Kraus, H.-j., Los Salmos I

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  • LOSSALMOS

    Sal 1-59

    vol.IHans-Joachim

    Kraus

  • LOS SALMOSSalmos 1-59

    1

    HANS-JACHIM KRAUS

    EDICIONES SIGUEMESALAMANCA

    1993

  • Tradujo Constantmo RUlz-Garndosobre el ongmal alemn Psalmen 1 Psalmen 1-59 Neuktrchener Verlag, Neuktrchen-Vluyn 61989 E
  • A la memoria demi esposa Ingrid Kossmann

    que naci el 7 de abril de 1921y falleci el 11 de enero de 1978

  • CONTENIDO

    Introduccin 13 1. El nombre del libro y su lugar en el canon 13 2. El texto masortico y las traducciones antiguas 15 3. El Salterio como coleccin 21 4. Los ttulos de los salmos 28 5. La forma potica de los salmos 47 6. Las categoras y su Sitz im Leben 55

    1. Cnticos de alabanza (;'7;,n) 632. Cnticos de oracin (;'70n) 703. Cnticos del rey ('707 '\nm, Sal 45,2) 844. Cnticos de Sin (1'1~ ,'-ei) 875. Poemas didcticos . .. .. .. .. .. ... ... .. .. .. ... .. .. .. .. .. . 886. Salmos de festividades y liturgias 91

    7. La relacin de los salmos con la historia de Israel 94 8. Sobre el origen y la historia de las tradiciones de

    los salmos ... .. ... ... . ... .. .. .. .. .. .... . .. .. .. .. .. .. .. .. .. 100 9. Sobre la teologa de los salmos 105 10. Excursus 125

    1. Las tradiciones cultuales de Jerusaln 125a) Los nombres de Yahv 126b) Se celebra en Jerusaln una fiesta de en-

    tronizacin de Yahv? 1322. La glorificacin de la ciudad de Dios 1373. Los pobres 1434. Los enemigos 146

    11. Bibliografa 153

    COMENTARIOSalmo 1: La persona verdaderamente feliz 179Salmo 2: El rey de Yahv y las naciones 195Salmo 3: Rodeado de enemigos 215Salmo 4: A pesar de todas las acusaciones, seguro y protegido

    por Dios . .. .. ... .. ... . ... .. .. .. .. .. ... .. .. ... . .. . ... .. .. .. .. .. . 227Salmo 5: Splica para que se manifieste la justicia de Dios ... 239

  • Salmo 13:

    Salmo 14:

    Salmo 15:Salmo 16:Salmo 17:Salmo 18:

    Salmo 6: Oracin para que Dios aleje su ira 251Salmo 7: Apelacin al justo juicio de Dios 263Salmo 8: La gloria del creador y la dignidad del hombre 281Salmo 9/10: Yahv como el Salvador de los pobres y los opri-

    midos 297Salmo 11 8: Yahv es mi refugio 315Salmo 12: La palabra salvadora de Yahv en un mundo de

    maldad 323Preguntas y lamentaciones junto al abismo de lamuerte 331La ayuda de Dios en un mundo dominado por la co-rrupcin ... .. .. . . .... .. .. ... .. .. .. .. .. .. .. . . ... .. . .. .. .. .. .. .. . 339Las condiciones para la entrada en el santuario .,. 349La suerte dichosa ante la faz de la tierra 361Clamor de auxilio de un inocente perseguido 377Cntico de accin de gracias del rey despus de unabatalla victoriosa 391

    Salmo 19: La revelacin de Yahv en el cielo y en la tierra 413Salmo 20: Oracin por el rey 427Salmo 21: La salvacin del rey elegido 437Salmo 22: Salvado del abandono de Dios 447Salmo 23: Protegido por la bondad y la misericordia de Yahv 467Salmo 24: La entrada de Yahv, rey del mundo 477Salmo 25: Oracin pidiendo perdn y gua clemente 487Salmo 26: Plegaria y confesin del inocente perseguido 497Salmo 27: Confianza y lamentacin de un inocente perseguido 507Salmo 28: Clamot pidiendo auxilio y accin de gracias de una

    persona amenazada por la muerte 519Salmo 29: Poderosa manifestacin de Yahv en medio de la

    tormenta .... .. .. ... .. .. . . ... .. .. . . .. .. . .. .. .. . .. .. .. ... .. . ... . 527Salmo 30: Cntico de accin de gracias por haber sido librado

    de la muerte 539Salmo 31: Splica, confianza y gratitud de una persona mortal-

    mente amenazada 547Salmo 32: De la dicha por el perdn de los pecados 559Salmo 33: Alabanza del Creador y Seor del universo 571Salmo 34: El que ha sido salvado da gracias e instruye 583Salmo 35: Splica de la asistencia de Yahv contra los testigos

    falsos y hostiles .. .. .. .. . .. .. .. .. .. ... .. .. .. ... .. .. .. .. ... .. .. 595Salmo 36: La vida del impo y la felicidad de la vida en comu-

    nin con Dios .... .. .. .. . .. ... . .. .. .. ... .. ... .. .. ... .. .. .. .. . . 605Salmo 37: Instruccin sobre el gobierno justo de Yahv ...... 613Salmo 38: Plegaria que se eleva desde la enfermedad, la culpa

    y la hostilidad ... ... .. .. . .. .. .. .. .. .. ... .. .. . .. .. .. . .. .. . ... . . 625

  • Salmo 39: Luchando por la esperanza y por la ayuda en mediode una vida transitoria .. .. ... . ... .. ... .. .. ... .. ... . ... .. . . 633

    Salmo 40: Cntico de accin de gracias de quien ha sido sal-vado y clamor de angustia de un perseguido ... .. .. . 641

    Salmo 41: Perseguido traidoramente por amigos 653Salmo 42/43: Nostalgia del lugar en que Yahv est presente 661Salmo 44: Cntico de oracin del pueblo consciente de su ino-

    cencia 673Salmo 45: Cntico para la boda del rey .. ... .. ... .. .. ... .. . ... .. .. . 683Salmo 46: Castillo fuerte es Yahv 697Salmo 47: Regocijo por la triunfante ascensin de Yahv 709Salmo 48: La gloria de la ciudad de Dios 719Salmo 49: De la vanidad de la riqueza humana 729Salmo 50: La manifestacin de Yahv para celebrar juicio 741Salmo 51: Oracin pidiendo el perdn de la culpa y la renova-

    cin del corazn 759Salmo 52: Castigo del rico que ejerce la violencia 775Salmo 54: Splica en medio de la opresin por los enemigos... 783Salmo 55: Oracin de quien se haya rodeado y desamparado y

    ha sido traicionado por su amigo .. ... .. .. ... . ... . .. .. .. 789Salmo 56: Un perseguido y su confianza sin temores 799Salmo 57: La gloria de la proteccin de Dios llena el universo 805Salmo 58: Hay un Dios que juzga en la tierra 813Salmo 59: Slvame de mis enemigos, Dios mo! 821

  • INTRODUCCION

    1. El nombre del libro y su lugar en el canon

    1. Entre los judos que hablan hebreo o arameo, el salte-rio, que cuenta con 150 salmos, se conoce con el ttulo deD'7i111 (fhillfm) = cnticos de alabanza, cnticos de adora-cin, himnos. Adems de esta designacin, hallamos los ttu-los de D'7i111 1!:lt' (sefer fhillfm), D'711 (tillfm) , 1'711 (tillfn) o1'711 1!:lt' (sefer tillfn). Estos nombres se hallan tambin atesti-guados en los Padres de la Iglesia (C. Steuernagel, Einleitung indas Alte Testament, 152, 1). El ttulo preferido, D'7i111, es unaformacin especial caracterstica de i17i111 (fhilliih) , que es eltrmino tcnico para los salmos de tipo de hmnico (cf. 4, n.O 7y 6). Para la forma plural masculina, cf. Ges-K 87n, o. Encomparacin con la otra forma usual, T117i111 (fhillot)>>, esta for-ma (fhillfm) expresar muy probablemente un significado espe-cial del trmino que debe reservarse para el ttulo del libro (R.Kittel). En consecuencia, D'7i111 es un nombre exclusivo para lacoleccin de cnticos, para el himnario de los 150 salmos.

    Sin embargo, el concepto D'7i111 no es adecuado ni mucho me-nos para servir de ttulo general: de ttulo exhaustivo y absoluta-mente idneo para designar el contenido de los 150 salmos. Elttulo se origin probablemente en una poca en que el salterio seutilizaba y se entenda primordialmente como el himnario de lacomunidad juda. Ahora bien, es interesante observar que entiempos anteriores se prefiri el ttulo de T117!:l11 (ffillot) = oracio-nes (cf. Sal 72,20). En lo que respecta a i17!:l11 (ffilliih), cf. 4, 8.Este ttulo tiene en cuenta especialmente los cnticos y oracionesde lamento que constituyen la verdadera base del salterio. Por eso,en tiempos anteriores el salterio se concibi primordialmente comocoleccin de oraciones. Pero aun en este caso, aunque adoptemoslos dos nombres D'7i111 y T117!:l11 como ttulos conjuntos, no logra-remos abarcar con ellos los complejos contenidos del salterio. Re-cordemos tan slo las secciones didcticas que no quedarn repre-sentadas, ni mucho menos, por ninguno de esos dos ttulos.

  • Finalmente, al examinar las principales designaciones quepuedan constituir un ttulo, no debemos pasar por alto el trmino10m (mizmor). Se halla atestiguado 57 veces en los epgrafes delos salmos, y evidentemente debi ser un ttulo preferido para elsalmo considerado en particular (cf. 4, 2).

    2. La tradicin textual griega en los cdices de la versin delos Setenta (G) ofrece la siguiente imagen en lo que respecta alos ttulos. La designacin ms antigua que se halla documentadaes la de '\jJUA!!O( en el cdice B yen Lc 24,44. Al mismo tiempo,tanto en el cdice B como en Lc 20,42 y en Hech 1,20 encontra-mos el ttulo de ~(~AO; '\jJUA!!WV (

  • el libro de Rut, entre otros, se colocaba directamente antes delsalterio. Evidentemente, se quera subrayar de manera especialla ascendencia del salmista David.

    4. En el canon del TM, los libros de Salmos, Job y Prover-bios constituyen un grupo caracterstico dentro de los ketubim.En estos libros se utiliza con carcter exclusivo un sistema pecu-liar de acentos. La caracterstica especial de este sistema consisteen que, adems del 'atnal}" encontramos tambin el 'oleh wey-red. Mientras que el 'atnal}, aparece slo en frases breves comodivisor de versculos, vemos que el 'oleh wey6red se utiliza comodivisor principal en la estructura de frases ms largas.

    5. Los 150 salmos del salterio tienen numeracin distinta enG y en el TM. En el cuadro siguiente observaremos las diferencias:

    TM GSal 1-8 = Sal 1-8Sal 9-10 Sal 9Sal 11-113 Sal 10-112Sal 114-115 = Sal 113Sal116,1-9 = Sal 114

    TMSal 116,10-19Sal 117-146Sal 147,1-11Sal 147,12-20Sal 148-150

    GSal 115Sal 116-145Sal 146Sal 147Sal 148-150

    Vemos, pues, que G fusiona los salmos 9 y 10 y, ms tarde,tambin los salmos 114 y 115, formando con ambos un solo sal-mo. Adems, el texto G conserva al fin del salterio un salmoadicional, el salmo 151, que es una utilizacin libre de 1 Sam 16,1-14 Y 1 Sam 17. Pero ya en la tradicin ms antigua, este pro-ducto adicional es caracterizado consecuentemente de E~w{h':VaQL'fr!-toi (

  • TM Ytrata de explorar hasta el mximo las posibilidades de crti-ca textual de la trasmisin de la Biblia hebrea. El estudio deltexto se aproxima al del comentario elaborado por H. Schmidt,pero no se siente capaz de seguir el procedimiento conservadorque aparece, por ejemplo, en las traducciones de A. Weiser y F.Notscher. Las razones las indicaremos ms tarde. Por el momen-to, un esbozo indicar la posicin particular del procedimientode crtica textual adoptado en el presente comentario. Desde lue-go, es impresionante ver, en los comentarios del salterio, las dife-rencias drsticas que hay entre las posiciones bsicas y los mto-dos diversos para tratar el texto. Mientras que B. Duhm y H.Gunkel nos muestran los lmites extremos a que puede llegar lainvestigacin crtica del texto, debemos considerar como su ex-tremo opuesto la postura extremadamente conservadora de B.D. Eerdmans, W. E. Barnes y A. Cohen. Eerdmans concedesiempre la primaca al TM -incluso a riesgo de deformacionesininteligibles-. Rechaza las opiniones modernas sobre la estruc-tura mtrica. A consecuencia de ello, la reconstruccin del textohebreo original se puede llevar a cabo sin la carga de la presinimpuesta por la forma. Cf. B. D. Eerdmans, Essays on MasoreticPsalms: OTS 1 (1942) 105-300; The Hebrew Book of Psalms:OTS 4 (1947). A. Cohen expone este procedimiento en su prlo-go: El comentario se basa invariablemente en el textus receptushebreo. Cuando ste ofrece dificultades, se sugiere la traduccine interpretacin ms probable, pero sin enmendar el texto (A.Cohen, The Psalms V).

    Entre los dos extremos representados, por un lado, por B.Duhm y H. Gunkel y, por el otro, por B. D. Eerdmans, W. E.Barnes yA. Cohen, se hallan los comentarios ms recientes, entrelos cuales A. Weiser y F. Notscher se inclinan hacia la opininconservadora, aunque existen diversas tendencias. A. Schulz desa-rrolla un mtodo independiente con su preferencia por la tradicinmasortica (Kritisches zum Psalter: ATA 1211 [1932]; Psalmen-Fragen: ATA 14/1 [1940]). Asimismo, Engnell, en su artculoPsaltaren, Svenskt Bibliskt Uppslagsverk (1952, cols. 787ss), ex-presa una actitud muy negativa ante todas las empresas de crticatextual relativas al salterio. A propsito de su manera de entender )la tradicin, el autor recomienda extrema reserva.

    Pero actualmente la confianza ilimitada en el TM, y por tantola actitud conservadora en relacin con el texto hebreo, vienesiendo cuestionada desde diversos puntos. La naturaleza proble-mtica del TM se reconoci en primer lugar en relacin con ob- Iservaciones acerca de salmos de trasmisin mltiple. Se trata delas siguientes correspondencias:

  • Sal 18Sal 14Sal 70SalI08

    2 Sam 22Sal 53Sal 40,13-17Sal 57,8-12 y Sal 60,7-14

    En las numerosas divergencias y variaciones de estos textosduplicados se reconoci por vez primera lo poco fiable que es latradicin textual hebrea en lo que respecta a los salmos. Ya enel ao 1633 J. Morinus, en sus Exercitationes biblicae de hebraeigraecique textus sinceritate, desarroll dos tesis: a) el textohebreo original se halla tan interpolado y tan lleno de errores,que no puede servir ya de fuente y norma para el estudio bblico;b) tan slo la versin de los Setenta trasmite el material fiablepara una reconstruccin aproximada del texto original (Urtext) ,el cual es bsicamente inaccesible. Es interesante descubrir queH. Herkenne en su Psalmenkommentar (1936) expone casi lasmismas tesis. En tiempos ms recientes, l aboga porque nosapartemos del TM y demos preferencia al G. Dice: El TextoMasortico (TM), en la forma que adquiri despus de la apari-cin del cristianismo, est plagado de innumerables adulteracio-nes malhadadas (20). En consecuencia, para enmendar el textodel salterio, dependemos principalmente de las traducciones anti-guas, que se basan en una forma textual anterior a la masortica.Entre ellas, la primera que hay que tener en cuenta es la versinde los Setenta (G)>> (21). Esta tendencia a preferir el G se obser-va tambin en los comentarios de W. O. E. Oesterly, E. Pode-chard y E. J. Kissane -aunque con mayores limitaciones-o

    Indudablemente, es acertado exponer claramente los nume-rosos daos que ha sufrido el texto hebreo de la Masora. Perociertamente debemos estudiar muchas otras maneras de restaurarel hipottico texto original, antes de conceder la primaca a unade las antiguas traducciones o de valernos de la ayuda de esasantiguas traducciones para efectuar violentos ataques contra eltexto trasmitido.

    2. Son bien conocidos los errores que hay en el TM y quereaparecen una y otra vez (vase la gran coleccin de materialesrecopilada por F. Delitzsch, Die Lese- und Schreibfehler im AltenTestament [1920]). Entre otras cosas hay confusin de letras,trasposicin de las mismas, divergencias en la escritura plena,haplografa, ditografa, y errores de copistas que originan impor-tantes dificultades. Todos estos errores y daos de la trasmisindel texto en el TM se observan tambin constantemente en el

  • salterio. Adems, hay glosas y suplementos que se aadieron altexto como explicaciones o ampliaciones. Hay tambin lecturasvariantes, encima de la lnea o debajo de la lnea, que los copis-tas introdujeron inadvertidamente en el cuerpo del texto. Unacompleta confusin de la secuencia de los versculos se observaen el salmo 87. No podemos exponer aqu el mtodo para hacerfrente a esos errores textuales (vase M. Noth, El mundo del AT[Madrid 1976]; E. Wrthwein, Ver Text des Alten Testaments[41973]). Sin embargo, hemos de dilucidar las posibilidades decrtica textual y las posibilidades de interpretacin moderna delos salmos. Pero, antes de tratar de estas cuestiones, debemossuscitar una cuestin conexa, replanteada sin cesar, y darle almenos una respuesta esquemtica: la cuestin de saber hasta qupunto las leyes de la prosodia nos dan derecho a efectuar correc-ciones metri causa (por razones de mtrica). Las cuestiones de lamtrica se estudian en el 5. Aqu nos bastar remitir al extensoestudio de los hechos pertinentes que se hace en dicho prrafo.Pero, en todo caso, debemos asentar ya desde ahora lo siguiente:a) Segn las reglas del sistema rtmico que pueden servir de ex-plicacin apropiada de la composicin de los salmos, la unidadmtrica ms breve tiene dos acentos; la ms larga, cuatro. Asque la crtica textual tiene la obligacin de investigar la correc-cin de las partes de los versculos que sobrepasen este lmitenecesario o se queden cortas con respecto a l. b) Si en la dis-posicin de los versculos se viera que predomina un metro de-terminado (por ejemplo, 3 + 3), entonces los versculos que nose atengan al metro dominante deben investigarse crticamentey deben ser reajustados, si es posible, al patrn dominante.c) Pero, en todas las circunstancias, evitemos imponer por cual-quier medio un principio mtrico o un esquema determinado. Laelasticidad y el acoplamiento a los datos, constantemente nue-vos, de los diversos cmicos, deben ser las actitudes que gobier-nen nuestro modo de proceder.

    3. Una vez que hemos hecho pleno uso de todos los mto-dos tradicionales para la crtica textual del TM y de sus variantes,debemos tener en cuenta varios puntos que en tiempos ms re-cientes van mereciendo cada vez ms atencin. La crtica de lasformas ha reconocido los patrones estilsticos y las formas deexpresin que son caractersticos del lenguaje de los salmos. Seha identificado y presentado lcidamente una gran riqueza defrmulas estereotipadas tradicionalmente y convencionales (cf.principalmente H. Gunkel y J. Begrich, EinIPs). Se vienen reali

  • zando algunos progresos hacia el desarrollo de una estructuratemtica del lenguaje de los salmos. Ahora lo conveniente seradesarrollar ms y aplicar crticamente la estructura temtica dellenguaje de los salmos. Si se tiene en cuenta el gnero (Gattung)de un salmo determinado (cf. 6) Ysi se estudia el contexto y elparallelismus membrorum, entonces se podr conjeturar culesson las palabras o los hemistiquios que han sufrido deformacio-nes en la tradicin textual hebrea, basndose en la estructuratemtica del lenguaje slmico convencional que sera de esperary que resultara apropiado (vase, por ejemplo, el comentariosobre Sal 4,4). No se han desvelado todava ni se han averiguadoexhaustivamente, ni mucho menos, las posibilidades de la estruc-tura temtica para la crtica textual, especialmente en lo que res-pecta al salterio. Claro que, tambin en este punto, hemos deguardamos bien de toda rigidez y aplicacin automtica. Habrque conceder margen, en todo momento, para una formulacinnueva e inesperada, incluso en pasajes oscuros y que hasta ahoraresultan inexplicables. Adems, la estructura temtica del len-guaje de los salmos debe abarcar tambin la literatura slmicadel cercano oriente antiguo o debe, al menos, tenerla en cuenta.Bien pudiera ocurrir que una formulacin singularsima y hastaahora inexplicable o una expresin de pensamiento hallara en laliteratura del cercano oriente antiguo una explicacin esclarece-dora que restaurase el sentido. Particularmente los textos de RasShamra, la antigua Ugarit, imprimen actualmente muchos impul-sos nuevos a la conjetura. Algunas veces, palabras hebreas difci-les o raras pueden interpretarse a base de la poesa de Ugarit(vase principalmente Sal 68). Pero incluso aqu la crtica tienesus lmites. W. F. Albright va demasiado lejos, cuando integra elsalmo 68 en el mundo de la lrica cananea antigua y le aplicanormas que le son extraas (cf. W. F. Albright, A Catalogue o[Early Hebrew Lyric Poems: Psalm 68: HUCA 2311 [195011951]1-39). Hemos de ser muy cuidadosos al poner a prueba nuevasposibilidades de comprensin y ver si, a base de la literatura deUgarit, revelan algo sobre palabras y frmulas concretas. Debe-mos escuchar siempre el salmo en su totalidad, a fin de ver si lanueva interpretacin encuentra un lugar, y hasta qu punto loencuentra, en la estructura formal del salmo y en su flujo con-textual.

    4. Como es lgico, en el proceso de crtica textual las tra-ducciones antiguas tienen tambin su lugar apropiado. Pero de-bemos rechazar el criterio de preferir por principio el G al TM,

  • y hemos de descartar en general el recurso precipitado a las tra-ducciones antiguas. En la esfera de las tradiciones hebreas y delcercano oriente antiguo, hay que seguir cualquier otro camino osendero, antes de que nos embarquemos para pasar a la orillaopuesta y, desde su perspectiva, nos permitamos sacar conclusio-nes a posteriori sobre el probable texto original de que se trate.La crtica textual muestra que especialmente la versin de losSetenta (G) merece intenso aprecio en el proceso de reconstruirel hipottico texto original. En Psalmi cum Odis, volumen 10,publicado en 1931, A. Rahlfs compuls los manuscritos y localizde manera convincente las tres grandes formas del texto: las delbajo Egipto, el alto Egipto y el occidente (cf. 21ss). J. W. We-vers informa sobre fragmentos hallados recientemente (cf. ThR22 [1954] 131ss, 135ss). En el presente comentario se presta aten-cin a la variante del G que se aparta del TM, aunque se concedaprioridad al TM. Pero apenas hemos comenzado a abordar elproblema de extraer los rasgos caractersticos de los enunciadosde la versin de los Setenta, en lo que respecta a su contenidoparticular y a su manera peculiar de expresarse. Tal investigacinsera de la mxima importancia para la citacin sorprendente-mente frecuente de los salmos en el nuevo testamento. Muyafi-nes a G en su valor para la crtica textual son los fragmentos deAquila (a'), Smaco (o'), y Teodocin (fr'), as como tambin Ientre las traducciones hijas de G la Vetus Latina, cuyos primerosvestigios deben buscarse en el norte de Africa. Se discute el valorde la Peshitta (S) para la crtica textual. Los estudios bsicos deL. Haefeli, Die Peschitta des Alten Testaments: ATA 11/1 (1927) I35-40, se han visto notablemente ampliados por A. Vogel (cf. A.Vogel, Studien zum Pesitta-Psalter: Bib132 [1951] 32-56,198-231,336-363,481-502). Vogel dedica particular atencin a las corres-pondencias extramasorticas entre G y S. Llega a la conclusinde que el texto siraco demuestra ser generalmente fiable frenteal original hebreo, e independiente de G. Es verdad que S nose conserva ya en su forma original en cierto nmero de pasajes;cf. tambin F. Zimmermann, The Text of Psalms in the Peshitta:JTS 41 (1940) 44-46. El Targum arameo del salterio (T) demuestraque no carece de valor en crtica textual. Aunque la amplificacin ,parafraseadora y la elaboracin a la manera de la hagad produ- ,cen efecto de oscurecimiento, el original hebreo se vislumbra enalgunos pasajes.

    Finalmente, el Psalterium de san Jernimo (Hier), traducidodel hebreo (iuxta hebraicam veritatem) , merece particular aten-cin. Esta antigua traduccin, que se elabor hacia el ao 391 denuestra era, se halla cerca del TM. Pero san Jernimo no se

  • desvincul de la Vetus Latina. Y, por otro lado, se pueden de-mostrar tambin sus puntos de contacto con W y o' (cf. J. H.Marks, Der textkritische Wert des Psalterium Hieronymi iuxta He-braeos, 1956).

    5. Junto a muchas correcciones y a algunas conjeturas, se-guir habiendo pasajes oscuros e inexplicables. Eso es inevitable.No debemos ocultar los lmites que tienen por ahora en esteasunto nuestras posibilidades.

    3. El Salterio como coleccin

    1. El Salterio hebreo se halla dividido en cinco libros. Pode-mos conocer exactamente la extensin de esos libros, porquecada uno de ellos termina con una frmula doxolgica. El cuadrosiguiente ofrece una visin de conjunto de los cinco libros y delas frmulas doxolgicas con que termina cada uno de ellos:

    Libro I (Sal 1-41)Sal 41,14: c1mm iV1 C71Vill:l 7N'V' 'il7N mi" 11'::1

    ll:lN ll:lN

    Libro 11 (Sal 42-72)Sal 72,19: 1i::17 nlN7!l) ilVV 7N'V' 'il7N [C'il7N] il1il' 11'::1

    l"Nil-7:J-nN 1i1::1:J N7l:l'1 C71V7 1i1::1:J CV11'::11ll:lN ll:lN

    Libro III (Sal 73-89)Sal 89,53: C71V7 il1il' 11'::1

    ll:lN ll:lN

    Libro IV (Sal 90-106)Sal 106,48: C71Vil iV1 C71Vil-ll:l 7N'V' 'i17N illi1' 11'::1

    ll:lN CVil-7:J 'l:lN1

    Libro V (Sal 107-150)Sal 150,6: il' 77iln ill:lV)i1 7:J

    Si comparamos entre s estas frmulas doxolgicas finales,observaremos que el Sal 150,6 se sale por completo del marco.Nos preguntaremos si la coleccin cannica de los cinco libros

    #

  • termin alguna vez realmente con el salmo 150. Esta cuestinsurge espontneamente, cuando leemos el ltimo versculo delSal 135, que suena a frmula doxolgica final:

    'C?~11") p~ 11")~r.l mil") 111:2Pero incluso esta frmula final (si es que podemos conside-

    rarla as) no corresponde por completo a las frmulas finales delos salmos 41,14; 72,19; 89,52; 106,48. En la ltima seccin delsalterio hay que observar dificultades que reaparecern en otroscontextos. Sin embargo, no est bien fundamentado el escepticis-mo acerca del sentido de las doxologas como actos finales dealabanza, escepticismo que expresa C. T. Niemeyer en su tesis(cf. C. T. Niemeyer, Het probleem van de rangschikking der psal-men [tesis Groningen 1950]).

    Ahora bien, qu significado tiene la divisin del salterio encinco libros? Encontramos una y otra vez la explicacin de que,en el proceso de canonizacin, se quiso crear algo que correspon-diera al Pentateuco (mm). Esta afirmacin, indudablemente, sereferir slo a la divisin formal y al proceso tcnico de canoniza-cin. Si quisiramos construir una analoga sustancial entre loslibros del Pentateuco y los del Salterio, los resultados seran unaserie de correspondencias absurdas (contrariamente a lo quepiensa J. Dahse, Das Riitsel des Psalters gelost [1927]). Pero siahora vamos ms all de la divisin formal del Salterio en cincolibros y buscamos puntos de vista que rijan la formacin y dispo-sicin de la coleccin del Salterio, nos encontraremos con pro-blemas complicados que deben estudiarse haciendo caso omisode la divisin en cinco libros.

    2. Entre estas compilaciones parciales, la llamada Salterioelohsta}} ocupa indudablemente un lugar destacado. En los sal-mos 42-83 sorprende el uso consecuente de 'C")il?N como nombrede Dios. Esta extensa compilacin parcial rebasa los lmites dela divisin en libros, y debe contemplarse sin tener en cuenta ladoxologa final que figura en el Sal 72,19. La divisin en librosdemuestra decididamente que es secundaria, tambin por otrosrespectos. Si concebimos el Salterio elohsta como un compo-nente separado, como una compilacin parcial dentro de la co-leccin principal del Salterio, entonces se hace evidente: a) queel Salterio elohsta se compone de tres fuentes, y b) que elcompilador de la parte elohsta del Salterio fue quien se propusoutilizar consecuentemente el nombre de 'C")il?N como nombre di-vino. Por lo que respecta a las fuentes del Salterio elohsta,

  • pueden identificarse los siguientes grupos (reconocibles por losttulos), dispuestos con arreglo a un plan metdico:

    A) Salmos de los hijos de Cor, n1P-'l;:? (libne-qoral]) (Sal 42-49):Sal 42-45 ?':J11m (maskfl)Sal 46 ,'V (s~)Sal 47-49 'lr.ltlJ (mizmor)

    Slo parcialmente fueron incorporados al Salterio elohsta salmosde la fuente n,p-'l;:?. Los salmos 84-88 se derivan tambin del him-nario de los corahtas. O interviene en ello una segunda fuente corah-ta? Por lo que respecta a los corahtas, cf. Esd 2,41 y Neh 7,44. Estosgrupos -posteriores al destierro- de cantores y tradentes de los anti-guos salmos israelitas son los descendientes de los profetas cultualesanteriores al destierro? (cf. S. Mowinckel, Psalmenstudien 111: Kult-prophetie und kultprophetische Psalmen [1923]). Esta cuestin la estu-diaremos ms tarde. Cf. tambin H. Gese, Zur Geschichte der Kultsiin-ger am zweiten Tempel, en Abraham unser Vater. Festschrift fr O. Mi-chel (1963) 222-234 = Vom Sinai zum Zion: BEvTh 64 (1974) 147-158.

    B) Salmos de David, in? (lediiwid) (Sal 51-65; 67; 68-71):Sal 52-55 ?':JVlJ (maSkfl)Sal 56-60 cn:JlJ (miktiim)Sal 62-65-67-68 "lJtlJ (mizmor)Sal 69-71 sin clasificacin precisaSal 72 illJ?V? (/islOm6h)

    En el Sal 72,20 se halla una frmula final que cierra el grupo de lossalmos de David recogidos por el compilador elohsta: n'?!:In '?:J'V'-P i'i. A propsito de otros salmos de David que no figuran en elSalterio elohsta, cf. infra.

    C) Salmos de Asaf, I'JON? (l"iisiip) (Sal 73-83):Tambin el Sal 50 es un salmo I'JON? Es muy probable que este

    salmo ocupara su lugar actual al terminarse o despus de terminarsetodo el Salterio.

    Por lo que respecta a la datacin, ... la redaccin elohsta de los Sal42-83, que presupone ya la existencia de colecciones particulares comolos Sal 42-50; 51-72; 72-83 Y la fusin de las mismas, debe pertenecertodava a la poca en que se origin la obra del Cronista, porque elgrupo A de salmos, libne qoral], aparecen como apndice en los Sal 84s;87; 88, Y tan slo el Sal 88 refleja el grupo B, y el Sal 89 el grupo C.Con ello hemos logrado un lmite sumamente conveniente para datarlos salmos de los libros 11 y 111 (H. Gese, Zur Geschichte der Kult-siinger am zweiten Tempel, en Abraham unser Vater. Festschrift fr O.Michel [1963] = Vom Sinai zum Zion: BEvTh 64 [1974] 158; sobre ladatacin de las diversas fases, cf. H. Gese).

  • Puesto que el Salterio elohsta aparece claramente por sucontexto en medio del Salterio como la mayor compilacin par-cial, debemos investigar ahora los Sal 1-41 y los Sal 84-150 paraver si tambin en ellos se descubren compilaciones de grupos dehimnos y oraciones. En primer lugar, ocupa una posicin desta-cada un grupo de salmos de David, los Sal 3-41, que deben dis-tinguirse de los salmos '7 del Salterio elohsta. Evidente-mente, nos ocupamos de una fuente de la que no dispuso elcompilador elohsta o que no fue utilizada por l. Debemos ob-servar que, por contraste con los salmos de David del Salterioelohsta, los Sal 3-41 carecen de ordenacin sistemtica. Porconsiguiente, la agrupacin que observbamos en el Salterioelohsta (cf. supra) es obra del compilador elohsta. El Sal 33,el nico de los Sal 3-41 que no tiene epgrafe, pudo haberseincrustado en la compilacin. Por otro lado, podramos pregun-tarnos si el Sal 2, que fue trasmitido sin epgrafe, no debieracontarse quizs entre los salmos de David. Ahora bien, el salmo1 tiene carcter de proemio. Son difciles de comprender las con-diciones de trasmisin de los Sal 84-150. Aunque se demuestrala existencia de grupos particulares, falta una caracterizacin cla-ra (exceptuado el caso de los Sal 120-134). Si intentamos unavisin de conjunto, tendramos el siguiente cuadro:

    A) Apndice al Salterio elohsta (Sal 84-89):Sal 84; 85; 87; 88 mp"'lJ7 (libne qoralJ)Sal 86 i1i7 (ledawid)Sal 89 lr1'N7 (l"tiin)

    Estos salmos no experimentaron un cambio del nombre divino. Talvez los Sal 90 y 91 pertenecen a este apndice.

    B) Coleccin de himnos en los que se ensalza a Yahv como el reyy juez del mundo (Sal 93-99). Esta coleccin se caracteriza principal-mente por la exclamacin 17l:l i11n' (yhwh miiliik) en los Sal 93; 96;97; 99.

    C) Salmos de aleluya (Sal 104-106; 111-117; 135; 146-150). Setrata de salmos que o comienzan con la exclamacin de alabanza1'tn77n (hal'll yiih) (Sal 111; 112) o terminan con ella (Sal 104; 105;114-116; 135) o incluso comienzan y terminan con ella (Sal 106; 113;117; 146-150).

    D) Himnos que tienen como epgrafe ora n17Vl:ln "1!J (sIr ham-ma'alt) ora n17Vl:l7 "1!J (sIr lamma'alt) (Sal 120-134). Para el significa-do de n17Vl:ln "1!J cf. 4, 3.

    E) Otros salmos de David (Sal 101; 103; 108-110; 138-145).

  • Es difcil discernir la perspectiva que determin la formacinde estos grupos. Quedan tambin por explicar algunos salmosque se hallan entre las colecciones o que penetraron en ellas porintrusin. Finalmente, apenas ser posible seguir el proceso porel que se fueron reuniendo gradualmente las compilaciones par-ciales. En este asunto la investigacin encuentra claros lmites.Tendremos que contentarnos con enumerar las compilacionesparciales y ofrecer una descripcin lo ms precisa posible de losdiversos grupos dentro de la totalidad del Salterio.

    3. C. Westermann ha enfocado el tema de la compilacindel Salterio de un modo particular. Tom como punto de parti-da la observacin de que pueden distinguirse, por lo menos, doscompilaciones, y de que stas fueron recopiladas segn la pers-pectiva de los diversos grupos: los lamentos, cuya forma y situa-cin vital (Sifz im Leben) reflejan un punto de vista uniforme(d. H.-J. Kraus, BK XX, 8ss), y la coleccin de hodayoth, quecontiene salmos de alabanza. ef. c. Westermann, Zur Sam-mlung des Psalters. Forschung am Alten Testament: ThB 24(1964) 336s. Ms an, puesto que podemos reconocer con seguri-dad en el Salterio una coleccin anloga, que una vez fue inde-pendiente, y que presenta caracteres uniformes, a saber, los Sal120-134 (salmos ma'alot), surge la cuestin de si pueden discer-nirse combinaciones anlogas en la estructura de los salmos deDavid (Sal 3-41), el Salterio elohsta, etc. Westermann llega alas siguientes conclusiones, y stas deben contemplarse y enten-derse en el marco de la clasificacin de gneros efectuada porGunkel o posiblemente segn las propias observaciones de Wes-termann: el lamento del individuo, el gnero ms frecuente queaparece en el Salterio, se concentra por entero en la primeramitad del libro de los salmos, esto es, en las dos grandes colec-ciones, Sal 3-41 y 51-72; a este gnero se le aadi tambin mstarde la pequea coleccin, Sal 140-143 (341s). Grandes gru-pos de salmos de alabanza, los encontramos nicamente en lasegunda mitad del Salterio; exceptuados los Sal 120-134 y 140-143, todas las colecciones que vienen despus del salmo 90 con-tienen salmos de alabanza (342). En las colecciones ms pe-queas, los salmos de alabanza funcionan a menudo como laconclusin de una coleccin; tales son las doxologas que figuranal final de los cinco libros de los salmos (Sal 41,14; 72,19; 89,5;106,48; 150), Ytal es el Sal 134 (la coleccin 120-134), el Sal 117(111-118), el Sal 100 (93-99), el Sal 145 (?) (140-143)>> (342).Los salmos reales... estn diseminados en todo el Salterio como

  • simples adiciones (342). No cabe la menor duda de que estasobservaciones y conclusiones tienen gran peso. Pero, ciertamen-te, hay que modificar la determinacin de grupos de formas(Gattungen) (c. 6).

    C. Barth investig el principio determinante en la disposicindel Salterio; estudi la concatenacin de los salmos, especial-mente en el libro I (Sal 1-41). Cf. e. Barth, Concatenatio imersten Buch des Psalters, en Wort und Wirklichkeit. Festschriftfr E. L. Rapp (1976) 30-40.

    4. Cundo lleg a existir el Salterio como coleccin? aqu fecha habr que asignar la terminacin de todo el libro can-nico? Hay tres consideraciones para determinar el terminus adquem: a) Los Salmos pseudoepgrafos de Salomn se originaronentre los aos 63 y 30 antes de nuestra era (c. Eissfeldt, Einlei-tung [31964] 831). Esa coleccin apcrifa de salmos presupone laterminacin del Salterio; b) En 1 Mac 7,17 (hacia el ao 100a.e.) se cita el salmo 79,2-3; c) El prlogo del Eclesistico cuen-ta ya con que existe el canon del antiguo testamento, dividido ensus tres partes. Se dice en l literalmente: TIoAAwv xaL I!EyAwv~I!LV Ola "tov VI!OlJ xaL "tWV :ltQ0

  • tados significativos acerca de las tradiciones, teologa y poesadatable de los corahtas, basndose en la obtencin de una ideams clara acerca de los mismos (frente a G. Wanke, Die Zions-theologie der Korachiten [BZAW 97] 1966).

    5. Se ha formulado una y otra vez la siguiente cuestin:con qu fin se coleccion el Salterio? Esta cuestin no estenunciada correctamente. En primer lugar, debemos tener ideasclaras y saber que la trasmisin y coleccin de diversos salmosejerci cierta presin para que se reunieran y ordenaran todaslas colecciones parciales y grupos de cnticos. La formacin deun canon no est determinada primariamente por la tendenciahabitual a normalizar y circunscribir con autoridad. Sobre todo,un impulso que surge de la tradicin misma empuja para que secombine en un conjunto unificado la profusin de tesoros trasmi-tidos en colecciones parciales dispares. Es una hiptesis naturalel suponer que actuaron conjuntamente un lugar central de aco-pio y un grupo de trasmisin. En el templo postexlico de Jerusa-ln se cumplen todos estos requisitos previos. All el tesoro delos viejos himnos y oraciones de Israel debi de grabarse de nue-vo en la asamblea que celebraba sus cultos. Las designaciones dec":mI1 y m7!JI1 (d. 1) indican que los salmos recopilados de-sempearon un papel destacado no slo en el canto del cultocomunitario sino tambin en las oraciones privadas. Por eso, sedijo que el Salterio era el himnario y libro de oracin de laasamblea, con posterioridad al destierro. Desde luego, debemostener en cuenta que esa asamblea postexlica adopt algunas ve-ces de manera muy independiente los viejos himnos y oraciones.Y, as, por ejemplo, el Sal 30, que originalmente fue un himnode accin de gracias dadas por una persona particular, se adop-t entonces como himno de culto pblico en la fiesta de la dedi-cacin del templo. El Sal 92 se cantaba en da de sbado, y el Sal29 (segn los LXX) en el ltimo da de la fiesta de los Tabern-culos. Cf. adems: el texto de los LXX de los Sal 24 (23); 48(47); 94 (93), Y 93 (92).

    Sin embargo, no sabemos todava con claridad hasta qu pun-to se utiliz el Salterio para las lecturas en los actos de culto dela comunidad juda. N. H. Snaith (The Triennial Cycle and thePsalter: ZAW [1933] 302-307) Y A. Guilding (Sorne ObscuredRubrics and Lectionary in the Psalter: JTS Ns 3 [1952] 41-55)consideran obvio un ciclo de tres aos. Pero C. T. Niemeyer,con argumentos bastante convincentes, puso objeciones (Hetprobleern van de rangschikking der psalrnen, 79ss). A. Arens en-

  • foc de manera nueva el problema: Hat der Psalter seinen 'Sitzim Leben' in der synagogalen Leseordnung des Pentateuch? (LePsautier, ed. R. de Langhe [1962] 107-132). Arens alude a lasinvestigaciones judas sobre el culto de la sinagoga, que hicieronclaramente posible apreciar un ciclo de tres aos en la lectura dela tor (1. Elbogen, Der jdische Gottesdienst in seiner geschicht-lichen Entwicklung [1931] 159ss). Aqu tenemos otra sugerenciams para relacionar la coleccin de los salmos con esas lecturasde la tor: Tambin el nmero total de los 150 himnos del Salte-rio puede explicarse suponiendo que estaban destinados para laslecturas del ciclo de tres aos del Pentateuco. Si hacemos casoomiso del quinto sbado eventual de un mes, entonces un plazode tres aos arrojar un total de 144 sbados (12 x 4 x 3). Siaadimos los sbados del segundo Adar, tendremos 148. Estenmero corresponde exactamente al nmero de himnos indepen-dientes del Salterio, ya que el salmo 1 debe considerarse comoprefacio, y el Sal 150, como doxologa final de toda la coleccin(115). Por muy admisible que sea esta explicacin, quedan toda-va cuestiones por resolver (d. Niemeyer).

    4. Los ttulos de los salmosLos salmos de la coleccin cannica del Salterio llevan, cada

    uno, su ttulo. La finalidad de la presente seccin consistir enexplicar los diversos trminos hebreos y en averiguar, siempreque sea posible, el significado de esos epgrafes. Las dificultadesque esto lleva consigo son impresionantes en la mayora de loscasos. Apenas es posible esclarecer el sentido y la significacinde ciertos trminos tcnicos. El contexto de la Biblia hebrea noes suficientemente amplio para darnos una idea clara. Todos losintentos por adentrarse en una investigacin etimolgica de lasraces resultan problemticos, y no es fcil dar posibles explica-ciones a partir de la lingstica semtica. Ni tampoco las explica-ciones de la literatura midrsica proporcionan suficiente dilucida-cin. Cf. H. D. Preuss, Die Psalmenberschriften in Targum undMidrasch: ZAW 71 (1959) 44-55; B. S. Childs, Psalm Titles andMidrashic Exegesis: JST 16 (1971) 137-150. Por tanto, muchascosas en la interpretacin siguiente no dejarn de ser hipotticas.

    1. 1'\!.i (sIr) en los salmos significa el cntico, el cntico cul-tual. Este trmino se utiliza frecuentemente junto con el de 1mm(d. el n.O 2) en los epgrafes de los Sal 30,1; 48,1; 65,1; 66,1;67,1; 68,1; 75,1; 76,1; 83,1; 87,1; 88,1; 92,1; 108,1. No aparece

  • una diferencia especial entre 1'~ y 1mm. El cntico (1'~)est acompaado casi siempre por instrumentos musicales. Estosinstumentos se denominan 1'~'7:J (cf. Am 6,5; 1 Crn 5,13;23,13.18; 34,12). Pudiera ser un intento de expresar el susurroo lo ondulante de los himnos: "~-lmil en Am 5,23; Ez 26,13.Son reveladoras las combinaciones en que ,,~ puede apareceren los salmos. En los salmos 120-134 hallamos el ttulo caracters-tico m7voil ,,~ (d. el n.O 3). Observemos tambin las combina-ciones 11'~ 1'~ (Sal 137,3) y il1i1' Tl':1 1'~ en 1 Crn 6,16; 25,6.Por tanto, 1'~ aparece siempre en conexin con el culto del tem-plo en Sin, y pudiera ser la designacin especfica del cantocultual y del canto del templo, en el que se ensalza a Yahv y ellugar de su presencia. Las Crnicas nos hablan de grupos decantores que realizan sus ministerios en la esfera del culto; ofre-cen sus cnticos con acompaamiento de instrumentos musicales(cf. 1 Crn 6,16s; 25,6s; 2 Crn 5,13; 23,18). Por eso, no esinequvocamente cierto, ni mucho menos, que el concepto de

    1'~ denote exclusivamente una presentacin vocal (frente aO. Kaiser, Einleitung in das Alte Testament [31975] 319). Pero,en todo caso, debemos afirmar que 1'~ fue probablemente eltrmino que, de manera original y preponderante, expresaba elcanto vocal y la recitacin musical.

    2. 1mm (mizmor), como 1'~, cf. el n.O 1, tiene el significadode cntico, salmo. Los LXX traducen frecuentsimamenteeste trmino hebreo por 'tjJa)"'l~. Se puede establecer slo unadiferencia entre 1'~ y 1mm, en cuanto 1'~, con probabilidad,designaba de manera original y preponderante la ejecucin vocaly recitada de un salmo, mientras que 1mm se refera primaria-mente al canto con acompaamiento de instrumentos. Cf. S. Mo-winckel, Psalmenstudien IV (1923); L. Delekat, Probleme derPsalmenberschriften: ZAW 76 (1964) 280ss; J. J. Glueck, SomeRemarks on the Introductory Notes of the Psalms, en Studies onthe Psalms (1963) 30-39.

    Observemos el hecho de que ,mm aparece 57 veces comotrmino tcnico en los ttulos de los salmos. Para decirlo conotras palabras: adquiri en ese lugar un significado especfico ycaracterstico. Ahora bien, qu sentido hay que extraer de lapalabra hebrea? Anteriormente, al explicar este concepto, se ha-ca referencia constante al significado de la raz 1m en piel. Estaforma 1m puede significar: podar una via (d. Lev 25,3s y Is5,6 ni). De esta manera, pasamos al significado bsico de tirar(carpere), que - aplicado al instrumento - significara pulsarun instrumento de cuerda. Ahora bien, ya en acdico zamiiru

  • significa nicamente cantar, y zammeru es el cantor. Asimis-mo, en el antiguo testamento 1m tiene primersimamente la sig-nificacin de cantar, tocar, alabar. No cabe duda de quese hace referencia primordialmente al canto acompaado de ins-trumentos musicales (cf. Sal 33,2; 71,22; 98,5; 147,7; 149,3).Mientras que 1'V seala frecuentsimamente hacia el acto de cul-to o hacia el lugar sagrado y sugiere la significacin de cnticocultual (o cntico en el templo), es un hecho sorprendente elque 1m, empleado con ?, se refiera siempre a Yahv, a quien vadirigido el cntico (1'r.m:l).

    Vemos que, en total, 1,ml:l se aplica 35 veces a un salmoi'i? en la composicin i'i? 1mm o 1mm in? La interpreta-cin de este? origin siempre dificultades. ? puede significarpara, sobre o por. En poca ya muy temprana, el hechode que en 13 casos se nos diga en qu ocasin David cant ocompuso el salmo en cuestin, condujo a que interpretramoseste? como? auctoris (es decir, que denota quin es el autor).En los epgrafes, pues, se mencionara el nombre del autor. Talobservacin estara en consonancia con la tradicin de Crnicasde que David es el iniciador y creador de las instituciones y cere-monias de culto (cf. 1 Crn 22,2-29,5). En consecuencia, tendra-mos que pensar en una opinin postexlica -indudablemente deorigen ms antiguo- que se impuso en los ttulos. Esta opinine interpretacin fue impugnada por T. K. Cheyne (Origin o[ thePsalter [1889]). El citado especialista separa in? de las adicionesque se refieren a sucesos histricos, e interpreta la utilizacin delnombre en el sentido de perteneciente a la coleccin de salmosde David. Se tratara, pues, de una observacin de archivo,equivalente a los datos que figuran en las composiciones slmicasde Acad. Tambin los epgrafes de los textos que aparecen enlas tablillas de arcilla de Ras Shamra (lb'l, l'qht, lkrt) pudieranentenderse como observaciones de archivo (por ejemplo, per-teneciente al ciclo de Baal). Pero habr que preguntarse si estainterpretacin es correcta. En los epgrafes de los salmos 3,1;7,1; 18,1; 34,1; 51,1; 52,ls; 54,ls; 56,1; 57,1; 59,1; 60,ls; 63,1;142,1, la conexin entre in? y la descripcin de la situacin quese hace inmediatamente a continuacin es tan estrecha, que re-sulta imposible interpretar el ? en i'i? como algo que no sea ?auctoris (Ges-K 129c). Incluso si interpretramos el comenta-rio historizante como adicin al ms antiguo in? y declarse-mos por tanto que las observaciones histricas eran un comenta-rio posterior de la comunidad juda, un comentario aadido auna observacin de registro ms antigua, sera importante sea-

  • lar que esa misma comunidad juda haba entendido ya el epgra-fe in? como afirmacin relativa al autor. Y de qu otra manerapoda esa comunidad acoger la afirmacin, viendo que en diver-sos pasajes del antiguo testamento la vieja tradicin persiste enque David es el autor de distintos salmos (1 Sam 16,17ss; 2 Sam1,17ss; 22,ls; 23,ls; Am 6,5)? Esta traduccin halla luego expre-sin particular en las Crnicas. Aqu el antiguo testamento difie-re de la trasmisin acdica y ugartica de salmos. Desde tiemposantiguos, forma parte de la historia de David la noticia de que lfue poeta y cantor.

    y de esta manera se elimina tambin otra explicacin, que seexpone de diversas maneras en relacin con los epgrafes de Uga-rito Se entiende que lb'l, l'qht Y lkrt son referencia al carcterprincipal del poema trasmitido. En los salmos, tal interpretacinconduce a una curiosa mitificacin o generalizacin dinstica deDavid. David se convierte en el fenmeno del rey divino.Se refiere a l y trata de l el salmo que lleva el epgrafe in?A la luz de la peculiar situacin del antiguo testamento, estaconcepcin difcilmente estar en lo cierto. Hay que expresar elmismo escepticismo, cuando vemos los intentos de 1. Engnell yS. Mowinckel por ampliar la designacin in? a todos los reyesdel linaje de David. Engnell cree que i'i? (en relacin con ladesignacin dawidum, conocida por los textos de Mari, perocuya significacin de jefe y dirigente ha demostrado ser err-nea) es una expresin tcnica, un apelativo, que se supone tuvoel significado general de para el rey. Cf. 1. Engnell, Studies inDivine Kingship in the Ancient Near East (1943) 176s. Y Mon-winckel es de la opinin de que el salmo con el epgrafe i'i?estaba destinado para David, es decir, para un rey del linajede David. Cf. S. Mowinckel, Offersang og sangoffer (1951)87ss. Finalmente, A. Weiser supone que hubo una evolucin enla manera de concebir y entender i'i?

    Pero todos los intentos se vienen abajo, en cuanto chocancon los hechos asentados anteriormente y que sugieren el con-cepto de ? auctoris (que denota quin fue el autor). As piensatambin Eissfeldt, Einleitung (31964) 610.

    3. I11?VOil "", (sfr hamm'alot) o I11?VO? "", (sir lamma-'alot), en el Sal 121) es una expresin cuya traduccin y significa-do se discuten vivamente. Se ha ofrecido toda una serie de expli-caciones, de las que estudiaremos cinco. Estas cinco opinionesse dividen en tres grupos, el primero de los cuales est relaciona-do con la posibilidad literario-potica de interpretar este grupocaracterstico de salmos (Sal 120-134); el segundo se relaciona

  • con la posIbIhdad hIstnca, y el tercero con la posIbIhdadcultual a) La pnmera concepcIn cree sencIllamente quen17Vl:li1 "'V es una desIgnacIn de esta secuenCia conexa de sal-mos Segn esto, el ttulo tendna el sIgmflcado de cntIcos ensecuenCIa, cntIcos en sene Pero esta mterpretacIn es de-maSIado formahsta No es capaz de mterpretar el trmmon17Vl:J b) La segunda concepcIn es mas dIgna de tenerse encuenta, porque contempla la forma artIstIca poetIca del grupo desalmos (Sal 120-134) Llama la atenCIn sobre la llamada anadI-plOSIS, por la que la palabra fmal de un versculo o seCCIOn serepIte al comienzo del versculo o de la seCCIn que VIene mme-dIatamente a contmuacIn (cf por ejemplo, morar en los Sal120,2/36/7, 121,1123/44/5, Y con frecuencIa) Ahora bIen, esterecurso artstIco no es pecuhar, m mucho menos, de la coleccInde salmos 120-134, aparece tambIn en los Sal 93, 96, 103, 118(cf R KIttel,388) Adems, el trmmo n17Vl:J, tal como se aph-ca a la anadIplosIS, no tIene exphcacIn adecuada c) La terceraconcepcIn se refiere a la hIstona de Israel AludIendo a Esd2,1,7,9, esta concepcIn supone que n17Vl:J "'V seala un grupode salmos que pertenecen al contexto del retorno de los JUdIOSdespus del destIerro, y se entIenden como cantIcos para elcammo, destmados a los que regresan a la patna En estecaso n17Vl:J se mterpreta en relaclOn con il?Vl:J (Esd 7,9) o conil7Uil ':J'Vl:J D'7Vil (Esd 2,1) Parece que esta concepcIn se ex-presa ya en a', 0', tt' (ava~oE)v) Pero es dIscutIble SI estamterpretacIn hIstonca hace JustICia a la caracterstIca de los cn-tIcos reumdos en los Sal 120-134 d) AqUl comIenzan las concep-CIOnes cultuales il7Vl:J pudIera ser la palabra utIhzada para de-sIgnar la grada que conduce a un trono, una antesala o un altar(cf 1 Re 1O,19s, 2 Cron 9,18s, Ez 40,6222631343749, Ex20,26, Ez 43,17) Segn esto, n17Vl:J senan las gradas, y lossalmos reumdos baJo el ttulo de n17Vl:Jil "'V seran cantIcos delas gradas (
  • al lugar conlleva cierta rigidez. Uno piensa en los coros dispuetosen orden escalonado. Es difcil que esta concepcin est en locierto. e) As que la quinta concepcin sigue siendo la ms razo-nable. Hay que tomar como punto de partida n17Vl:l y remontar-se al verbo caracterstico il7V ('lh). Es el trmino tcnico paradesignar la peregrinacin (cf. Sal 24,3; 122,4; Mc 10,33; Lc 2,42y con frecuencia). Ahora bien, il7V designa tambin el ltimoacto de la peregrinacin, a saber, la procesin al santuario (cf. 2Sam 6; 1 Re 12,32s; 2 Re 23,ls; H. J. Kraus, Die Konigsherr-schaft Gottes im Alten Testament, 48). Podramos, pues, entender!117Vr.Ji1 "W como cntico de peregrinacin o cntico proce-sional. Pero debemos tener en cuenta que, enel grupo de Sal120-134, nicamente el Sal 122 se refiere a una peregrinacin, ynicamente el Sal 132, a una procesin. Por este motivo, habrque suponer que n17Vl:lil "W designaba una coleccin de salmosa la que podramos llamar cantoral para peregrinaciones,pero en el que se haban recopilado tambin otras oraciones ycnticos.

    Existe la posibilidad de combinar las concepciones cuarta yquinta, si tenemos en cuenta que n17Vl:l designaba tambin lasgradas que conducan a la ciudad de David (cf. Neh 3,15;12,37). Segn esto, m?Vl:lil 1'V sera el cntico de las gradasque se entonaba durante el acto de procesin que suba a laciudad de David. Pero esta interpretacin resulta quizs dema-siado exclusivista. Habra que considerar que quizs se refiera atodo el proceso de la peregrinacin (cf. el comentario al Sal122,4).

    4. CT1:m (miktam) es un trmino oscuro, difcil de explicar.Aparece en los epgrafes de los salmos 16,1; 56,1; 57,1; 58,1;59,1; 60,1; vase tambin la conjetura en el Sal 38, 9. S. Mowinc-kel (Offersang og Sangoffer, 492) intenta interpretarlo por refe-rencia al verbo acdico katamu, que tiene la significacin de cu-brin>. Mowinckel formula la conjetura de que con este trminose hace referencia a la expiacin, y sugiere la traduccin desalmo de expiacin (PsStud IV, 4s). Pero este intento de inter-pretacin es tan problemtico como el de R. Tournay, que quie-re interpretar CT1:Jl:l como oracin secreta; cf. R. Tournay,Sur quelques rubriques des Psaumes, en Mlanges Bibliques rdi-

    hacan a la manera que lo hace entre nosotros el que canta la misa o predicadesde un lugar un poco ms elevado, para que todos puedan verlo (Lutero, WA4 lIl , 12).

  • gs en l'honneur de A. Robert (1957) 205-213. La concepcin pa-trocinada por Tournay aparece ya en el comentario de los salmoscompuesto por F. Hitzig. En l se asigna la significacin de ocul-tar a la raz on::>. En consecuencia, on::>n sera el poema nohecho pblico todava, el poema que se ha mantenido en secreto.

    Con su traduccin, glden Kleinod Gaya de oro), Lutero re-coge la derivacin propuesta por Ibn Esra (on::>n vendra deon:::l = oro). Pero esta derivacin apenas es posible.

    Ahora bien, la traduccin que se da de on::>n en los LXX yen el Targum: O1:ljAOYQU

  • lectual y artsticamente o que produce un efecto intelectual oartstico. Para decirlo con otras palabras: un cntico artstico oun cntico didctico. El concepto se halla en los epgrafes delos Sal 32; 42; 44; 45; 52-55; 74; 78; 89; 142 Y en el Sal 47,8.Segn eso, la mayora de los intrpretes opina que la idea desabidura y enseanza va impresa en ":J'VlJ, bien en el elementode meditacin (Briggs), bien en el de mxima (V. Maag,Zur Uebersetzung von maskil in Am 5,13; Ps 47,8 und in denUeberschriften einigen Psalmen: Schweiz. Theol. Umschau [1943]108-115), o incluso en el sentido de disciplina y amonestacin(sobre esta ltima interpretacin, cf. H. S. Nyberg, Smiirtornasman: SE 7 [1942] 43). Pero, en su comentario, E. J. Kissaneseala atinadamente el hecho de que no aparecen en absolutoelementos didcticos en los salmos que llevan el epgrafe ":J'VlJ;el Sal 32 (l":J'VN en el v. 8) y el Sal 78 seran, indudablemente,una excepcin. Pero es aconsejable investigar tambin la otraposibilidad de interpretacin (":J'VlJ = el cntico plasmado ar-tsticamente, el cntico artstico). Esta interpretacin seraacertada principalmente por lo que respecta a Sal 47,8). Induda-blemente, en l no aparece idea alguna de poema didctico.Por el contrario, un pasaje como el de 2 Crn 30,33, donde sedice que los levitas son i11i1" J1"-':J'V D"':J'VlJi1, muestra quela idea de representar cnticos y poemas de forma habilidosa,inteligente y artstica tiene algo que ver con la explicacin de":J'VlJ. ":J'VlJ sera el cntico plasmado artsticamente, creadosegn los principios de la sabidura (i1lJ:Jn). Tal cnticoartstico busca la palabra acertada, elevadora y poderosa quesea adecuada para el tema cantado y ensalzado. La tendenciaa esa plasmacin artstica y sabia se expresa en el Sal 49,4:nm:Jn 'Ji' '!J. De todos modos, tal interpretacin sera msapropiada que una concepcin que hiciera referencia a elementosdidcticos. Esta concepcin es sostenida tambin por L. Delekat,quien ve revelada en Sal 47,7s la verdadera significacin de'7':J'VlJ y aade: Lo que ms se acerca a nuestro pasaje sonaquellas palabras 'Cantad a Yahv un cntico nuevo!' (Sal 96,1y frecuentemente). Ah es donde debe comenzar la interpre-tacin (L. Delekat, Probleme der Psalmenberschriften: ZAW76 [1964] 282s). Ahora bien, el cntico nuevo es el cntico inspi-rado por el m, (espritu) de Yahv, cuya nueva forma artsticadeber entenderse carismticamente. Sin embargo, incluso eneste pasaje, se puede slo palpar el sentido y la significacin delconcepto.

    Carece por completo de fundamento la opinin de G. W.Ahlstrom, de que ":J'VlJ significa el salmo que expresa el lamen-

  • to del rey. Esta opinin tiene su origen en 1. Engnell (d. G. W.Ahlstrom, Psalm 89. Eine Liturgie aus dem Ritual des leidendenKonigs [1925] 25).

    6. l,,~lj (siggayn) en el epgrafe del salmo 7,1 (Hab 3,1?)est relacionado probablemente con el concepto acdico segu =lamentacin. Es probable, pues, que signifique lamentacinemotiva. Para la explicacin del concepto, d. tambin F. Goss-man, Der siggajn: Augustinianum 8 (1968) 367-381. Gossmannseala el trmino rabe sg' = estar emocionado.

    7. il7il11 (fhillah) aparece en el epgrafe de Sal 145,1, y tam-bin en Sal 22,26; 33,1; 34,2; 40,4; 48,11; 65,2; 71,8; 100,4;106,12.47; 119,171; 147,1; 148,14; 149,1. il7il11 significa cnticode alabanza, himno (de 77il II). Debemos tener en cuentaque il7il11 puede ser sinnimo de ilim (tdah, accin de gra-cias, cf. Sal 100,4). El cntico agradecido de alabanza expresa-do por una persona se denomina il7il11 (cf. 22,26; 65,2; 71,8;119,171). Pero tambin el himno entonado por la comunidad seexpresa con esta misma palabra (Sal 100,4). La combinacinil7il11 "lj aparece en Neh 12,46. En paralelismo con ljin "lj(sir Iadas) encontramos il7il11 en el Sal 40,4 y en Sal 149,1. Enestos dos pasajes, el cntico nuevo corresponde a la nueva ac-cin de Dios que produce un cambio radical (c. 1s 42,9; 48,6).En 10 que respecta a ,'lj, cf. supra, n.O 1 .

    Finalmente, es necesaria una doble referencia: en primer lu-gar, una referencia al 1, 1 (0'7il11 como trmino para designarla coleccin del Salterio); en segundo lugar, hay que anunciarque el trmino il7il11 desempear un papel decisivo en la deter-minacin de los grupos de formas (Guttungen) (cf. infra, 6, 1).

    8. il7!:111 (ffillah) en el Salterio es una palabra que expresa laoracin de lamento y la oracin de splica. La palabra se hallaatestiguada en los epgrafes de Sal 17,1; 86,1; 90,1; 102,1; 142,1(Hab 3,1). Los epgrafes de Sal 17,1; 86,1 y 142,1 son considera-dos como i'i7 il7!:111. La frmula final del salmo 72,20 constituyeel fin de una coleccin de in m7!:111. En el salmo 90,1 la il7!:111se aplica a Moiss. El significado del concepto, derivado de 77!:1II, aparece claramente en el antiguo testamento. Bajo los casti-gos de Yahv, en medio de la gran tribulacin, se escucha en vozalta la il7!:111 del que sufre (cf. 1 Re 8,38; Sal 4,2; 102,2 y frecuen-temente). Asimismo, la oracin del pueblo cuando se lamenta y,formula splicas es denominada il7!:111 (Sal 80,5). La il7!:111 seentona con vestiduras de luto y practicando el ayuno (Sal 35,13).

  • Como un sacrificio, se eleva esta oraClOn hasta Yahv (Sal141,2). Tambin la oracin en favor de otros, la intercesin, pue-de denominarse il'!:ln (Sal 109,4). Ahora bien, es significativo elepgrafe del Sal 102: ~"}"-':J ')1" il'!ln. Como designacin ge-neralizadora de los salmos (Sal 72,20), el trmino il'!ln denotael carcter fundamental de la inmensa mayora de los cnticosrecopilados en el Salterio; esos salmos son oraciones. En el 6,2 la designacin il'!:ln se emplear para denominar al grupo decnticos de oracin, a fin de sustituir las definiciones de gne-ros que predominaron desde Gunkel, pero que han llegado a serproblemticas.

    9. m)':l):J (bingint) se halla en los epgrafes de Sal 4,1; 6,1;54,1; 55,1; 61,1 (corr.); 67,1; 76,1. i1)':l) (cf. P) es msica coninstrumentos de cuerda. P) significa pulsar las cuerdas. Lamsica con instrumentos de cuerda se mencona en diversos luga-res del antiguo testamento. David entona sus cnticos ante Salacompandose de instrumentos de cuerda (1 Sam 16,16ss;18,10; 19,9). Eliseo pide que le traigan un msico que toqueinstrumentos de cuerda, para que l pueda entrar en xtasis alescuchar el instrumento (2 Re 3,15). Tambin el cntico de ac-cin de gracias cantado por un individuo, se oye al son de losinstrumentos de cuerda (Is 38,20). En una procesin intervienencantores, que tocan instrumentos de cuerda, y muchachas quetocan panderos (Sal 68,26). y tambin cuando se canta un himnoa coro, al mismo tiempo que suenan las trompetas, se tocan ins-trumentos de cuerda (Sal 33,2). Servir m)':l):J para aclarar elsentido de n~m'? (Cf. L. Delekat, Probleme der Psalmenbers-chriften: ZAW 76 [1964] 286). En cuanto a n~m', cf. infra, eln.O 17.

    Para la interpretacin del trmino, cf. tambin J. J. Glueck,Some Remarks on the Introductory Notes of the Psalms, en Stu-dies on the Psalms (1963) 31s.

    10. m,'nm-'N ('el-hannelJilOt) en el epgrafe del Sal 5 es di-fcil de interpretar. Algunos exegetas suponen que se trata deuna referencia a la meloda segn la cual hay que entonar elsalmo. A propsito de esto se hace referencia a la raz 'm, o ail,m (

  • y 1 Re 1,40 se hace mencin de una flauta que se toca paraacompaar a la comunidad de culto que va en peregrinacin osube en procesin. La preposicin 'eN en el epgrafe del salmo 5debe entenderse probablemente como 73' en el epgrafe del sal-mo 61. En consecuencia, podramos traducir provisionalmenten17mlr7N como para acompaamiento de flauta.

    11. Tl7nn-73' ('al-mii1}alat) en los epgrafes de Sal 53,1 y 88,1es de muy difcil interpretacin. La versin de los Setenta (G) selimita a transcribirlo: VJtEQ WA.t}. Se ha supuesto que este ttu-lo se refiere a una meloda. En el intento de interpretar estetrmino, se utiliz como base la raz il7n, en el sentido de demanera melanclica. Esta interpretacin pretenda reflejar elcontenido de los Sal 53 y 88. Por contra a', o', t}' pensaron enuna danza cultual en corro (71nn) y entendieron el epgrafecomo una referencia a una cancin cantada en corro (cf. tambinel n.O 14). Pero, basndonos en la lengua etipica, podramospensar tambin en cantar y taer, quizs incluso taer laflauta (7~7n, n.O 10).

    12. lpm (higgiiyon) debe interpretarse a partir de mil, queexpresa el gruido del len (Is 31,4), el gemido de la paloma (Is38,14), el suspiro de una persona (Is 16,7) y el murmullo dequien lee en voz baja (Sal 1,2). Finalmente, este verbo -enten-dido abstractamente - significa tambin pensar y reflexio-nar. Con este sentido aparece lP)il en Lam 3,62 y en Sal 19,15.Pero en el Sal 92,4 se piensa en el sonido, en el taido delinstrumento de cuerda (111:J:I 11~m ~73'). En Sal 9,17 lpm sehalla inmediatamente delante de il7'D (d. infra, n.O 13) y podraser una invitacin sea a unos instantes de reflexin, sea a uninterludio instrumental. Si tenemos en cuenta Sal 92,4, esta lti-ma hiptesis es ms probable (cf. G cP0i]).

    13. il7'D (seliih) aparece en 39 salmos un total de 71 veces (G92 veces) y sita al intrprete ante multitud de problemas. Desdeluego, no se trata de un ttulo. Pero hay que estudiar aqu estetrmino, en la serie de explicaciones que se dan sobre las expre-siones tcnicas del Salterio.

    El enfoque mejor y ms sugerente para la explicacin de estetrmino comienza con la observacin de que a' y san Jernimotraducen el trmino por siempre (semper). Esta traduccin esprobablemente una seal de que il7'D, en un determinado mbitode la tradicin, se vocalizaba y lea como n~l (B. D. Eerdmans).El significado del trmino podra ser entonces la referencia a

  • una doxologa (vase per omnia saecula saeculorum en la litur-gia). Esta opinin estara en consonancia con la traduccin quevemos en griego (OLoA.[!o), que evidentemente se refiere a uninterludio con instrumentos. Con todo, queda sin explicacin elsignificado original de il70. Cul ser la derivacin etimolgicade este trmino? Entre la gran abundancia que hay de conjetu-ras, nos fijaremos especialmente en dos explicaciones que sondignas de mencin.

    Una de ellas acude a la raz 770. Ello permite dos interpreta-ciones. Puede entenderse como elevacin, bien de la voz biende los ojos. 770, como se ha pensado muchas veces, es la invita-cin a un tono ms alto. E. Knig entiende il70 como una inte-rrupcin: Arriba!, Hay que seguir con ms vigor, R. Stiebpiensa en levantar los ojos y da la siguiente explicacin: Elorante o el que dirige en voz alta la oracin alzar sus ojos pararepetir los correspondientes versculos. il70 es un signo que indi-ca repeticin (d. R. Stieb, Die Versdubletten des Psalters: ZAW57 [1939] 104, Y58 [1940/1941] 317s). Esta interpretacin de il70como signo de repeticin ha sido defendida (incluso sin referen-cia a 770) por algunos investigadores (1Vil il7Vl:l7 :JO). R. Stieb,en Deutsches Pfarrerblatt 54 (1954), cambi de manera de pen-sar y convino en que la exclamacin da capo es la interpreta-cin ms adecuada de il70.

    B. D. Eerdamns sugiere una derivacin etimolgica entera-mente distinta. El citado autor piensa en la raz aramea si (

  • Gyllenberg, Die Bedeutung des Wortes Se/a: ZAW 58 (1940/1941) 153-156. N. H. Snaith piensa de manera diferente. Siguien-do el tratado de la Misn denominado Taanit (VII, 3), tomacomo punto de partida una determinada comprensin de las lec-turas de los salmos y declara: Por eso, la palabra seliih es reli-quia de los das en que los salmos se cantaban en tres secciones;cf. N. H. Smith, Selah: VT 2 (1952) 43-56.

    Una visin de conjunto de todos estos intentos de interpreta-cin revela los problemas que se encuentran para interpretar eltrmino. En el fondo, el concepto ;,?tJ queda sin aclarar. Claroque uno se pregunta si no habra que prestar particular atencina un pasaje como el Sal 9,17. En l dice as el texto hebreo:;,?tJ lp:li1. El G traduce: cPoTj oLa'\jJA!laTO~, y entiende por tantoel texto hebreo como un enlace en estado constructo. lp)i1 signi-fica una de dos: o pensar2 o (hacer) sonar. Segn el salmo92,4, es obvio pensar en el sonido de un instrumento de cuerda(d. supra, n.O 12). Sin embargo, el G piensa en el cantar osonar del interludio. El TM Y el G, en Sal 9,17, sealanhacia un intermezzo instrumental o tambin vocal, que pudieraentenderse como doxologa (a', Hier) o tambin como una ova-cin (S. Mowinckel, Offersang og Sangofter, 494s). Si, entonces,fuera realmente posible recurrir a la raz ??tJ, la explicacin deA. Kanig (

  • G; Sal 47,5 (Vetus Latina [= L]); Sal 48,9 (en L); Sa~en L).16;Sal 50,6 (en L) (15 nicamente en G); Sal 52,5.7 (en L); Sal 54,4; Sal55,8 (en L). 20?; Sal 59,6.14 (en L); Sal 60,6; Sal 61,5; Sal 62,5.9; Sal66,4.7.15; Sal 67,2.5; Sal 68,8.20.33 (14 nicamente en G); Sal 75,4; Sal76,4.10; Sal 77,4.10.16; Sal 80,8 nicamente en GSA; Sal 81,8; Sal 82,2;Sal 83,9; Sal 84,5.9; Sal 85,3.9; Sal 87,3.6; Sal 88,8 (11 falta en G); Sal89,5.38.46.49; Sal 94,15 nicamente en G; Sal 140,4.6 (9 falta en GA);Sal 143,6.

    14. ilim7 (letodiih) en Sal 100,1 es una indicacin para elculto: para un sacrificio de accin de gracias. Sobre la ilim d.Lev 7,12; Am 4,5; Jer 17,26; 33,11; 2 Crn 29,31; Sal 50,14.23;107,22. Ms detalles cf. supra, 6, 2, Iy.

    15. r113V7 (le'annot) en Sal 88,1 es un infinitivo constructopiel de mv y tiene probablemente la significacin de paracantar o para tocar. Prestemos atencin a la combinacinn1lV7 r17nn-7V Ser r17nn-7V la indicacin de la meloda? ose trata de una danza en corro? o habr que suponer unaconexin con 7'7n = flauta? Cf. el n.O 11. Es un hecho signifi-cativo que n1lV 71j7 en Ex 32,18 denote el canto cultual que seentona para una danza en corro (vase tambin 1 Sam 21,12;29,5). Pero podramos pensar tambin en el canto acompaadode flauta, que se utiliza para un lamento.

    16. ":JTi17 Whazkir) en Sal 38,1 y 70,1 podra significar,traducido literalmente: para evocar el recuerdo. Pero elTargum interpreta la palabra como un denominativo de ilJfT~.Segn Lev 2,2.9.16; 5,12; 6,8; Nm 5,26, i11:m~ es aquella partede la ofrenda de cereales que debe quemarse, aadindosele in-cienso. Hay que pensar, pues, en un acto de culto. En Is 66,3m:J7 ":Jm tiene el significado de hacer una ofrenda de incien-so. Es obvio, pues, entender ":JTi17 como referencia a unaofrenda de incienso.

    17. n~m7 (lamnafifieafJ) que aparece en los epgrafes de 55salmos y en Hab 3,19 sigue siendo, en el fondo, un trmino inex-plicado. El empleo del concepto n~) en la obra del Cronista nosproporciona una pista para dos posibles explicaciones. En Esd3,8; 1 Crn 23,4 y 2 Crn 2,1 n~) tiene el significado de sobre-salir, dirigir, estar a la cabeza o conducir. As que po-dramos pensar que, con la expresin n~m7 se piensa en el di-rector de msica o director de coro. Pero qu significadotiene el '(? Las observaciones que se hacen en el epgrafe estndestinadas para el director de coro? Esto nos lleva a dificulta-des. Pero tampoco la otra explicacin posible, basada en 1 Crn

  • 15,21, nos ayuda mucho ms. n~l significa aqu probablementehacer msica. En consecuencia, n~m? debiera traducirse porpara la ejecucin musical. Ahora bien, el participio piel den~l se traduce mejor con arreglo a la primera explicacin. Latraduccin de n~m? que se da en G: d~ 'to 'tAO~ es completa--mente enigmtica. De vez en cuando se hacen nuevos ensayosde derivacin. S. Mowinckel se concentra en el significado dehacer clemente a alguien (
  • L. Delekat estudi el significado de los epgrafes construidoscon 7)). Se aparta de la opinin corriente desde Gunkel y Be-grich, que consiste en interpretar de la manera ms uniformeposible los enunciados construidos con 7)). Mientras que paraaqul hay que conjugar principalmente dos explicaciones posi-bles: 1. Mediante el 7)) pudiera indicarse una meloda (como seha interpretado una y otra vez). Pero se ha acentuado, y conrazn, que el trmino meloda induce a error. En todo caso,hemos de pensar en tonos salmdicos, es decir, en la recitacincon cadencias fijas (iniciales y) finales (d. E. Werner, New Ox-lord History 01 Music 1, 316-320; D. Wohlenberg, Kultmuslk inIsrael, tesis, Hamburg [1967]). 2. Los enunciados construidoscon 7)) podran contener tambin en algunos casos indicacionesespeciales para el acompaamiento instrumental.

    20. 1n-eJi1 117'W7)) ('al-'ayyelet hassalJ,ar) es (como el n.O 19)el nombre de una meloda y debe traducirse por cierva de laaurora. G, a' y Targum leen 117~N = vigor. En cuanto a lasignificacin de 1n-eJi1 117'N-7V, A. Jirku seal la existencia enel panten ugartico de una divinidad denominada shr y al mismotiempo mencion el hecho de que H. Bessert hubiera encontradoen Anatolia la imagen de un ciervo que representaba a una divi-nidad del sol. Desde luego, es muy dudoso que de las dos pala-bras del ttulo de Sal 22,1 se puedanvsacar conclusiones de tantoalcance. Cf. A. Jirku, 'Ajjelet has-Sahar (Ps. 22,1): ZAW 65(1953) 85s.

    21. O')'e'-er7)) ('al-sosannfm) (Sal 45,1 y 69,1) Ymi)) l'e'1'e'-7))('al-susan 'edat, Sal 60,1 y 80,1) son (como los nmeros 19 y 20)nombres de melodas. l'e'1'e' es probablemente la azucena (1 Re7,27; 2 Crn 4,5; Cant 2,1s.16). Es muy difcil comprender acerta-damente las palabras claves de los epgrafes. Queda sin resolver lacuestin de si hay que tener tambin en cuenta una posible deriva-cin del acdico sussu = un estremecimiento. En tal caso, elepgrafe debiera traducirse por: la de seis cuerdas.

    22. 11n-em-7N ('al-taslJ,et) en los epgrafes de Sal 57,1; 58,1;59,1 Y75,1 sigue siendo inexplicable. Podra tratarse tambin dela referencia a una meloda para el canto (

  • canto del lagar. O se trata quizs de un nombre de familia?Pero vase tambin la explicacin de L. Delekat, Probleme derPsalterberschriften: ZAW 76 (1964) 293s.

    24. 1'117:;)"7)) ('al-mii.t) en Sal 9,1 y 48,15 YnllJ7)) toltimot) enel ttulo de Sal 46,1 yen 1 Crn 15,20 son referencias a la formade ejecucin musical, pero referencias que ya es muy difcilaclarar. Quizs el ttulo de Sal 9,1 y Sal 48,15 debieran leersecomo en el ttulo del salmo 46,1 nm7v. Sobre el problemaconsltese tambin S. lellicoe, A Note on 'al mut, Ps. 48:14: lTS49 (1948) 52s; R. de Vaux, Instituciones del antiguo testamento(1964) 492.

    25. n'1'lJ~il-7V ('al-hasseminit) en Sal 6,1 y 12,1 significaprobablemente para (instrumento) de ocho cuerdas. Pero, ba-sndose en 1 Crn 15,21, algunos especialistas tratan de sacar laconclusin de que se hace referencia a un tono alto (nm7V a lamanera de las doncellas) y a un tono bajo. Entonces, el epgrafede Sal 6,1 y 12,1 significara: en la octava cuerda.

    Pero son muy inseguros todos estos intentos de interpreta-cin.

    a) La compilacin de trminos tcnicos de los salmos reunidaen los nmeros 1 al 25, se ordena con arreglo a los siguientespuntos de vista: nmeros 1 al 8, trminos para las colecciones;nmeros 9 al 13, trminos tcnicos musicales; nmeros 14 al 18,normas de culto litrgico; nmeros 19 a 25, melodas y tonadas.Si examinanos los ttulos de los salmos para ver si se observa unesquema definido en la disposicin de los trminos tcnicos, mu-sicales y de culto litrgico, entonces podramos establecer lossiguientes patrones fundamentales: n:llllJ7 - preposicin (princi-palmente: 7V y 7N) - nombre sustantivo (casi siempre con laterminacin femenina n) - autor. Si puede traducirse para eldirector de coro, entonces ser claro que el orden fundamentalconcibe los ttulos como referencias y directrices para la ejecu-cin musical.

    En la panormica (nmeros 1 al 25), no se han tenido encuenta las notas relativas a las situaciones histricas. Estos datos,en la mayora de los casos, se aaden como un apndice inmedia-to a l7. Cf., por ejemplo, Sal 3,1: Salmo de David, cuandohua de su hijo Absaln. Acerca de estas notas relativas a situa-ciones histricas, cf. infra, el 7.

    Algunos salmos no tienen ningn epgrafe. G, el Targum ysan Jernimo tomaron del original hebreo los epgrafes de los

  • salmos. Pero hay que hacer constar que G, algunas veces, trasmi-te epgrafes cuando el TM no hace ninguna indicacin de ellos.La versin siraca (S) omiti las observaciones musicales y lassustituy por otras las observaciones relativas a las situacioneshistricas. Cf., a este propsito, J. M. Vost, Sur les titres despsaumes dans la pditta surtout d'apres la recension oriental: Bi-blica 25 (1944) 210-235.

    b) Surge ahora la cuestin sobre la importancia y el valorque tienen los epgrafes de los salmos para nuestra comprensinde los diversos cnticos y poemas. Se trata de una orientacinfiable para la comprensin del contenido? Las investigacioneshistrico-crticas han ido descubriendo cada vez ms, desde finesdel siglo XVIII, que las instrucciones que encabezan los salmosno proporcionan una introduccin adecuada para comprender loscnticos. Esos ttulos vienen considerndose como adiciones tar-das de la tradicin juda, y como distorsiones que no merecencrdito. Sobre todo, el estudio de los gneros iniciado por H.Gunkel hizo caso omiso totalmente de los ttulos de los salmos yquiso desarrollar nuevos puntos de vista acerca de la organiza-cin y disposicin de los mismos, partiendo de lo que la formamisma del salmo nos dice (cf. infra, 6). Ahora bien, en tiemposms recientes hay evidente tendencia a prestar mayor atencin alos ttulos. Al examinar esos esfuerzos, debemos fijarnos antetodo en un desarrollo errneo. La orientacin escandinava delas investigaciones de la llamada Escuela de Upsala hace casoomiso, en buena parte, de los principios que rigen la investiga-cin sobre los gneros, con la intencin de entender todos lossalmos desde el punto de vista de una teora general del culto.En relacin con ello, se descubren nuevas posibilidades de inter-pretar los ttulos de los salmos. Ser suficiente sealar la inter-pretacin que da I. Engnell de in, (Studies in Divine Kingshipin the Ancient Near East, 176s) y la explicacin que da G. W.Ahlstrom de ,':lVlJ (Psalm 89 - Eine Liturgie aus dem Ritualdes leidenden Konigs, 21ss). Aunque estas interpretaciones de-ban calificarse de desarrollo errneo, eso no quita para que seahora ya de que nos preguntemos si hay que conceder a los ttulosun puesto apropiado en el marco de una historia de la transmi-sin y recopilacin de los salmos (cf. infra, 8). No cabe dudade que, en este punto, surgen enormes dificultades. En gran me-dida, no estamos ya en condiciones de averiguar las significacio-nes de las expresiones tcnicas. Pero, al menos, habra que inten-tar determinar el marco de los epgrafes. En este intento, estclaro desde un principio que trminos como "lJTlJ, n"VlJil "~,

  • on:m o ?':JVl:J no son designaciones de gneros (Gattungen).Qu tienen en comn, por ejemplo, los salmos 32; 45; 78 Y89,todos los cuales llevan el ttulo de ?':JVl:J? Bsicamente, no tie-nen nada en comn. Por tanto, ?':JVl:J tiene que designar unacoleccin y no un gnero. Lo mismo se podra decir de 1'V,n'?Vl:Jil 1'V y de los dems trminos que se estudian en los n-meros 1 a18.

    c) En cuanto al origen de los ttulos, nos limitaremos por elmomento a ofrecer con prudencia algunas consideraciones amodo de ensayo. La comparacin entre los ttulos de los salmosy las tradiciones cltico-litrgicas de la historia del Cronista nosrevela incesantemente sorprendentes concordancias. No cabeduda de que, en este punto, hay conexin en las tradiciones.Pero de qu ndole son esas conexiones? El crculo levtico detradentes, que respalda la obra del Cronista, se presenta asimis-mo como el responsable sacerdotal de la ejecucin vocal e instru-mental de los salmos en la comunidad congregada en torno altemplo, con posterioridad al destierro. La creacin de epgrafesaclaradores, y el acopio y la canonizacin de los salmos fueronfomentados en alto grado, e incluso llevados a cabo por ese cr-culo levtico. De eso no cabe la menor duda. As que podramosafirmar: en la formacin de los ttulos intervinieron de maneradestacada los responsables del culto y agentes de la trasmisin,los levitas que respaldaban la historia del Cronista. Pero esto noresuelve todava el problema, ni mucho menos. Esos levitas tu-vieron que remontarse a sus propias tradiciones, a las tradicionesculturales del templo de Jerusaln de los tiempos anteriores aldestierro, y a los grupos ya existentes y colecciones de salmos.La falta de uniformidad de los ttulos tiene sus races en la varia-da estratificacin de la tradicin slmica. Es muy posible quealgunos trminos y referencias se remonten a los tiempos msantiguos. El inters por David como fundador del templo y delculto organizado, no es una simple tendencia en las Crnicas,sino una vuelta a la tradicin bsica de Jerusaln en torno a lossalmos. Numerosos trminos tcnicos antiguos reaparecieronquizs en esos crculos. El crculo postexlico encargado del cultono entenda ya probablemente los viejos trminos y empleabacomo nombres de colecciones lo que originalmente haban sidodesignaciones de gneros. Esta ignorancia se revela tambin enG, en el que exista obviamente cierta familiaridad con el cultode los tiempos posteriores al destierro. Ahora bien, estas explica-ciones no son ms que un primer intento. Volveremos sobre es-tos problemas un poco ms tarde (d. infra, 8).

  • 5. La forma potica de los salmos

    1. Se detect ya desde muy pronto una caracterstica notablede la poesa hebrea: el paralelismo de las lneas (parallelismusmembrorum). Las investigaciones minuciosas sobre esta caracte-rstica potica las inici el obispo ingls Robert Lowth en su obratitulada De sacra poesi Hebraeorum (1753). Se fue viendo cadavez ms claramente que dos estiquios (lneas), y algunas vecestambin tres, constituan un verso, cuyas partes son paralelas encuanto a la forma y al contenido. Los estiquios se denomina-ban tambin miembros o hemistiquios (medios versos). Unexamen atento del parallelismus membrorum nos muestra queexiten cuatro tipos diferentes: a) El paralelismo sinonmico re-funde con nuevas palabras, en el miembro paralelo del verso, elcontenido de la primera lnea. Tenemos un ejemplo en el Sal 114(por ejemplo, el v. 6: 1N:ll-'1:l:J n11':l)' tJ'?N:J 1ii',n tJ',i1i1).b) El paralelismo antittico contiene en el segundo miembro(paralelo) del verso una afirmacin que se opone a la del primermiembro. Como ejemplo podramos elegir Sal 20,9. c) El parale-lismo sinttico desarrolla y completa en el segundo miembro elpensamiento expresado en el primer miembro. Vase, por ejem-plo, Sal 126,1. d) En paralelismo climtico (de clmax), el se-gundo miembro repite una palabra del miembro anterior. Dosejemplos caractersticos se hallan en Sal 29,1 yen el 93,1.

    Para Israel, el paralelismo de los miembros fue la norma deexpresin potica ms fundamental. El poeta se senta movido aexpresar en dos lneas de verso, y tambin desde dos aspectos(cualesquiera que fuesen) lo que haba que decir en un momentodado. Se abran, pues, amplias posibilidades de variacin y deadaptabilidad potica, a pesar de que la poesa del cercano orien-te antiguo no tena a su disposicin, para uso libre y fcil, todaslas formas imaginables y ricas de creatividad. El mbito de laactividad del poeta estaba circunscrito por formas convencionalesy por directrices tradicionales (d. infra, 6). Y, sin embargo, noes difcil percatarse de que, especialmente en la construccinpotica ms pequea -el parallelismus membrorum- se abranposibilidades inagotables. Ahora bien, el paralelismo de losmiembros no fue un fenmeno singular del antiguo testamento.Numerossimos textos del cercano oriente antiguo nos convencende que la forma potica llamada paralelismo de los miembros sehallaba extensamente difundida no slo en Israel sino tambinen todo el mundo circundante. Sobre la poesa egipcia, d. A.Erman-H. Ranke, Aegypten (1923) 468-474. Sobre la poesa

  • sumero-acdica, d. A. Falkenstein-W. van Soden, Sumerischeund akkadische Hymnen und Gebete (1953) 30ss, 40ss. Sobre lapoesa cananeo-siraca, c. J. H. Patton, Canaanite Parallelsin the Book 01 Psalms (1944). En tiempos ms recientes, losmanuscritos fragmentarios con salmos, procedentes de la cueva4 de Qumrn, demuestran que el paralelismo se indicaba en losrollos sagrados mediante el espacio que se dejaba entre los he-mistiquios (P. W. Skehan, RB 63 [1956] 59). Nos hallamos, pues,en presencia de una forma potica bsica que es criterio infaliblepara distinguir entre la prosa y la poesa. Claro que hay pro-blemas para establecer una demarcacin precisa. El paralelismosinttico es una estructura discutida. Dnde comienza lapoesa y dnde termina la prosa? Aunque el paralelismo climti-co, con su repeticin, contiene una clara seal de estructurapotica, todos los criterios pueden difuminarse en el caso delparalelismo sinttico. El salmo 2 es ejemplo de tales problemas.Sobre todo, en el caso de los llamados metros mixtos (cLinlra) , se hace difcil determinar con exactitud la analoga entrelos dos miembros. Sin embargo, en la poesa slmica habr queefectuar un continuo esfuerzo para descubrir el paralelismo. Otradificultad surge cuando el estiquio est solo. Encontramos cons-tantemente en los salmos estiquios que estn aislados, a los queno se da ningn complemento paralelo. Los salmos 111 y 112representan el caso especial en el que se van sucediendo miem-bros aislados. No obstante, estos dos salmos revelan otra formaartstica: van siguiendo el alfabeto (o, mejor dicho, el alefato)por la letra con que comienza cada uno de los estiquios. Elerudito poeta quera mostrar que era capaz de dominar la difcilforma alfabtica, incluso con las unidades breves: los semipero-dos (S. Mowinckel, Marginalien zur hebriiischen Metrik: ZAW68 [1956] 101).

    No es ste el lugar adecuado para abordar la cuestin de laexistencia de los llamados versos breves: cuestin que linda conesa zona gris en la que no es fcil mostrar que hay paralelismode miembros (cL G. Fohrer, ZAW 66 [1954] 199ss). Nos limita-remos a sealar que los salmos no ofrecen ocasin para recons-truir los versos breves.

    2. Una vez admitida la existencia del parallelismus membro-rum, nos encontramos con considerables dificultades al estudiarla cuestin de si se puede demostrar la existencia del metro en lapoesa hebrea, y cmo habr que definir los principios que rigenese metro. Algunos especialistas niegan totalmente que haya m-

  • trica en el antiguo testamento. Otros, a su vez, aunque conside-ran posible que en los tiempos antiguos hubiera leyes mtricas,niegan la posibilidad de reconstruirlas. De hecho, habr que es-tudiar, en todo caso, cuatro puntos de vista: a) Es difcil creerque la salmodia, practicada durante casi un milenio en la historiade Israel (cf. infra, 8), hubiera estado sujeta siempre a losmismos principios mtricos. En este punto habr que contar conrefundiciones, nuevas orientaciones, influencias extranjeras yotros factores. b) Los problemas de pronunciacin de la lenguahebrea complican el acceso a la forma original de un salmo.Aqu tambin hubo cambios que ya no se pueden detectar (cf.P. Kahle, Die berlieferte Ausprache des Hebriiischen und diePunktation der Masoreten: ZAW 39 [1921] 230-239). c) La tras-misin del texto hebreo llev consigo errores y deformaciones,amplificaciones y trasposiciones. Hoy da no se puede restaurarel texto original sino aproximadamente. d) La vocalizacin deltexto consonntico hebreo inici una nueva fase de refundicinque repercuti, a su vez, sobre los matices de los posibles patro-nes mtricos.

    Todos estos factores hacen que sea difcil la restauracin delas leyes y normas mtricas. Y aunque sera demasiado precipita-do creer que la reconstruccin de los metros es absolutamenteimposible, sin embargo sigue siendo verdad que carecemos debases slidas para averiguar los metros. Todos nuestros esfuerzosrelativos a la mtrica son simples experimentos. En el momentopresente, los presupuestos para elaborar la mtrica han vuelto avacilar, y tenemos que abrirnos camino a travs de una jungla dehiptesis y observaciones.

    En primer lugar, debemos acentuar el hecho de que se hademostrado que la organizacin mtrica de los textos poticosexista ya en el mundo que rodeaba a Israel. Adems de las ob-servaciones sobre la poesa egipcia (A. Erman-H. Ranke, Aegyp-ten, 468ss) y sobre el verso acdico (B. Meissner, Babylonienund Assyrien 11, 64a; A. Falkenstein-W. von Soden, 40s), existentambin importantes datos sobre la forma mtrica de la antiguapoesa cananea (H. L. Ginsberg, The Rebellion and Death ofBa'lu: Orientalia NS 5 [1936] 180; F. M. Cross, Notes on Canaa-nite Psalm in the Old Testament: BASOR 117 [1950] 19-21). Portanto, es indispensable hacer investigaciones sobre el sistema m-trico de la poesa hebrea. La nica cuestin es a qu sistema nosvamos a atener para efectuar nuestras investigaciones. Para nues-tro estudio se abren dos posibilidades: a) El sistema alternantefue desarrollado por Bickel y H61scher y actualmente ha sido

  • plasmado de nuevo por S. Mowinckel y F. Horst. Bickel y Hols-cher extrajeron bsicamente este sistema del sistema siraco, ylograron as un sistema alternante que se basa en los pies trocaicoy ymbico (dislabos). Cf. G. W. Bickel, Carmina Veteris Testa-menti metrice (1882); G. Holscher, Elemente arabischer, syrischerund hebriiischer Metrik: BZAW 34 (1920) 93-101. En tiemposms recientes, S. Mowinckelllam la atencin especialmente so-bre el metro del sentido dentro del sistema alternante (S. Mo-winckel, Zum Problem der hebriiischen Metrik, en Bartholet-Festschrift [1950] 379-394; id., Offersang og Sangoffer [1951] 418-435; id., Marginalien zur hebriiischen Metrik: ZAW 68 [1956]97-123). F. Horst llam la atencin sobre la aparicin de la re-volucin prosdica (F. Horst, Die Kennzeichen der hebriiischenPoesie: ThR 21 [1954] 54-85). Un desarrollo particular fue descri-to por S. Segert en sus Vorarbeiten zur hebriiischen Metrik: Ar-chiv Orientln 21 (1953) 481-542.

    Adems el sistema de acentuacin presupone que la unidadbsica del verso hebreo consta de medidas cuaternarias que lle-van acento anapstico. Este sistema fue desarrollado por Ley,Budde y Sievers (cL J. Ley, Grundzge des Rhythmus, des Vers-und Strophenbaus in der hebriiischen Poesie [1875]; K. Budde,Das hebriiische Klagelied: ZAW 2 [1882] 1-52; D. Sievers, Me-trische Studien I [1901], II [1904-1905], III [1907]). Este sistemaconlleva tres ideas importantes: 1. el ritmo hebreo consiste esen-cialmente en el acento; 2. el acento del verso y el acento de lapalabra y el acento mtrico y gramatical coinciden; 3. el versotiene carcter anapstico. Pero muy pronto surgieron dificultadesen el sistema de acentuacin por el problema de cmo haba quedeterminar el nmero de slabas no acentuadas. Al principio seconsider como ms o menos indiferente el nmero de slabasno acentuadas que haba que suponer. Pero E. Sievers creyestar en condiciones de probar que el ritmo estaba constituidofundamentalmente por medidas cuaternarias. Ahora bien, laaplicacin consecuente de este principio tropez con considera-bles dificultades. No podemos menos de sealar el

  • ternaria (3) Y la cadencia cuaternaria (4) como series sencillas(sin paralelismos); adems, con paralelismos: la doble cadenciade ritmo binario (2 + 2), la doble cadencia de ritmo ternario (3+ 3), la doble cadencia de ritmo cuaternario (4 + 4), la cadenciaseptenaria (4 + 3 3 + 4), la cadencia quinaria (3 + 2, menosfrecuentemente 2 + 3) y la cadencia de seis acentos (2 + 2 + 2).Hay que mencionar, adems, los versos de tres miembros (trco-la), que pueden tener formas simtricas (3 + 3 + 3 y 4 + 4 + 4)o asimtricas (3 + 3 + 3, 3 + 2 + 3, 4 + 4 + 3, etc.). Perocmo se hallan estructurados esos perodos en los distintos sal-mos? cul es su relacin mutua? es posible que aparezcan me-tros mixtos en sucesin irregular dentro de un mismo salmo?Aqu surgen problemas inmensos. J. Begrich, siguiendo a H.Gressmann, hizo la siguiente observacin: Sin embargo, laaceptacin del metro mixto implica peligros innegables. Quseguridad tenemos de que un texto que, segn el anlisis, mues-tra la existencia de un metro mixto, fue concebido as originaria-mente y no fue ampliado luego de alguna manera? (Zur He-briiischen Metrik, 83). Por otro lado, debemos preguntarnos has-ta qu punto se justifican correcciones basadas en la mtrica. Apropsito de la crtica textual (correcciones metri causa), se ex-pusieron ya algunos puntos de vista en el 2, 2. Aqu afirmare-mos una vez ms que las intervenciones de crtica textual pararestaurar el metro no estn justificadas objetivamente sino cuan-do una lnea (estiquio) no alcanza el lmite de las posibilidadesmtricas (de dos a cuatro acentos) o lo sobrepasa, o cuando enel interior de un salmo se demuestra que cierto metro dominaabsolutamente. En casos particulares, debemos estudiar la situa-cin especial que el salmo presente. Se fijan ciertos lmites cuan-do contemplamos las posibilidades de crtica textual. Pero, conrespecto al metro mixto, carecemos de toda orientacin normati-va. En el estudio mtrico de un salmo en el que hay entrelazadosmetros mixtos, deberamos preguntarnos con arreglo a qu pa-trn van alternando los diversos metros. Existen series definidasque sean coherentes? Ahora bien, en muchos casos no hay con-testaciones a estas preguntas y no existen pistas que conduzcanal esclarecimiento. Esperaremos, ms que nada, que haya sime-tra definida? Los que tratan de esclarecer las cosas no estndemasiado inf