    As como seala Berman en sus ltimos captulos, las grandes ciudadesson producto de los mltiples procesos de modernizacin que caracterizana la modernidad. La vida en esa nueva ciudad es claramente diferente. Lasnuevas metrpolis, que y cada vez cuentan con ndices de poblacin mselevados, lo que incentivan es el despegue de mltiples no lugares: ampliasautopistas, anchos andenes, centros comerciales, medios de trasportes yaeropuertos, todos estos cambios encaminados a hacer posible la circulacin

    24 Ibd., p. 43.

    25 Simmel, G. (2002) Op. cit., p. 392.

    26 Bauman, Z. (1990) Pensando Sociolgicamente, Buenos Aires, Edicin Nueva Visin, p. 70.

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    acelerada de personas y bienes. Todas estas caractersticas, como es desuponer, van a tener un profundo impacto sobre la experiencia del sujeto. Suvida dentro de las grandes ciudades es muy diferente a su vida en el campo,en pequeas aldeas o en las restringidas ciudades de antao. Constantementese va a topar con personas desconocidas, se va a encontrar en situacionesprobablemente contingentes, su entorno le ser extrao dada su rpidacapacidad de cambio y circulacin, entre otras cosas. Si al contactoconstantemente externo con innumerables personas debieran respondertantas reacciones internas como en la pequea ciudad, en la que se conocea todo el mundo con el que una se tropieza y se tiene una relacin positivacon cada uno, entonces uno se atomizara internamente por completo ycaera en una constitucin anmica completamente inimagianble27 . Por loque se har indispensable la creacin de nuevos mecanismos en favor de lasupervivencia dentro de la gran urbe ya que, como seala el socilogo alemnGeorg Simmel, La actitud de los habitantes de la metrpoli entre s puedecaracterizarse desde una perspectiva formal como de reserva [] suautopreservacin frente a la gran ciudad le exige un comportamiento denaturaleza social no menos negativo28 .

    Siguiendo la lnea argumentativa de Simmel, podemos ver cmo la miradajuega un papel de altsima importancia en trminos de interaccin entresujetos. A diferencia de los lugares donde se habitaba en sociedadespremodernas, localidades altamente diferenciadas y de reducido tamao,donde prcticamente todas las personas se conocan entre s y los encuentrosinesperados eran mnimos; en la gran ciudad, compuesta por muchsimaspersonas de las cuales un altsimo porcentaje desconocemos, donde el crucecon stos es constante y donde asistimos a una multiplicacin de los nolugares, la mirada adquiere un papel mucho ms importante. La miradaconcede el reconocimiento del otro como agente y como potencialconocimiento29 . Crea un estrecho vnculo entre ellos en el sentido en que atravs de sta percibimos en el otro lo que es realmente suyo y que nadie mspuede tener: su rostro. [] la cara es el lugar geomtrico de todos losconocimientos, el smbolo de todo lo que el individuo ha trado comosupuesto de su vida [] gracias al rostro comprendemos al hombre con sloverlo, sin esperar a que obre30 . La mirada entonces, penetra en la intimidaddel otro amenazando su privacidad, de ah que cuando sentimos vergenza

    27 Simmel. G. (2002) Op. cit., p. 394.

    28 Ibd., pg. 394.

    29 Giddens. A. (1993) Op. cit., p. 82.

    30 Simmel, G. (1986) La digresin sobre la sociologa de los sentidos. Madrid, Alianza Editorial, p. 679.

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    bajamos la vista, no slo porque no queremos ser vistos por la mirada del otroen una situacin penosa, sino porque [] al bajar la vista privamos al otrode una posibilidad de conocernos31 .

    En comparacin con la ciudad pequea, el trfico de la gran ciudad se basa mucho ms enel ver que en el or [] en la ciudad pequea las personas que nos encontramos en la calleson, con frecuencia, conocidos con quienes cambiamos unas palabras, o cuya visin evocaen nosotros su personalidad total adems de la visible [] Las comunicaciones modernashacen que la mayor parte de las relaciones sensibles entabladas entre los hombres quedenconfiadas, cada vez en mayor escala, exclusivamente al sentido de la vista []32 .

    Esta dinmica de la mirada puede ser anloga a lo expuesto por Augrespecto a los no lugares. Este antroplogo francs, para definir el no lugarlo opone al lugar antropolgico, un lugar con referenciales propios y cargadode identidad individual. En los podemos estudiarinscripciones, itinerarios, encrucijadas, centros y monumentos, ya que sudefinicin es geomtrica33 . Al igual que la cara, lugar geomtrico del cuerpodonde es posible identificar la individualidad y las caractersticas impares delhombre, los lugares antropolgicos estn igualmente cargados de identidad.En los nacientes no lugares, espacios que no pueden definirse como deidentidad, los sujetos procuran, a travs de mecanismos propios de lamirada, ocultar su lugar geomtrico, el rostro. La modernidad osobremodernidad al igual que crea no lugares que no articulan los lugaresantiguos, crea o exige la creacin de mecanismos adaptables a esos nolugares que se guen por la misma lgica. En otras palabras y como ejemplo,ante la falta de identidad de los no lugares yo oculto la identidad de mi rostropara integrarme y as sobrevivir en ellos.

    A partir del siglo XIX, con los mltiples avances tecnolgicos que trajoconsigo la modernidad, la vida en las grandes ciudades cambi notoriamente.No slo la ciudad como hoy la conocemos es producto de la modernidad,todos los mecanismos de comunicacin y transporte que hacen posible eldesenvolvimiento de las actividades dentro de la ciudad son producto delespritu modernizador. Los mnibus, los ferrocarriles, los tranvas, lasgrandes plazas, los amplios andenes, los imponentes centros comerciales, engeneral los no lugares, hacen que sujetos desconocidos entre ellos seencuentren cada vez ms en situaciones de contacto visual por largos

    31 Ibd., p. 678.

    32 Ibd., p. 681.

    33 Pereira, J. (1994) Marc Aug: . Espacios del anonimato. Una antropologade la sobremodernidad, en: Signo y Pensamiento Vol. 13, N 24, pp. 162-163.

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    periodos de tiempo sin pronunciar palabras. Estos constantes encuentrosentre personas ajenas entre s, llevan a situaciones inconmensurablementemolestas hasta el punto que, como seala Paul Virilio [] maana amamosnicamente al que est lejos sin ser conscientes de que odiamos a nuestroprjimo porque est presente, porque apesta, porque hace ruido, porque memolesta y porque me quiere a diferencia del que est lejos del que me puedozafar entonces, [] maana [] nos empeamos en preferir al que est lejosen detrimento del que est cerca34 . Estas situaciones, siguiendo la lgicaexpuesta por la sociologa de la mirada, ponen en riego la individualidad,intimidad y privacidad de las personas en las grandes ciudades, de ah quese necesite con urgencia crear tcnicas que hagan posible la vida en la ciudad.Cuando un individuo llega a la presencia de otros, estos tratan por lo comnde adquirir informacin acerca de l o de poner en juego la que ya poseen []la informacin acerca del individuo ayuda a definir la situacin, permitiendoa los otros saber de antemano lo que l espera de ellos y lo que ellos puedenesperar de l35 .

    El socilogo norteamericano, Erving Goffman afirma que la tcnica msimportante, generalizada y efectiva para posibilitar la vida en la ciudad, lavida entre extraos es la distraccin corts. La distraccin corts consiste ensimular que uno no ve ni oye; o por lo menos en asumir una postura queindique que uno no ve ni oye y, por sobre todo, que a uno no le importa loque los dems hacen36 . Cuando cruzamos una mirada con alguien estamosde cierta manera invitndolo a establecer una interaccin de carcter mspersonal e intimo, lo que entre extraos no es usualmente deseable nipermitido. En la gran ciudad, cuando nos topamos con tantas personasdesconocidas constantemente, queremos permanecer en el anonimato ycontinuar siendo invisibles a la mirada del otro. De esta manera, la formams efectiva de lograrlo es evitando el contacto visual con extraos, expresinmxima de la distraccin corts. Evitar deliberadamente el contacto visualequivale a anunciar pblicamente que uno no toma nota de nada, auncuando nuestro ojos se deslicen ocasional o casualmente con otra persona37 .Lo mximo que se debe permitir es que la mirada se deslice, nunca debedetenerse, ni mucho menos enfocarse, ya que esto implica provocar unencuentro ms ntimo y personal. La desatencin corts representa el tipo

    34 Palabras de Paul Virilio en: Morris. (2006) Op. cit., p. 49.

    35 Goffman, E. (1981) La presentacin de la persona en la vida cotidiana, Buenos Aires. AmorrortuEdiciones. p. 13.

    36 Berman, M. (1990) Op. cit., p. 69.

    37 Ibd., p. 70.

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    ms bsico de los compromisos de presencia que se dan en los encuentros conextraos en las circunstancias de la modernidad38.

    Aplicar la distraccin corts cuando pasamos al lado de otro quedesconocemos, situacin por cierto muy comn dentro de las dinmicasurbanas modernas, es una actitud que nos garantiza la ausencia o evitacinde situaciones hostiles. La carencia de una fiabilidad elemental sobre lasposibles intenciones de los otros, lleva a la persona a evitar encontrarse conla mirada de alguno, ya que esto podra precipitar un encuentropotencialmente hostil39 .

    Tanto la fiabilidad, el desanclaje, al distraccin corts y los demsmecanismos expuestos hasta el momento, aparecen como un sistema desmbolos o ms especficamente de gestos que responden a las exigencias deeste contexto que se debate entre lo local y lo global, entre el lugar y el nolugar.

    A modo de conclusin: La otra cara de estos mecanismos y el paso delcampo a la ciudad

    Hasta el momento se ha analizado casi exclusivamente la cara positivade los diversos mecanismos que necesariamente tiene que crear el sujeto parasobrevivir a los cambios producto de la modernidad y de las dinmicaspropias de la ciudad moderna. Se ha resaltado la gran utilidad que tienenpara el sujeto y se han expresado en la posibilidad de adaptacin del ste almundo cambiante que se le pone enfrente. Tanto el desanclaje, la fiabilidady la distraccin corts evidentemente tienen su cara positiva, que en granmedida es la que se ha expuesto hasta el momento, pero tambin escondendetrs de su gran utilidad, su lado oscuro. A continuacin se buscar revelareste otro lado, procurando relacionarlo con el paso del campo a la ciudad, yaque desde esta experiencia se agudiza o por lo menos se ve con ms claridadese lado negativo.

    Gracias a estas tcnicas, especialmente a la distraccin corts, es posiblehacer que desaparezcan las situaciones hostiles que pueden engendrarsentimientos de incomodidad y profunda molestia. Logramos eliminar ladesagradable curiosidad de los otros sobre nosotros, nos libramos de los

    38 Giddens, A. (1993) Op. cit., p. 83.

    39 Ibd., p. 83. Las cursivas son mas.

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    ojos de los dems y sentimos que nuestra privacidad e intimidad semantienen intactas. Pero a la vez que nos liberamos de los otros, de losextraos en este sentido, tambin nos privamos de ellos en un sentidopositivo. Es decir, cuando evitamos situaciones desagradables provenientesde ellos, tambin nos privamos de la posibilidad de recibir de ellos una actitudpositiva. Junto con la molesta curiosidad de los otros desaparecen tambinsu simpata y disposicin para ayudar40 .

    Todos estos mecanismos llevan inevitablemente al sujeto a un extremoindividualismo, profundizado tambin por las doctrinas del liberalismo, lasprcticas econmicas tpicamente capitalistas y, de mayor relevancia paraefectos del presente ensayo, por la planificacin de la urbe moderna. [] noslo se plante el desarrollo urbano de acuerdo con la teora individual quese estaba gestando, sino que contribuy tal vez en una mayor instancia alegitimarlo an ms y a reproducirlo, esto trajo consigo una desconexin conel entorno y lo dems41 . Esta individualidad se expresa, entre muchas otrascosas, en la prdida de contacto espiritual intencionado entre los muchossujetos que habitan la gran ciudad. [] en la cercana y la estrechez corporalhacen tanto ms visible la distancia espiritual42 . En este contextoindividualizante, los otros hombres aparecen como enemigos, entes frente aquienes se debe entablar una lucha, lucha principalmente por elreconocimiento y la diferencia [] la vida en la ciudad ha trasformado lalucha con la naturaleza para la adquisicin de alimento en una lucha por loshombres, el hecho de que la ganancia no la procura aqu la naturaleza, sinoel hombre43 .

    Rousseau, en La Nueva Elosa, nos permite imaginarnos, a travs de lascartas que su protagonista Saint-Preux escribe a Julie, la magnitud de vivir enlo que l denomin como torbellino social, mediante la descripcin del cambioque experimenta al pasar del campo a una gran ciudad moderna como Pars,y as conocer y experimentar este nuevo mundo cambiante. En las narracionesde Saint-Preux se evidencia tanto la cara positiva como la negativa inherentea esta experiencia. En esta obra se resalta una expresin emocional extrema,exaltando los conflictos entre los valores morales y sensuales que se presentanen dicho trnsito.

    40 Berman, M. (1991) Op. cit., p. 71.

    41 Morris, D. (2005) Op. cit., p. 45.

    42 Simmel, A. (2002) Op. cit., p. 397.

    43 Ibd., p. 399

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    En la intensa actividad de la vida urbana salta a la luz la fra indiferenciahumana. La interaccin humana dentro de las grandes ciudades se reduceal intercambio, usualmente productivo, que como ya se ha sealado, noinvita a los participantes a ningn tipo de relacin, les permite mantener sucondicin de extraos y ajenos, asegurando as su intimidad. Como sealaSimmel, la vida urbana y el pensamiento abstracto tienen resonancia y sedesarrollan juntos: el pensamiento abstracto se ve favorecido por la asombrosariqueza de la experiencia urbana, que no puede ser captada en su diversidadcualitativa; mientras que la capacidad para manejar conceptos y categorasgenerales es una destreza sin la cual la supervivencia en un medio urbano essimplemente inconcebible44 . De este modo se evidencia cmo la vida urbanapuede ser monetaria (produccin) e intelectual, pero nunca afectividad, entanto la persona aislada no tiene en quien depositar esa afectividad. Lo quese pierde en el proceso es el carcter tico de las relaciones sociales45 .

    Lo que posibilita la actividad urbana y en gran medida gracias a losmecanismos o tcnicas que nosotros utilizamos dentro de ella (en pro denuestra supervivencia) no es ms que interacciones desprovistas de significadomoral, ningn tipo de conducta es juzgada, valorada o evaluada segnpautas de tipo moral. Una relacin humana es moral cuado surge delsentimiento de responsabilidad por el bienestar y la prosperidad de la otrapersona, sentimiento que evidentemente est presente en las dinmicas delas sociedades premodernas, pero que cada vez est ms ausente en nuestrassociedades modernas. La moralidad es sustituida dentro de las dinmicas dela gran ciudad por la racionalidad, que es reconocida como [] unaproteccin de la vida subjetiva frente a la violencia de la gran ciudad []46.

    El socilogo Zygmunt Bauman, en estrecha conexin con el ginebrinofrancs Jean Jaques Rousseau va a expresar lo siguiente: Un recin llegadoprocedente de una aldea o de un pueblo pequeo se sentir probablemente,chocado por lo que percibe como la fra y dura indiferencia de la ciudadgrande. Las personas no parecen preocuparse por sus semejantes. Caminana buen paso y no prestan atencin a la gente47 .

    En pocas palabras, la ciudad es el lugar especfico y ms significativodonde se manifiestan con mayor claridad las consecuencias que tiene para el

    44 Bauman, Z. (1990) Op. cit., p. 71.

    45 Ibd., p. 71.

    46 Simmel, G. (2002) Op. cit., p. 390.

    47 Bauman, Z. (1990) Op. cit., p. 70.

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    sujeto contemporneo la modernidad. Por esa razn, parece imposibleconcebir el uno sin la otra, ya que son dos caras de un mismo fenmeno. Ala vez que las relaciones sociales construyen el espacio, el espacio crea y recrearelaciones sociales.

    No seala cosa diferente Berman en su obra al referirse a algunas de lasciudades ms representativas de la modernidad, como Nueva York, Pars ySan Petersburgo. En cada caso muestra la ciudad reflejada a travs de unaexperiencia humana, la primera mediante su propia experiencia, la segundapor medio de la miranda dandy de Baudelaire, y finalmente la ltima a travsde una serie de autores que van desde Nicolai Gogol hasta Andrei Bieli,pasando por Dostoievsky. La ciudad es para Berman, el testimonio ms clarode que en la tarea fustica de la modernidad, detrs de la construccin haysiempre una destruccin. Como se ve en los grandes destructores-constructores, los arquitectos de Pars, Haussman, y de Nueva York, RobertMoses.

    Al respecto no sobra retomar rpidamente los postulados de Foucaultexpuestos prrafos atrs. El desarrollo de estas mltiples tcnicas mencionadasa lo largo del escrito revelan en gran medida la indisoluble relacin existenteentre sujeto, poder y nuevas formas de dominacin en el contexto moderno.Las tcnicas que se ve obligo el sujeto a desarrollar para sobrevivir dentrodel hostil escenario urbano, pueden aparecer como formas de dominacin ypoder, que pese a no ser explcitas ni necesariamente actuar sobre el cuerpo,s estn condicionando esencialmente su vida. Por otra parte, el paso de lorural a lo urbano, que no necesariamente es un proceso voluntario, nitampoco hace alusin sencillamente al desplazamiento demogrfico hacia lasgrandes ciudades, sino tambin incluye la dinmica de desruralizacin delmundo vital para el sostenimiento y desarrollo del capitalismo, tambin seimpone sobre el sujeto como una forma de poder y dominacin, frente a laque no tiene aparentemente salida diferente que adaptarse mediante eldesarrollo de estas tcnicas.

    Para terminar ahora con una perspectiva esttica sobre la ciudad, no haymejor sntesis de lo aqu expuesto, que las palabras de Italo Calvino, en LasCiudades Invisibles, donde, por otra parte, se muestra la reaccin positiva delhombre ante el aislamiento, la necesidad de ir ms all de ese aislamiento, deinvolucrarse con el otro, as sea en el plano imaginativo.

    En Cloe, gran ciudad, las personas que pasan por las calles no se conocen. Al verse imaginanmil cosas una de la otra, los encuentros que podran ocurrir entre ellas, las conversaciones,las sorpresas, las caricias, los mordiscos. Pero nadie saluda a nadie, las miradas se cruzan

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    un segundo y despus huyen, buscan otras miradas, no se detienen [] Una vibracinlujuriosa mueve continuamente a Cloe, la ms casta de las ciudades. Si hombres y mujeresempezarn a vivir sus efmeros sueos, cada fantasma se convertira en una persona conquien comenzar una historia de persecuciones, de simulaciones, de malentendidos, deopresiones, y el carrusel de las fantasas se detendra48.

    Para cerrar definitivamente resulta apropiado recordar al lector que elobjetivo general en el que se enmarca el presente trabajo, es tambin haceruna invitacin a futuros trabajos sobre el tema, que aporten poco a poco areivindicar los procesos hermenuticos de investigacin, y que se alineen alas exigencias de trasdisciplinariedad propias de una poca como la actual.Siendo esta tan slo una primera y muy general aproximacin al tema de laciudad, y quedando por tratar tantos temas, especialmente aquellos enfocadosa nuestra realidad ms cercana: Bogot, donde la ebullicin de los no lugaresse hace cada vez ms evidente y los proyectos de rescate de los patrimoniostangibles e intangibles empiezan a florecer, se trata de dejar abierta la puertapara la realizacin de otros textos que se rehsen a perpetuar la primaca delos anlisis de corte positivista al interior de nuestra facultad.

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    48 Calvino, I. (1983) Las Ciudades Invisibles, Barcelona, Ediciones Minotauro. pp. 63-64.

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