entrevista a Q. Skinner por Montes

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www.cepchile.cl Estudios Públicos, 118 (otoño 2010). ENTREVISTA SENTIDO Y COMPRENSIÓN DE LA HISTORIA DEL PENSAMIENTO POLÍTICO* Quentin Skinner Leonidas Montes QUENTIN SKINNER. Historiador. Barber Beaumont Professor of the Humanities, Queen Mary, Universidad de Londres, y Regius Professor of Modern History de la Uni- versidad de Cambridge. Figura destacada de la Escuela de Cambridge en el estudio del pensamiento político. Ha sido autor y coautor de más de veinte libros y de otras numero- sas publicaciones académicas. Su The Foundations of Modern Political Thought (1978) es un clásico. Ha obtenido los premios Isaiah Berlin de la Political Studies Association, el Premio David Easton y el Bielefelder Wissenschaftspreis, y ha sido distinguido como Doctor Honoris Causa por las universidades de Oxford y Harvard. En 2009 fue nombra- do Miembro Académico Honorario de la Universidad Adolfo Ibáñez. LEONIDAS MONTES. Decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI) y Consejero del Centro de Estudios Públicos. * Entrevista realizada el 27 de octubre de 2009 en Santiago de Chile. Traducción al castellano de Estudios Públicos. Véase también en esta edición el ensayo del profesor Skinner “Una genealogía del Estado moderno”. Junto con relatar los orígenes de su pasión por la historia, en esta entrevista con Leonidas Montes el destacado historiador inglés Quentin Skinner se refiere a su visión del estudio de las ideas políticas del pasado. Reseña aquí su planteamiento de que la tarea del historiador es la reconstrucción del contexto intelectual en el cual están inmersos y escriben los autores. A su vez, entre otros tópicos, esboza su opinión sobre el con- cepto de libertad en la teoría republicana y en la teoría liberal,

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    Estudios Pblicos, 118 (otoo 2010).

    entrevista

    sentido y comprensin de la historiadel pensamiento poltico*

    Quentin skinnerleonidas montes

    Quentin Skinner. Historiador. Barber Beaumont Professor of the Humanities, Queen Mary, Universidad de Londres, y regius Professor of Modern History de la Uni-versidad de Cambridge. Figura destacada de la escuela de Cambridge en el estudio del pensamiento poltico. Ha sido autor y coautor de ms de veinte libros y de otras numero-sas publicaciones acadmicas. su The Foundations of Modern Political Thought (1978) es un clsico. Ha obtenido los premios isaiah Berlin de la Political studies association, el Premio David easton y el Bielefelder Wissenschaftspreis, y ha sido distinguido como Doctor Honoris Causa por las universidades de Oxford y Harvard. en 2009 fue nombra-do Miembro acadmico Honorario de la Universidad adolfo ibez.

    LeonidaS MonteS. Decano de la escuela de Gobierno de la Universidad adolfo ibez (Uai) y Consejero del Centro de estudios Pblicos.

    * entrevista realizada el 27 de octubre de 2009 en santiago de Chile. traduccin al castellano de Estudios Pblicos.

    vase tambin en esta edicin el ensayo del profesor skinner Una genealoga del estado moderno.

    Junto con relatar los orgenes de su pasin por la historia, en esta entrevista con Leonidas Montes el destacado historiador ingls Quentin Skinner se refiere a su visin del estudio de las ideas polticas del pasado. resea aqu su planteamiento de que la tarea del historiador es la reconstruccin del contexto intelectual en el cual estn inmersos y escriben los autores. a su vez, entre otros tpicos, esboza su opinin sobre el con-cepto de libertad en la teora republicana y en la teora liberal,

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    leonidas montes: Podra contarnos por qu sigui una carre-ra acadmica y por qu decidi estudiar historia en Cambridge?

    Quentin skinner: en el colegio me animaron para que postu-lara tanto a Oxford como a Cambridge, pero la razn por la que prefer Cambridge fue principalmente de carcter familiar. Mi hermano mayor haba estudiado medicina en Gonville y Caius College, de la Universi-dad de Cambridge, y yo simplemente lo segu y eleg el mismo college.

    Decid estudiar historia en la universidad en parte porque haba sido una materia muy importante de mi formacin escolar, junto con la literatura (tanto clsica como moderna), y porque siempre me gust mu-cho. Pero la razn principal de mi decisin que de hecho la hizo apa-recer no tanto como una opcin sino ms bien como algo resuelto fue la suerte de haber tenido en el colegio un profesor de historia brillante e imaginativo. Ms tarde, en Cambridge, fui alumno de varios profesores talentosos, pero nunca de alguien que me abriera los ojos a la vida de la mente en forma tan integral.

    Cuando llegu a Cambridge ya saba que quera ser profesor. al terminar el colegio, antes de entrar a la universidad, hice clases durante un ao en una secundaria pblica cerca de Londres. Me result muy duro, ya que las clases tenan muchos alumnos, yo no tena experiencia enseando y en algunos cursos los alumnos y alumnas apenas eran tres o cuatro aos ms jvenes que yo. De modo que cuando llegu a Cam-bridge ya empezaba a tener algunas dudas de si era una buena decisin ser profesor de colegio. Pero cuando se me present la oportunidad de quedarme en Cambridge y convertirme en profesor universitario, me pareci la solucin ideal. La tom con entusiasmo y, de hecho, luego

    sobre sus coincidencias y diferencias, y hace presente sus du-das respecto de la conveniencia de etiquetar estas posiciones rivales como republicana y liberal respectivamente. Por ltimo, subraya la importancia del sentido filosfico en los es-tudios histricos, pues, a su juicio, lo que ms interesa es que stos nos provean de un entendimiento que nos permita re-flexionar sobre nuestras dificultades actuales con nuevos ojos.

    Palabras clave: historia; historia de las ideas polticas; teora libe-ral; teora republicana; concepto de libertad; Quentin skinner.

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    hice casi toda mi carrera en Cambridge. nunca he dejado de considerar-me, ms que nada, como un profesor.

    l. m.: Cules seran las tres o cuatro figuras ms influyentes en su carrera acadmica y por qu?

    Q. s.: Ya mencion a mi profesor de historia en el colegio, que se llamaba John eyre. l hizo que me diera cuenta a temprana edad de que la historia poda ser una materia no slo de importancia acadmica sino tambin moral. l senta tambin una profunda pasin por la literatura y me hizo notar la importancia, si quera ser historiador, de aprender a escribir bien. su ideal de buena escritura era que uno debera ser capaz de explicar, incluso los problemas ms complejos, en trminos simples y claros. escribir con ese tipo de lucidez siempre ha sido mi aspiracin ms alta, pero no creo haber alcanzado nunca los estndares que l me fij.

    Cuando estaba en el pre-grado fue el terico poltico Peter Las-lett quien ms influy en m. Fue muy emocionante cuando se public su edicin de Two Treatises of Government (Dos Ensayos sobre el Gobierno Civil), de John Locke, justo cuando yo estaba en segundo ao y empezaba mis estudios de historia del pensamiento poltico. Me impresion en particular la forma en que Laslett mostraba cmo la c-lebre obra de Locke haba surgido de una serie de debates polticos de su poca y cmo Locke los haba abordado.

    tena poco ms de treinta aos cuando me traslad desde Cam-bridge al instituto de estudios avanzados, de la Universidad de Prince-ton, donde permanec cuatro aos. en Princeton haba tres acadmicos con cuyas publicaciones ya estaba familiarizado, a los que entonces llegu a conocer personalmente y de quienes aprend mucho. Uno era Thomas Kuhn, que trabajaba en la oficina de al lado, y cuyos escritos tericos y filosficos sobre cmo las teoras llegan a ser aceptadas y ms tarde abandonadas influyeron mucho en mi propio enfoque. Otro fue Clifford Geertz, cuyo trabajo sobre la interpretacin cultural lo sent tambin muy afn, y de quien aprend una enormidad en las conversa-ciones y correspondencia que mantuvimos a lo largo de los aos. Final-mente estaba richard rorty, con quien coedit ms tarde Philosophy in History (La Filosofa en la Historia), cuyos escritos sobre la racionali-dad y la explicacin aun cuando no estaba de acuerdo con ellos me parecieron de la mayor originalidad e importancia.

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    l. m.: Ya que celebramos los 40 aos de la publicacin de su ensayo Meaning and Understanding in the History of ideas (sentido y Comprensin en la Historia de la ideas), en trminos de influencia qu estaba pasando en ese campo durante aquellos aos y cul fue la reac-cin a su crtica?

    Q. s.: Al principio, cuando publiqu mi manifiesto, haba dos ortodoxias que quera desafiar. Una era principalmente marxista. Tra-taba las ideas como racionalizaciones de intereses y, por lo tanto, como carentes de valor independiente para explicar el comportamiento social. La otra ortodoxia, que era aun ms extendida, postulaba que los his-toriadores de las ideas y especialmente de las ideas morales y pol-ticas deban concentrarse en interpretar el as llamado canon de los textos clsicos; se sostena que el estudio de ese canon nos ayudara a responder lo que se consideraba eran las preguntas perennes del pen-samiento moral y poltico.

    Me pregunta tambin usted por la reaccin que produjo en ese momento mi crtica a ambas escuelas de pensamiento. La mejor manera de responder es sealando que ese ensayo de 1969, a pesar de que sigue siendo lejos el ms citado de mis trabajos, me result muy difcil de publicar, pues fue rechazado por todas las revistas acadmicas a las que inicialmente lo envi. Debo admitir que al releerlo hace poco para una conferencia ofrecida en nueva York, para la celebracin de sus cuarenta aos, me pareci que su tono era excesivamente satrico y quizs tam-bin algo presuntuoso. De modo que puedo entender por qu los reviso-res se ofendieron. Pero sigo pensando que, tal como kuhn dice que es de esperar, los intentos por desecharlo como algo que no ameritaba ser publicado pueden haberse debido en parte a un deseo natural de evitar que algunas ortodoxias poderosas fuesen atacadas con demasiada li-bertad.

    l. m.: Cmo resumira la intencin de ese ensayo seminal?

    Q. s.: Yo tena dos propsitos polmicos, pero ambos se fusio-naron en mi deseo primordial de ver la historia de la filosofa estudiada de una manera ms genuinamente histrica. Contra el planteamiento marxista que postula que las ideas no tienen valor explicativo indepen-diente porque son meras racionalizaciones, argument que eso olvida

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    cun importante es en el debate poltico y moral el que seamos capaces de ofrecer justificaciones para las posturas que adoptamos. Arg que incluso si se pudiera mostrar de alguna manera que las personas nunca se comportan de acuerdo con los principios que profesan, aun as ne-cesitaran proceder de una manera congruente con la idea de que estn actuando conforme a esos principios, pues de otro modo nunca podran llegar a legitimar su comportamiento. Lo que esto muestra, plante, es que aun cuando esos principios nunca funcionen como motivos, cum-plen un papel en la explicacin social, contrariamente a lo que seala la afirmacin marxista de que su carcter sera puramente epifenom-nico.

    en contra de la idea de un canon de textos clsicos que abor-dan cuestiones supuestamente perennes, arg que la filosofa no es meramente una disciplina en que se ofrecen diferentes respuestas a las mismas preguntas; es una disciplina en la que tanto las preguntas como las respuestas cambian todo el tiempo. Para entender cualquier texto es esencial discernir qu preguntas especficas est tratando de responder. Pero para poder llegar a ese tipo de discernimiento debemos situar los textos, incluso aquellos que parecen ms trans-histricos, en los contextos sociales e intelectuales en los que originalmente fueron formulados.

    Hoy en da estas cuestiones no son particularmente controverti-das, pero en los aos que siguieron a la publicacin de mi ensayo me involucraron en un debate en dos frentes un debate, por cierto, para el cual yo no estaba del todo preparado para participar en l. Yo estaba expresando de hecho cierto escepticismo respecto a la tendencia de los estructuralistas a centrarse para adoptar la distincin de saussure en la langue ms que en la parole. estaba tratando de insistir en que el lenguaje deba ser visto no tanto como un sistema de signos, sino como una herramienta prctica para comunicarse con otros. al mismo tiempo estaba abogando por una aproximacin a la interpretacin textual dis-tinta de la preocupacin tradicional por recuperar el significado de los textos. Me interesaban an los significados, pero en un sentido diferente del trmino. Quera que los historiadores se concentraran en lo que los autores de los textos podran haber querido decir mediante el acto de escribirlos. estaba abogando, en otras palabras, por un nfasis no en el significado sino en los actos-de-habla (speech-acts), en la necesidad de entender lo que los escritores de los textos estn haciendo al escribirlos

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    ya sea que estn sosteniendo una posicin particular a favor de un argumento, o desafindolo, o desarrollndolo o cuestionndolo, o res-paldndolo o satirizndolo, y as sucesivamente, a travs de la mirada de actos-de-habla que cualquier acto de comunicacin complejo pueda abarcar.

    l. m.: Con la ventaja de una mirada retrospectiva, por qu cree usted que el nfasis en la importancia del lenguaje y el contexto ha cambiado la manera en que miramos hoy la historia intelectual?

    si es que esta perspectiva ha ayudado realmente a producir un cambio, creo que eso debe obedecer en parte al hecho de que en nues-tras sociedades multiculturales y posmodernas estamos menos inclina-dos a creer en cnones establecidos y grandes narrativas. Hoy en da los historiadores de las ideas estn mucho ms dispuestos a aceptar que todas las proposiciones que encontramos, incluso en los trabajos de fi-losofa ms abstractos, se entienden mejor como argumentos dirigidos a temas especficos en debates especficos en tiempos especficos, y que la tarea del historiador es tratar de recuperar los trminos de esos debates.

    l. m.: En 1975 John Pocock public the Machiavellian Mo-ment (el Momento Maquiavlico) y tres aos despus usted public the Foundations of Modern Political thought (Los Fundamentos del Pensamiento Poltico Moderno). De qu manera contribuyeron ambos trabajos al debate metodolgico?

    Q. s.: el libro de John Pocock es una obra maestra y merecida-mente ha tenido amplia influencia, pero es un libro muy diferente del que yo escrib. a John le gusta destacar el poder del lenguaje en s, y describe la influencia de diferentes vocabularios polticos y morales en la configuracin de lo que l llama la tradicin atlntica del pen-samiento poltico. a m me gusta darles mayor nfasis a la agencia y a los textos individuales. Como ya he sealado, para m la cuestin cen-tral respecto a la interpretacin es siempre sobre lo que el autor de un texto en particular podra haber estado haciendo al escribirlo. trato, en esencia, a todos los textos como elementos de un dilogo, como inter-venciones en alguna discusin pre-existente a la que estos autores estn intentando contribuir de alguna manera. Para m, el deber principal de

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    un intrprete es tratar de recuperar la naturaleza exacta de la contribu-cin que cada texto est intentando hacer. La destreza y el saber del his-toriador deben ser desplegados de manera tal que le permitan percibir el espectro del debate, identificar qu argumentos especficos estn siendo utilizados, y de esta manera situar en su lugar apropiado los textos espe-cficos en que l o ella estn interesados.

    l. m.: El concepto de libertad tiene una tradicin clsica de larga data que usted aborda en Liberty before Liberalism (La Libertad antes del Liberalismo), cul es la principal diferencia entre el concep-to de libertad republicano y el liberal?

    Q. s.: Las visiones republicana y liberal de la libertad son simi-lares en tanto ambas tratan el concepto de libertad como un concepto negativo. Con esto quiero decir que estn de acuerdo en sealar que la presencia de la libertad est marcada por la ausencia de algo. Donde difieren es en las versiones rivales que dan acerca de la naturaleza de la ausencia que puede decirse constituye la presencia de la libertad. Para el liberal se trata de la ausencia de interferencia, una ausencia de los tipos de impedimentos que nos imposibilitan para ejercer nuestros poderes a voluntad. Para el republicano, la ausencia que marca la presencia de la libertad es la ausencia de dependencia. eres libre, de acuerdo con la teora republicana, si y slo si no dependes de la voluntad arbitraria, y por lo tanto de la buena voluntad, de alguien ms.

    El significado de la distincin es que habr muchas circunstancias en que un republicano ver violaciones a su libertad donde el liberal no ve ninguna. Para los liberales no tiene sentido hablar de tales transgre-siones a menos que podamos sealar un impedimento especfico que interfiera con el ejercicio de los poderes de un individuo. En cambio lo que ms importa a los republicanos es que si usted depende de la voluntad de otra persona si, por ejemplo, usted est a merced de un amo o gobernante con poderes arbitrarios, su voluntad entonces ya habr sido socavada, aun cuando no haya habido interferencia real con su comportamiento. si usted es dependiente, entonces cualquier accin que usted haga tendr el carcter de un mero permiso, ya que su amo o gobernante siempre podr interferir si as lo desea. es ms, apenas usted adquiere conciencia de que ste es su predicamento, esto tendr el efecto de limitar an ms su rango de opciones, puesto que ahora, con toda pro-

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    babilidad, usted autocensurar su propia conducta con la esperanza de evitarse problemas. es muy poco probable que una persona que vive en un estado de dependencia se sienta capaz de decirle la verdad al poder.

    Una manera diferente y quizs ms iluminadora para contrastar ambas teoras sera decir que mientras para los republicanos la libertad es esencialmente una cuestin de estatus, para los liberales es simple-mente un predicado de las acciones. Lo que importa para los republica-nos es si usted es o no un ejemplo de lo que el derecho romano llamaba un liber homo, un hombre o mujer libre, alguien que no depende de la voluntad de un gobernante o amo como le sucede a un esclavo. Lo que les importa a los liberales es simplemente si tiene usted o no la posibi-lidad de ejecutar las acciones que estn en su poder, o si existe algn impedimento para que las realice.

    a propsito, debera aadir que tengo cada vez ms dudas res-pecto a la conveniencia de etiquetar estas posiciones rivales como liberal y republicana respectivamente. Durante el apogeo de las teoras republicanas en la europa clsica y renacentista haba muchos pensadores que defendan la llamada teora republicana de la libertad, sin ser republicanos en el sentido estricto de oponerse a la monarqua como forma de gobierno. incluso, a medida que la tradicin liberal evo-lucion en europa occidental, hubo muchos que se confesaban liberales incluyendo figuras tan prominentes en el siglo XIX como Benjamin Constant y John stuart Mill, quienes sin embargo adheran a una vi-sin republicana de la libertad, tal como claramente lo hace Mill en su tratado The Subjection of Women (La Sujecin de la Mujer), de 1869.

    Me parece que la mejor manera de caracterizar la distincin cru-cial en la que estoy interesado es simplemente recordar que mientras algunos filsofos creen que las relaciones de dominacin y dependencia por s mismas restan libertad, otros insisten en que no puede haber pr-dida de libertad en la ausencia de un acto identificable de interferencia. no importa mucho cmo etiquetemos estas dos posturas; lo que importa es la distincin misma. La razn por la que importa es que en tanto la mayora de los tericos contemporneos (por lo menos en el mundo anglfono) adhiere actualmente a la segunda de estas alternativas, me parece que sera mucho mejor si suscribieran la primera.

    l. m.: Ve algunas races comunes entre el liberalismo y el re-publicanismo? Cules son sus principales diferencias?

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    Q. s.: Por cierto, las dos escuelas de pensamiento tienen algo crucial en comn: ambas estn tratando de explicar lo que consideran es la esencia de la accin libre. adems concuerdan, como hemos visto, en que la libertad es esencialmente un concepto negativo: que la pre-sencia de la libertad se caracteriza siempre por la ausencia de algo. La principal diferencia entre ellas es que mientras los liberales dicen que la esencia de la libertad consiste en la ausencia de interferencia, los repu-blicanos argumentan que su esencia consiste en la ausencia de relacio-nes de dominacin y dependencia.

    Con todo, al plantear el punto de esta manera queda de relieve una similitud adicional entre ambas teoras, que a mi juicio tambin re-vela por qu, definitivamente, se debe preferir la teora republicana. Si usted acepta que lo que bsicamente priva de libertad es la dominacin y la dependencia, entonces es fcil acomodar la visin liberal segn la cual la libertad tambin puede ser sustrada por actos de interferencia. Pero si usted insiste en que lo fundamental es la ausencia de interfe-rencia, entonces es muy difcil acomodar la visin republicana sobre la importancia de la dependencia. Los escritores a los que he llamado republicanos no niegan, por supuesto, que si a usted se le impide ejer-cer sus poderes (por ejemplo, si usted es enviado a prisin), su libertad habr sido entonces quebrantada. Simplemente estn afirmando que estas violaciones no nos entregan la esencia de la libertad, que para ellos tiene que ver con cuestiones sobre el control. si sus actos, segn el anlisis republicano, estn bajo el control de su propia voluntad, luego usted es libre; si estn bajo el control de otro, entonces usted no es libre porque es un esclavo.

    l. m.: Podra explicarnos por qu en su ltimo libro Hobbes and republican Liberty (Hobbes y la Libertad republicana) vuelve a la importancia de Hobbes y su contexto?

    Q. s.: est en lo correcto cuando dice que en mi libro ms re-ciente vuelvo a Hobbes, puesto que ya era el hroe de mi Reason and Rhetoric in the Philosophy of Hobbes, de 1996, y de mi Hobbes and Civil Science, de 2002. La razn principal para volver a Hobbes fue que me pareci que no sera ir demasiado lejos afirmar que dentro de la tradicin anglfona de la teora poltica l suministr el pivote en torno al cual ha girado el debate que he estado esbozando. antes de que

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    Hobbes publicara su Leviatn en 1651, es difcil pensar que alguien re-futara la afirmacin de que la libertad es esencialmente una cuestin de independencia. La definicin formal de libertad que entreg Hobbes en el captulo 21 de su Leviatn, como nada ms que la ausencia de impe-dimentos externos al ejercicio de nuestros poderes a voluntad, signific un hito en la historia.

    l. m.: Por qu la historia del pensamiento poltico debiera hoy en da ser relevante para nosotros?

    Q. s.: no creo que nuestra motivacin bsica como historiado-res debera consistir en que nuestros estudios sean relevantes para las preocupaciones contemporneas. sin embargo, los historiadores de las ideas a veces hacen descubrimientos cuya importancia y relevan-cia pueden haber sido pasados por alto. Como debe ser obvio a estas alturas, pienso que ste ha sido el caso en las discusiones respecto a la mejor forma de entender el concepto de libertad. La tradicin liberal de la teora poltica se desarroll en forma tal que anul en gran parte la comprensin rival del concepto. ahora que los historiadores estn trayendo nuevamente a la luz la teora rival, nos estn mostrando a su vez que bien vale la pena reconsiderar esta teora, y que sta tiene una importancia clara e inmediata para la vida contempornea.

    Me parece que esto proporciona un modelo de cmo nuestros estudios histricos pueden tener una relevancia sin que nosotros ten-gamos que distorsionarlos al momento de exhibirla. a todos nos resulta difcil, creo, evitar que nos encandile nuestra herencia intelectual. Cuan-do analizamos y reflexionamos sobre nuestros conceptos normativos es fcil sucumbir a la creencia de que las maneras de pensar sobre ellos que nos han sido legadas por la corriente principal de nuestra tradicin intelectual deban ser las maneras de pensar acerca de ellos. Como he estado diciendo, esto es lo que me parece que ha sucedido en el caso de las formas imperantes de pensar sobre el concepto de libertad. Una de las funciones del historiador de las ideas es, por lo tanto, actuar como una especie de exorcista, alguien cuyo conocimiento del pasado puede ayudar a impedir que seamos fcilmente encandilados.

    l. m.: Finalmente, se considera un historiador, un historiador de las ideas o un historiador de la filosofa? O quizs todas las anteriores?

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    Mi compromiso existencial es con el estudio del pasado. Me veo a m mismo como un historiador y, especficamente, como un his-toriador de la filosofa, en particular de la filosofa moral y poltica. Pero tambin creo que a menos que nuestros estudios histricos tengan algn punto filosfico, corren el peligro de caer en algn tipo de anti-cuarianismo fomentado hoy en da por el culto a la investigacin en las universidades. De modo que despus de todo, quizs, tengo el tem-peramento de un filsofo, pues lo que ms me interesa es que nuestros estudios histricos nos provean de un entendimiento que nos permita reflexionar con nuevos ojos sobre nuestras dificultades actuales.