Fundamental Viiii Circulos de Dialogo

Click here to load reader

  • date post

    25-Sep-2015
  • Category

    Documents

  • view

    225
  • download

    2

Embed Size (px)

description

Fundamental Viiii Circulos de Dialogo

Transcript of Fundamental Viiii Circulos de Dialogo

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 1

    No slo los catlicos son cristianos sino

    todos los que han sido bautizados, los

    que invocan al Dios Trino y confiesan

    a Jesucristo como Seor y Salvador

    (Unitatis redintegratio 1).

    En el curso de la historia, muchas comu-

    nidades cristianas se separaron de la

    Iglesia catlica. Importancia especial:

    cisma de Oriente (1054) y Reforma en

    Occidente (a partir del siglo XVI).

    La labor ecumnica busca la unidad de todos

    los cristianos.

    TF 77 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 2

    La nica Iglesia de Cristo subsiste

    en la Iglesia catlica (Dignitatis

    humanae 1; Unitatis redintegratio 4).

    La Iglesia de Cristo est realizada en

    su plenitud en la Iglesia catlica y en

    parte tambin en las otras Iglesias

    cristianas, en las que se encuentran

    elementos de verdad y bondad.

    Po XI, Discurso, 10.01.1927: Las piedras desprendidas de la

    roca aurfera son tambin aurferas.

    La preocupacin por la unidad de los cristianos es algo esencial y

    necesario que pertenece al corazn de la Iglesia: no es un aadido.

    TF 78 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 3

    Juan XXIII, Alocucin, 22.10.1962: La

    Iglesia quiere mostrarse como una Madre

    llena de amor, bondad y paciencia... hacia

    sus hijos separados.

    Puede ser que otras comunidades cristianas

    la ayuden a renovarse, a llegar a ser cada vez

    ms plenamente lo que es. En este sentido,

    no slo quiere orientar a los dems, tambin

    quiere aprender de ellos.

    La labor ecumnica es de suma importancia para la labor misionera.

    Hay que buscar y encontrar los caminos por los que un da pueda

    realizarse plenamente la voluntad de Cristo: que todos sean uno -

    para que el mundo crea (Jn 17, 21) (Pablo VI, 4.12.1964).

    TF 79 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 4

    Las tres religiones

    monotestas estn

    unidas entre s por

    su origen comn

    en Abraham.

    Por eso, es preci-

    so superar las

    enemistades del

    pasado y esforzar-

    se por alcanzar

    una mutua com-

    prensin.

    La Iglesia abraza tambin a todas las dems religiones y nada

    rechaza de lo que... (en ellas) hay de verdadero y santo (Nostra

    aetate 2).

    Dos extremos: 1) negar la salvacin de quienes no pertenecen visi-

    blemente a la Iglesia; 2) afirmar que todas las religiones tienen el

    mismo valor veritativo (Jesucristo no sera imprescindible para la

    salvacin).

    TF 80 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 5

    Una adecuada teologa de las religiones no puede pasar

    por alto el problema de la verdad. Comisin Teolgica

    Internacional, El cristianismo y las religiones 13: Afir-

    mar que todas (las religiones) son verdaderas equivale

    a declarar que todas son falsas.

    Lo propio de la fe cristiana consiste justa-

    mente en que nos dice la verdad sobre Dios

    y el hombre, y que es la religin verdadera.

    Hay una nica verdad y una nica Iglesia,

    que es la Iglesia de Jesucristo (cf. CDF,

    Dominus Iesus, 6.08.2000).

    TF 81 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 6

    Todos los hombres estn ordenados a Dios: to-

    dos han sido creados a imagen suya y estn lla-

    mados a unirse con l para toda la eternidad.

    El Espritu puede actuar en todas las

    religiones: en cada una pueden encontrar-

    se huellas de verdad y bondad.

    PERO las religiones no poseen autonoma salvfica: no salvan

    por sus propias fuerzas. En cuanto que acercan a los hombres

    a la salvacin, no pueden considerarse separadas de Jesucristo:

    es el Espritu de Cristo que acta en ellas. Cuando los no cristia-

    nos son salvados, se unen a Cristo y tambin al misterio de su

    Cuerpo, que es la Iglesia. Participan en el misterio eclesial, del

    modo que slo Dios conoce.

    TF 82 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 7

    Las relaciones entre los cristianos y los no cristianos son funda-

    mentalmente distintas a aquellas que guardan los cristianos entre s.

    El movimiento ecumnico tiende hacia

    la plena comunin de los que ya perte-

    necen formalmente a la Iglesia de Cristo.

    El movimiento hacia las otras religiones

    no puede pretender la unin.

    Se debe anunciar a Cristo a los no

    cristianos y, al mismo tiempo, hace

    falta un profundo respeto hacia las

    creencias de cada persona.

    TF 83 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 8

    Muchos de nuestros contemporneos no perciben de ninguna

    manera esta unin ntima y vital con Dios o la rechazan expl-

    citamente, hasta el punto que el atesmo debe ser considerado

    entre los problemas ms graves de esta poca (CCE 2123).

    El atesmo puede ser terico o prctico. El terico incluye siste-

    mas especulativos sobre la no existencia de Dios y es propio de

    los dos ltimos siglos en Occidente.

    Dios no sera una realidad trascendente, sino

    el mismo mundo (pantesmo), o la proyeccin

    de los deseos y necesidades humanas (Feuer-

    bach), o el opio del pueblo (Marx), o un resen-

    timiento de frustrados (Nietzsche), o la ilusin

    de una conciencia infantil (Freud), etc..

    TF 84 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 9

    El atesmo prctico es un rasgo muy caracterstico de nuestro

    tiempo. Es un comportamiento que responde a la conviccin atea

    y excluye toda referencia a la religin. El problema de Dios sen-

    cillamente no interesa: no preocuparse del porqu de la vida, del

    sentido de la existencia.

    Pero cuando falta la relacin con Dios, en el

    fondo, nada tiene sentido, todo es absurdo y

    carece de importancia, tambin el hecho de

    buscar una respuesta. En un mundo ateo, la

    angustia constituye la experiencia filosfica

    fundamental (Sartre), y el suicidio el nico

    problema verdadero (Camus).

    TF 85 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 10

    El atesmo terico puede ser visto como la consecuencia

    extrema de la fractura entre razn y fe que ha ido gestn-

    dose paulatinamente en la cultura occidental. Pero no slo

    hay motivos intelectuales de la increencia, sino tambin

    actitudes morales que llevan a ella, y que se facilitan en el

    ambiente de nuestras sociedades consumistas.

    Ejemplos de motivos no intelectuales que pueden llevar

    al atesmo: estrs o cansancio crnico o dureza de la vi-

    da profesional impiden la tranquilidad de reflexionar

    sobre las grandes cuestiones de nuestra existencia; exi-

    gencias exageradas de la industria del ocio; exceso de

    informacin que impide pensar; en muchas sociedades,

    bienes materiales abundantes que pueden esclavizar-

    nos; etc..

    A

    B

    TF 86 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 11

    A la vez se puede observar una decadencia hacia lo puramente

    sensual. Una persona que se deja absorber por el materialismo

    y el sensualismo, se embota y se ciega para lo espiritual.

    Pero parece imposible que Dios ya no hable en el corazn del

    hombre de hoy.

    Gaudium et spes 41: La Iglesia sabe que el

    hombre, solicitado incesantemente por el Esp-

    ritu de Dios, nunca podr ser totalmente indi-

    ferente ante el problema de la religin, como

    lo prueban no solamente la experiencia de los

    siglos pasados, sino mltiples testimonios de

    nuestra poca. Siempre desear el hombre sa-

    ber, al menos confusamente, el sentido de su

    vida, de su accin, de su muerte.

    TF 87 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 12

    El atesmo nunca es algo originario; implica un cerrarse ante una

    verdad o ante un bien o, al menos, ante alguna inquietud o un

    interrogante.

    Rom 1, 20: Desde la creacin del

    mundo, las perfecciones invisibles

    de Dios, su poder y su divinidad, se

    han hecho visibles a la inteligencia a

    travs de las cosas creadas. De modo

    que son inexcusables.

    Gaudium et spes 19: Aquellos que voluntariamente tratan de

    alejar a Dios del propio corazn y de evitar los problemas re-

    ligiosos no siguiendo el imperativo de su conciencia, sin duda,

    no carecen de culpa.

    TF 88 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 13

    La increencia es, como la fe, una opcin existencial. Creo porque

    quiero creer. Y no creo porque no quiero creer.

    No son slo los contenidos de la fe los que se rechazan, sino

    las consecuencias. Es la voluntad la que tiene la ltima pala-

    bra, no la razn. Por esto, la Iglesia reconoce la responsabili-

    dad moral del atesmo, que puede a veces ser disminuida por

    las intenciones de la persona y sus circunstancias de vida.

    CCE 2125: En la gnesis y difusin del atesmo puede correspon-

    der a los creyentes una parte no pequea; en cuanto que, por

    descuido en la educacin para la fe, por una exposicin falsificada

    de la doctrina, o tambin por los defectos de su vida religiosa, mo-

    ral y social, puede decirse que han velado el verdadero rostro de

    Dios y de la religin, ms que revelado.

    TF 89 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 14

    Gaudium et spes 21: El remedio para el atesmo se

    ha de esperar bien de la doctrina convenientemente

    expuesta, bien de la integridad de la vida de la Iglesia

    y de sus miembros.

    Los cristianos han de dar la razn de su esperanza tam-

    bin a quienes niegan a Dios. Deben tomar parte en la

    vida cultural y social, deben intervenir en todos los ne-

    gocios honestos.

    La esperanza en el ms all no slo no disminuye la

    importancia de los quehaceres terrestres, sino que ms

    bien refuerza su cumplimiento con nuevos motivos.

    a

    b

    c

    El mensaje cristiano conecta con los deseos ms profundos del corazn humano

    TF 90 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 15

    La raz del atesmo est en la voluntad. Por

    esto, generalmente no se convierte una perso-

    na cuando escucha muchos argumentos. Estos

    pueden ayudar hasta cierto punto, pero no

    bastan para acoger la fe. Una persona slo

    se convierte cuando cambia hondamente de

    actitud interior.

    Especialmente importante para el acceso a Dios es la rectitud de

    intencin: seguir la propia conciencia y obrar el bien. La caridad

    y la abnegacin ponen en disposicin de recibir la gracia de la fe.

    TF 91 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 16

    La verdad, ms que algo, es alguien: es Cristo. Es una Persona por

    la que nos dejamos poseer. Es un proceso sin fin, una conquista

    sucesiva. Debemos profundizar siempre en la verdad y buscarla

    tambin en el dilogo con los dems, dispuestos a aprender de ellos.

    Los otros pueden ayudar realmente a ser un cristiano mejor.

    Pablo VI, Ecclesiam suam 80:

    el clima del dilogo es la amistad.

    Una cultura de dilogo presupone

    una disposicin personal a renovarse,

    un respeto sincero hacia la persona

    del otro y la decisin valiente por

    dejar atrs viejos prejuicios y pro-

    fundizar en la verdad.

    TF 92 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 17

    Unitatis redintegratio 8: la conver-

    sin interior y la santidad de vida (...)

    deben considerarse como el alma de

    todo el movimiento ecumnico.

    Lo que vale para el trato con los otros

    cristianos, vale igualmente para el

    trato con los seguidores de las otras

    religiones.

    En un segundo paso, esta conversin o renovacin afecta tambin

    a las instituciones y la vida pblica de la Iglesia.

    Juan Pablo II ha pedido perdn al mundo, en un acto solemne, por

    los pecados pasados y presentes de los cristianos (12.03.2000).

    TF 93 de 94

  • CIRCULOS DE DIALOGO, 18

    La verdad no se impone sino por la fuerza de

    la misma verdad (Dignitatis humanae 1).

    La Iglesia condena todo tipo de acciones que

    puedan tener sabor a coaccin o persuasin

    deshonesta o menos recta (Idem 4).

    El dilogo no puede basarse en la indiferencia religiosa. (...) No

    debemos temer que pueda constituir una ofensa a la identidad

    del otro lo que, en cambio, es anuncio gozoso de un don para

    todos, y que se propone a todos con el mximo respeto a la li-

    bertad de cada uno: el don de la Revelacin del Dios-Amor, que

    tanto am al mundo que le dio su Hijo unignito (Jn 3, 16)

    (Novo Millennio Ineunte 56).

    TF 94 de 94