Krishnamurti - La Libertad Interior

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  • 8/2/2019 Krishnamurti - La Libertad Interior

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    www.formarse.com.ar

    Jiddu Krishnamurti

    La libertad interior

    editorial Kairs

    Numancia, 117-12108029 Barcelona

    http://www.formarse.com.ar/http://www.formarse.com.ar/
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    Ttulo original: TALKS AND DIALOGUES SAANEN 1968Diseo portada: Agustn Pniker

    (c) 1970 by Krishnamurti Foundation Trust Ltd.Brockwood Park, Bramdean, Hampshire S024 OLQInglaterra

    Todos los derechos de la versin en Castellano, cedidos a:

    Fundacin Krishnamurti HispanoamericanaApartado 5351, Barcelona 08080Espaa

    Primera edicin: Octubre 1993

    Segunda edicin: Julio 1994

    ISBN: 84-7245-283-2Dep. Legal: B-24.752/1994

    Fotocomposicin: Beluga & Mleka, Crcega, 267, 08008 BarcelonaImpresin y encuadernacin: ndice, Caspe, 118-120, 08013 Barcelona

    Todos los derechos reservados. No est permitida la reproduccin total ni parcial de este libro, ni la recopilacin en un sistema informtico,ni la transmisin por medios electrnicos, mecnicos, por fotocopias, por registro o por otros mtodos, salvo de breves extractos a efectos deresea, sin la autorizacin previa y por escrito del editor o el propietario del copyright.

    CAPTULO 1

    La seriedad. Las ideologas. La cooperacin Las divisiones ideolgicas y religiosas. Los peligros de la autoridad.Las guerras. El problema total y esencial del ser humano. La naturaleza del pensamiento.

    Espero que desde el primer da y durante estas reuniones seamos muy serios. Temo que la mayora de nosotroshayamos venido con un espritu de vacaciones a contemplar las colinas y las montaas, los verdes valles y losarroyos que fluyen; a estar tranquilos, a encontrarnos con los amigos y a divertirnos un poco, todo lo cual est bien;pero si hemos de sacar algo que valga la pena de estas reuniones, tenemos que ser muy serios desde el principio.

    Hay enormes problemas a los cuales hemos de enfrentarnos como seres humanos. Como vivimos en un mundoinsensato y estpido tenemos que ser serios. Y me parece que las personas que son realmente serias, en su corazn,

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    www.formarse.com.aren su intimo ser -no de un modo neurtico, ni con arreglo a ningn principio o compromiso determinado-, tienen esecarcter, esa condicin de seriedad que es necesaria.

    Cuando uno observa lo que est pasando en este mundo: la situacin de la juventud, la ansiedad por la guerra,la pobreza extrema, los odios y motines raciales, la forma lamentable en que los pequeos pases soportan susituacin monetaria, etc., uno siente que no sabe lo que est sucediendo. Hemos odo muchsimas explicaciones delos filsofos, los intelectuales, los telogos, los sacerdotes, los psiclogos, de todas las burocracias organizadas, yas sucesivamente. Pero las explicaciones no son bastante buenas, y an conociendo la causa de estasperturbaciones, no se resuelve la cuestin. Aqu, durante estas reuniones, vamos a ser responsables como individuosy como seres humanos: vamos a ver si podemos entender el problema de nuestra existencia con su desorden, sucaos, la desdicha y el enorme dolor, que es a la vez interno y externo. Evidentemente, estamos obligados a disiparlas tinieblas que como individuos hemos creado en nosotros y en los dems. Por eso, tenemos que ser muy serios.

    Como ustedes saben existen personas que son serias de un modo neurtico; creen que son serias si siguencierto principio, creencia, dogma o ideologa, y si continan practicndolo. Tales personas no son serias. Tienen unacreencia, y esa creencia engendra un extraordinario estado de desequilibrio. De modo que uno tiene que estarsumamente alerta para descubrir qu es lo que significa ser serios.

    Podemos ver que las ideologas desempean un enorme papel en la vida del hombre en todas las partes delmundo, y que, en efecto, dividen al hombre en grupos: el republicano y el demcrata, la izquierda y la derecha, etc.Separan a las personas y por su misma naturaleza, estas ideologas llegan a convertirse en autoridad. Y entonceslos que asumen el poder tiranizan de manera democrtica o despiadada. Esto se puede observar en todo el mundo.Las ideologas, los principios y las creencias, no solo separan a los hombres en grupos, sino que en realidad impiden

    la cooperacin; sin embargo, lo que necesitamos en este mundo es cooperar, colaborar, actuar juntos, sin que ustedlo haga de una manera por pertenecer a un grupo, y yo de otra. La divisin surge inevitablemente si usted cree endeterminada ideologa, sea la comunista, la socialista, la capitalista, etc.; sea cual fuere esa ideologa, tiene quedividir y crear conflicto.

    El idelogo no es serio, no ve las consecuencias de su ideologa. Por lo tanto, para ser en realidad serio, unotiene que desechar completamente, totalmente, estas divisiones nacionalistas y religiosas, negar lo que esabsolutamente falso: y entonces, como resultado, quizs habra una posibilidad de ser real y verdaderamente serios.Tenemos que construir un mundo enteramente distinto, que nada tenga que ver con el mundo de hoy, lleno demanas, conflictos y competencias, un mundo cruel, brutal y violento.

    Slo la mente religiosa es verdaderamente revolucionaria. No existe otra mente revolucionaria; aunque sellame de extrema izquierda o de centro, no ser revolucionaria. La mente que a s misma se llama de izquierda o decentro est tratando con un fragmento de la totalidad y divide incluso este fragmento en otras partes diversas. Esto

    no es, en absoluto, una mente verdaderamente revolucionaria. La mente realmente religiosa en el sentido profundode esta palabra es revolucionaria, porque esta ms all de la izquierda, de la derecha y del centro. Comprender esto ycooperar unos con otros es producir un orden social diferente. Y esa es nuestra responsabilidad. Si pudiramosdesechar todas estas cosas pueriles, toda esta inmadurez, creo que podramos ser la sal de la tierra; y este es el nicomotivo de habernos reunido. Ustedes no van a sacar nada de m, ni yo de ustedes. Lo que es absolutamente esencialno es posible lograrlo por medio de una ideologa. Creo que esto, desde el punto de vista histrico y de los hechos,es muy obvio. Lo que est pasando en el mundo muestra la divisin y el conflicto que crean las ideologas. Si ustedconoce y se adhiere a una ideologa por superior, grande y noble que sea, se incapacita para la cooperacin. Quizsesa ideologa pueda dar lugar a una destructiva tirana de la derecha o de la izquierda, ms no es posible que puedatraer la cooperacin de la comprensin y el amor.

    La solidaridad slo es posible cuando no hay autoridad alguna. Como ustedes saben, una de las cosas mspeligrosas del mundo es la autoridad. Uno asume autoridad en nombre de una ideologa o en nombre de Dios o

    de la Verdad. Y es imposible que produzcan un orden mundial el individuo o el grupo de personas que han asumidoesa autoridad.Espero que ustedes estn escuchando todo esto y que no se hallen hipnotizados por las palabras, ni siquiera por

    la intensidad del que habla; espero que estn compartiendo estas cosas con l.La autoridad le da mucha satisfaccin al hombre que la ejerce -no importa el nombre en que lo haga-; deriva

    inmenso placer de ello y por lo tanto l es el ms... Uno tiene que poner una atencin intensa en semejante persona.Desde el principio de estas charlas, debemos tener bien claro por lo menos este punto: la seriedad implica no aceptarninguna autoridad, ni siquiera la del que est hablando. Algunos vienen del Oriente y afirman, desafortunadamente,que tienen las experiencias ms extraordinarias: que pueden mostrar a otro el pasado, que conocen alguna palabraque les ayudar a meditar con mxima excelencia, etc. No s si ustedes han cado en esta clase de trampa; a muchaspersonas les ha pasado, a millares, a millones. Tal autoridad le impide al ser humano ser una luz para s mismo.Cuando cada uno es luz para s mismo, slo entonces puede cooperar, amar; slo entonces hay un sentido de

    comunin de unos con otros. Pero si usted tiene su particular autoridad, tanto si esa autoridad es un individuo comosi es una experiencia que usted mismo ha tenido o conocido, entonces esa experiencia, esa autoridad, esaconclusin, esa postura definida, impide una comunicacin mutua. Slo una mente realmente libre es la que puedeestar en comunin, la que puede cooperar.

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    www.formarse.com.arDurante estos das les ruego que sean muy sensatos y no acepten la autoridad de nadie, ni la propia -cultivada

    mediante la experiencia, el conocimiento u otras varias conclusiones a las que ustedes hayan llegado- ni laautoridad del que habla, ni la de ningn otro. Slo entonces, cuando la mente es libre, libre de verdad, es cuandopuede aprender; una mente as es a la vez el maestro y el discpulo. Es vital que comprendamos esto, porque es loque vamos a investigar en todas estas charlas y discusiones.

    Uno tiene que ser al mismo tiempo, para s mismo, tanto el maestro como aquello que es enseado. Y estonicamente es posible cuando hay un sentido de observacin, de ver las cosas en uno mismo tal como son. Comoustedes saben, la mayora de nosotros somos inconscientes de nosotros mismos. No s si habrn observado a laspersonas que continuamente estn hablando de s mismas, haciendo la propia valoracin de su posicin en la vida.Primero yo, y en segundo lugar todo lo dems.

    Si ha de haber solidaridad entre nosotros, comunicacin y comunin entre uno y otro, es evidente que tiene quedesaparecer esta barrera de primero yo, y todo lo dems en segundo lugar. El yo asume una importanciaenorme. Se expresa de tantas maneras! Por eso llegan a ser un peligro las organizaciones. Y, sin embargo, esnecesaria la organizacin. Los que estn a la cabeza de una organizacin o que asumen el poder de ella