Fahmel dialogo

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Bernd Fahmel Beyer, “Cuando el diálogo se volvió monólogo: Monte Alban y/o el Valle de Oaxaca”

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  • CUANDO EL DILOC'O SE VOLVIO MONOLOGO:MONTE ALBAN Y/O EL VALLE DE OAXACA

    Bernd Fahmel BeYer

    ABSTRACT

    Throush a look at the history of archaeological researctr in Oaxa'ca, this paper tries to illustrate how traditional paradigms andeseach mthods have contributed to our present state of Know-ledge. On the other hand it points out how.they hav limited ourknwledge, and what we can do to curtail the monologues withinour interPretations.

    Introduccin

    Los intentos por indagar y sistematizar la informacin obtenida sobrecl pasa

  • 72 ANALES DE ANTROPOLOCIA

    sonal dio cabida a Io que, en un primer sentido, se puede sealacomo una transformacin del dilogo en monlogo.

    Tomando en cuenta que el empleo de metodologas ms estrictasha tendido a eliminar este tipo de distanciamientos, la informacinacumulada ha cado, salvo escasas excepciones, bajo el yugo de otrarestriccin: esta vez de carcter paradigmtico. En este sentido, lateorla antropolgica normativa ha pretendido definir etnias y cultu-ras, adjudicndoles ciertos rasgos etnogrficos y arqueolgicos"caractersticos". Estos, sin embargo, han ido variando de acuerdocon el estado de desarrollo de la disciplina. As, por ejemplo, si loque defina a la nacin zapoteca durante el siglo XIX era la organi-zacin de sus gobernantes, y a partir de los aos treinta de este sigofue su cultura (en el sentido ms amplio), desde los aos setenta lohan sido los rasgos propensos a se medidos.5 En forma paralela,desde principios de este siglo se ha ido popularizando la concepcinceremonialista del mundo, transformando al indgena prehispnicoen un medio de produccin que, a falta de televisor, en su tiempode ocio se volvfa espectador del quehacer de Ia lite.

    Esta, como unidad monoltica opuesta al pueblo, ofrecla a aqulun monlogo que giraba alrededor de la administracin y su legi-timizacin. 7

    Ahora bien, si en cierto momento el enfoque normativo permitiestudia los problemas antropolgicos de cada regin con el fin deesolver cuestiones de identidad nacional, tambin es cierto que hatendido a opacar la riqueza de los datos como fuente de informacinsobre el pasado.r Cmo se ha de entender la historia antigua, empe-ro, si no es a travs de un dilogo que vislumbre la interaccin degnpos con diversos patrones de comportamiento, derivados de digtintas formas de adaptarse al medio?

    Ante la pregunta sobre la posible deshumanizacin de las cienciasdel hombre, Blantoneta/. responden que "lo fundamental es la evolu-cin de la organizacin social, pues es sta, precismente, la que vacambiando con el tiempo"l Flannery y Marcus sealan que "para re-cuperar a los antiguos zapotecas buscaron gente interesada en excavarsu cosmologa, etnociencia, ritual, religin, escritura y metaflsica" .ro

    5 Por ejemplo, el volumen de estuctua3, la localizacin y extensin dc asentamientos,o el valo de los objetos de comecio.

    Fahel. en pensa.? Dennn 1976b, Webste l9?. Blanton. l9?8. Blaton e, r. 1982.a Vase, por ejemplo, cmo al esquiv mateiales que "contradicen" el esquema gen6-

    ral. Cso y Rubn de la Borbolla 1936, Caso 1939:183 y Paddock 1966br212. emDobrecqnss rterpf etaciones.

    ' Blanton er 1982:13.

    1o Flannery y Marcus (eds.) 1983:XX.

  • CUANDO EL DILOGO SE VOLVI MONLOGO 73

    La realidad, sin embargo, parece ser distinta: como dijera IgnacioBernal en st Historid de la Arqueologa en Mxico,los tepalcates lehan ganado a la historia.1r

    Y en este sentido, el monlogo del investigador normativo hatriunfado sobre el dilogo entre ste y la sociedad estudiada, dentrode ella misma.

    Por otra parte, y a la par con estos desarrollos, la metodologla tra-dicional no slo ha dado cabida a una gama de interpretaciones (porno decir opiniones) personales, sino que, al legitimarlas mediante eluso diecto o indiscriminado de datos etnohistricos y analoglasetnogrficas, ha refotzado el concepto de etnias y culturas inmuta-bles, que promueven los monlogos.r? A qu grado, entonces, se hainvestigado el pasado?

    Perspectiva histrtca

    A continuacin sealaemos cmo se fue armando el esquema dedesarrollo cultural prehispnico de la regin zapoteca, y cmo

    -apesar del cmulo de informacin- el concepto de cultura de Tylorl3se ha interpuesto al dilogo entre y dentro de "culturas".

    Aunque Mitla fue uno de los primeros asentamientos mencionadosen los escritos de la Colonia,la para 1580 la irnportancia atribuida aZaachlla y Cuilapan como sede de los sefiores zapoteca y mixteca delvalle habla reemplazado la notoriedad de aqulla- r5

    Ninguna de estas cabeceras, sin embargo, contaba con monumen-tos equiparables a los de Mitla. Quiz por esta razn, un siglo mstarde Burgoa eivindica a Mitla, al indicar que a ralz de la Conquistalos sacedotes huyeron de este sitio para alojarse en el palacio delseor zapoteca en Tehuantepec;r seala que Mitla era una poblacinreciente y, si se puede creer, sede del pontfice y panten de losreyes de Teozapotln. r ? Por otro lado, propone a las ruinas sobreel peasco (que a{n no recibfan el nombre de Monte Albn) comodomicilio del rey. rr

    Ahora bien, para el siglo XD( la nuwa nacin requera de una

    l Beral 1979, Flnnery y Macus (eds,) 1983, Santley y Arold 1984.? Binfod l98la, l98lb, Bifod y Sabloff 1982, Santley y Amold 1984, Fael, en

    pens.13 Kroeber y Kluckhohn t963.4 Motolina 1969.15 Asensio 1905, Canseco 1905.L6 Butgo 1934, Geo?ficd Descripcin, U:35G351.11 Buryoa 1934, Geogrftcd Descripcin,lI: l2Gl25.rE Bi'Jrgoa 1934, eeoglifica Despcin, f:415.

  • 74 ANALES DE ANTROPOLOGA

    historia que integrara a sus diversas regiones -una tarea difcil si se

    considera que no todas ellas contaban con la riqueza documental dela Cuenca de Mxico-. Afortunadamente, en dos ocasiones las fuen-tes del centro incluan en su historia a los valles de Oaxaca: primero,cuando los a.ztecas arrasaron con Mitla;te segundo, en poca deQuetzalcatl, de quien se deca que cuando visit Mitla mandconstrufu ah unos famosos palacios.2o Por ota parte, las observa-ciones que sobre la arquitectura antigua se iban efectuando enMitla y Monte Albn servan para resaltar importantes diferenciasentre ambos sitios en materia de techumbre y modo de construc-cin.2r El estilo de las pintuas y de las grecas que adornan los murosde los edificios de Mitla sealaban posibles migraciones e invasiones.22A fin de cuentas, dentro de la llistoria de Mxico, Monte Albn fuesituado en una remota antigedad, ligada a las ciudades de Guatemalay Yucatn, mientras que a Mitla y sus pinturas se vincularon a los tol-tecas y gente reciente del altiplano.23

    Cuil era, sin embargo, el origen de los zapotecas? Para algunosean autctonos.2a Para otros haban llegado de fuera; tras de fundarTeotitln del Valle haban cruzado a Zaachila, donde los encontrel espaol.'zs Pero . . . y Monte Albn? Otros an sugeran que alfundirse el tolteca con el antiguo habitante de Oaxaca haba surgidoel zapoteca.2

    Mediante el estudio de 1os cdices oaxaqueos, atribuidos tadi-cionalmente a los zapotecos, y su comparacin con las pinturasy grecas de Mitla y las lpidas inscritas de Monte Albn, para prin-cipios de este siglo hace su aparicin en la prehistofia de Mesoam-rica un nuevo pueblo: los mixtecas, "pueblo dibujante de cdicesy constructor de edificios con grecas".21

    Como consecuencia, se rechaza la hiptesis que sostena que la

    re Vase Len 1901,2o Gay 18 81:3G31, Badelier 1900: 102-103, Doutrelaine 1900, Charn?y 1973:50?.2r Charnay y Viollel-le-Duc 1863:252-253. Chaveo 1883: 1?6-177. Alvarez 1900-263-

    264.t2 Charnay y Viollet-le-Duc 1863:262, Seler 1888:13?-139, 1904-305, Saville 1899:362,

    1900:21?-220. Bates 1901: 7-8. 1902: 37.23 Fossey 1856:564-566, Charnay y Viollet-l-Duc 1863:252-253, Orozco yBera 1864:

    117-118, Gomrilez Obgn, s.f., Bancoft 1883-38+417, 1887:125, Saville 1899:350,362,Irn 1901:9, Batres 1902-9-3?, Seler 1904:24?-305, Rickards 1922:49-50, Spinden 1928:156-157, Secretaa de Educacin Pblica 193 3, Vailant 1934a:119, 1934b:398, 1934c:266.

    2a Chatnay 1884:472.25 Gay 1881:29-33.26 Chanay y Viollet-le-Duc 1863, Marquina 1928.27 Seler 1888, Batres 1901, 1902, lhmann 1905, 1922, Galindo y Vila 1905, Len

    1905, Caso 1921,1928, Merquina 1928, Spinden 1928, Secretaa de Educacin Pblica1933. Vaillant 1934b.

  • CUANDO EL DIALOCO SE VOLVIO MONOLOGO

    fusin entre la raza autctona y la tolteca habla dado origen a loszapotecas.

    Ahora bien, si era cieto que las pinturas pertenecan a los mix-tecos, tambin era cierto que muchos de los elementos de la arquitec-tura de Mitla recordaban a Monte Albn.2E Surge, entonces, unanueva pregunta: las construcciones en s son producto mixteca ozapoteca?ze Esta cuestin an no ha sido resuelta. Debe mencionar-se, empero, que en 1884 Bandelier cuestion el carcter de sede pon-tificial zapoteca de Mitla al apuntar hacia la escasez de montculos deadoracin, y la falta de indicios de entierros reales. En su visin,los edificios hablan sido construidos con propsitos comunales, porlo que Mitla no deba de haber sido ms que otro sitio comn de laregin.30 Por otra parte, Batres seal que si bien en 1533 el sitioera conocido como Lyobaa por su poblacin zapoleca,la populari-dad y la sobrevivencia del nombre Mitla indicaban que en su origenhaba sido un asentamiento nahua.31

    Mediante las excavaciones de Caso y sus colegas en Monte Albny Mitla, para 1942 se estructura una secuencia argueolgica regio-nal que a travs de cinco periodos presenta el desarrollo de la cul-tura zapoteca y la intrusin a los valles de la cultura mixteca.32Dichos periodos son los siguientes:

    I. Representado por las lpidas del montculo de "los Darzantes",correspondla a los zapotecas arcaicos, ligados con el Golfo y conChiapas-Guatemala.33

    II. Relacionado con el rea maya por sus semejanzas con el Com-plejo Q, para Caso era una continuacin de la poca anterior. No4s para Acosta y Lomel, quienes velan en la cer