Distopia - otro final de la utopía

download Distopia - otro final de la utopía

of 18

  • date post

    01-Dec-2015
  • Category

    Documents

  • view

    160
  • download

    15

Embed Size (px)

Transcript of Distopia - otro final de la utopía

  • Distopa: Otro final de la utopaAuthor(s): Estrella Lpez KellerSource: Reis, No. 55 (Jul. - Sep., 1991), pp. 7-23Published by: Centro de Investigaciones SociologicasStable URL: http://www.jstor.org/stable/40183538 .Accessed: 27/06/2013 14:59

    Your use of the JSTOR archive indicates your acceptance of the Terms & Conditions of Use, available at .http://www.jstor.org/page/info/about/policies/terms.jsp

    .

    JSTOR is a not-for-profit service that helps scholars, researchers, and students discover, use, and build upon a wide range ofcontent in a trusted digital archive. We use information technology and tools to increase productivity and facilitate new formsof scholarship. For more information about JSTOR, please contact support@jstor.org.

    .

    Centro de Investigaciones Sociologicas is collaborating with JSTOR to digitize, preserve and extend access toReis.

    http://www.jstor.org

    This content downloaded from 201.174.75.10 on Thu, 27 Jun 2013 14:59:27 PMAll use subject to JSTOR Terms and Conditions

  • DISTOPIA: OTRO FINAL DE LA UTOPIA

    Estrella Lpez Keller Universidad Complutense de Madrid

    RESUMEN. En este siglo se observa una decadencia de la utopa que se manifiesta de tres formas: en una crtica generalizada, desde posiciones muy diversas, a las descripciones de sociedades perfectas; en la desaparicin de utopas, prcticamente inexistentes desde inicios del siglo, y en el surgimiento de la distopa. Todo ello refleja una quiebra de la fe en el progreso, y entre las causas que explican este fenmeno se seala en este artculo una importante disminucin de las esperanzas puestas en los avances de la ciencia, que fue uno de los factores determinantes del auge de la utopa, una de cuyas ltimas manifestaciones fue la ciencia-ficcin, que tambin hoy muestra ms temores que esperanzas.

    Se ver que desde hace mucho tiempo el mundo posee el sueo de una cosa de la que slo le falta tener la conciencia para poseerla realmente.

    (K. Marx, carta a Ruge, septiembre 1843.)

    Cul es ese sueo hoy da? O cabra ms bien calificarlo de pesadilla? La utopa del siglo XX es fundamentalmente negativa; se la ha llamado distopa, antiutopa, contrautopa, utopa negra. Son varios los nombres equivalentes para designar esta forma de literatura poltica. Parece irse afianzando el trmino distopa, aunque su uso no sea todava muy fre- cuente.

    Conviene recordar algunas de las caractersticas y rasgos bsicos de la utopa para encuadrar de forma coherente el tema, pues, evidentemente, ha

    Res 55/91 pp. 7-23

    This content downloaded from 201.174.75.10 on Thu, 27 Jun 2013 14:59:27 PMAll use subject to JSTOR Terms and Conditions

  • ESTRELLA LPEZ KELLER

    de haber paralelismos y similitudes entre utopa y su negativo. De no ser as, no seran comparables y corresponderan a gneros poltico-literarios entre los que no cabra establecer equivalencias.

    Cuando se habla de utopa nos referimos a una larga tradicin de pensamiento sobre la sociedad perfecta, que identifica perfeccin y armo- na. La historia del utopismo es el conjunto de esfuerzos por presentar una imagen de la sociedad en la que la armona es el valor dominante1. Aunque sus orgenes se pueden remontar a la Antigedad clsica, y seguramente ms atrs, a las leyendas mesopotmicas de Gilgamesh, no quiero arrancar de pocas anteriores a aquellas en las que se acu el propio trmino, con el racionalismo moderno.

    Utopa, el no-lugar, ha sido objeto de mltiples definiciones. Una sufi- cientemente general, a la par que escueta, es aquella que se refiere a la utopa como la descripcin minuciosa de una organizacin social perfec- ta. Milton o Hartlib se referan a ella como modelo de repblica ideal. Ese no-lugar de Moro, que con el propio neologismo no quiso dar a enten- der que fuera bueno o malo, adquiri en poco tiempo el significado de algo positivo. Organizacin social, repblica ideal; es decir, un modelo terrenal. El Paraso no es una utopa, pues es esencial el aspecto de ordenacin material de la vida en comunidad, cosa innecesaria en espritus serficos.

    Ms recientemente, Neusss la define como sueo de orden de vida verdadero y justo2. Esta concepcin encierra los dos elementos que consi- dero bsicos para referirse a este tipo de pensamiento: por una parte, sueo, algo irrealizable en la vida diurna, es decir, en la vida real; verdadero y justo: por tanto, deseable.

    La utopa representa, pues, un sueo de perfeccin social. Que la visin de lo que pueda ser esta perfeccin vare con el tiempo es algo tan evidente que no requiere mayor explicacin: las utopas no son elucubraciones en el vaco - aunque a veces puedan parecerlo- , sino que estn directamente influidas (determinadas sera, quiz, un trmino dema- siado rgido) por las condiciones mentales y materiales de la poca y por la condicin social de sus autores. Al margen del estudio, apasionante para un historiador, de lo que en cada momento se considere qu es perfec- cin, justicia o verdad, la pregunta sera:

    Implica esta unin de los dos trminos - sueo y perfeccin - una actitud desesperanzada de que lo perfecto es imposible? No se puede dar una respuesta nica y tajante: la imposibilidad depende de cada autor. S se puede afirmar que para todos sera modelo a imitar, pero mientras para unos el ejemplo que describen es una imagen perfecta pero inaccesible, otros autores sostendran que sus proyectos son realizables.

    1 Vase G. Kateb, Utopismo, en Enciclopedia Internacional de Ciencias Sociales, vol. X.

    2 A. Neusss, Utopa, Barcelona, Barral Eds., 1971, p. 13.

    8

    This content downloaded from 201.174.75.10 on Thu, 27 Jun 2013 14:59:27 PMAll use subject to JSTOR Terms and Conditions

  • DISTOPIA: OTRO FINAL DE LA UTOPIA

    En cualquier caso, utopa sera la sociedad en la que todos los hombres querran vivir si pudieran, porque es perfecta. Aunque una de las caracte- rsticas del presente siglo es que la utopa se convierte en temible ms x que atrayente, y no slo las distopas, sino tambin la utopa optimista, cuyo modelo de vida no parece en absoluto deseable a la mayora de los lectores actuales. Se ha producido una prdida de credibilidad en la utopa. Pero en su poca clsica la intencin de los escritores utpicos era la descripcin de la sociedad perfecta.

    La concepcin de un cielo en la tierra presupone una gran dosis de confianza en la capacidad humana para realizar el ideal de perfeccin3. Esta confianza en las potencialidades humanas es clara en toda la historia de la utopa moderna, y mucho ms patente tras la Revolucin Francesa, cuando al optimismo propio del Siglo de las Luces, con su creencia en la bondad natural del hombre y su fe en el Progreso, se uni el activismo poltico, al ver que determinados proyectos podan ser llevados a cabo si los hombres ponan empeo en ello. La Revolucin Francesa sugiri que el curso de los acontecimientos humanos poda ser dirigido a voluntad, siem- pre que se realizase esa movilizacin poltica que se llama Revolucin.

    Quiz demasiado voluntaristas y confiados. En el siglo xix, y gracias al calificativo de utpicos que Engels aplic a los socialistas que le precedie- ron, el trmino utopa se reafirma con esas caractersticas de deseable e imposible. Pero no imposible por el modelo en s de sociedad perfecta (cosa a la que ni Marx ni Engels renunciaron), sino, precisamente, porque lo que no explica la utopa es la forma de llegar a esa sociedad perfecta, o no lo hace de forma adecuada. Es decir, lo que Marx y Engels denunciaban era que la utopa estaba desvinculada de la revolucin. Pero no se debe olvidar que la esencia de la utopa no es mostrar el camino, sino el fin: no trata de describir la va para alcanzar el objetivo, sino el objetivo mismo.

    Recordemos de forma esquemtica, pues no es objetivo de este artculo sobrepasar los lmites del presente siglo, algunas de las caractersticas generales de la utopa que aparecen de manera recurrente a travs de los siglos: construccin racional, a pesar de su presentacin, a veces, fantsti- ca; son imaginativas, pero no irracionales ni mgicas. Otro rasgo comn, derivado precisamente de su propia racionalidad, es la planificacin: nada se deja al azar. De la buena organizacin social se deriva, en salto lgico indemostrable, la placidez psquica y la plena satisfaccin personal de sus ciudadanos. La utopa se muestra como la realizacin de la justicia y ofrece una visin feliz. Otros aspectos recurrentes de la utopa son su forma narrativa, aunque el verdadero protagonismo corre a cargo de la organiza- cin social y no del individuo o narrador; ste puede desaparecer, sin que la estructura de la obra se resienta. Asimismo, su ubicacin en marcos alejados geogrfica o temporalmente. Por ltimo, pero no por ello de

    3 Vase F. E. Manuel y F. P. Manuel, El pensamiento utpico en el mundo occidental, 3 vols., Madrid, Taurus, 1984, vol. I, p. 35.

    9

    This content downloaded from 201.174.75.10 on Thu, 27 Jun 2013 14:59:27 PMAll use subject to JSTOR Terms and Conditions

  • ESTRELLA LPEZ KELLER

    menor importancia, su fe en la Ciencia: parafraseando al evangelista San Juan (La verdad os har libres; 8, 32), se podra decir que los utpicos anuncian la Ciencia os har felices.

    En cuanto a las funciones de la utopa, pueden sealarse tres4:

    1. Denuncia. En primer lugar, aunque no siempre de forma expresa, el utopismo ha criticado las deficiencias del mundo real. Ha contribuido - como otro tipo de obras - a una toma de conciencia por parte de la sociedad. Las obras utpicas de los siglos xvm y xix fueron especialmente eficaces en el fomento de la conciencia de que el mundo existente tena importantes fallos que era posible erradicar. En este sentido se pueden considerar obras de propaganda poltica.

    2. Anlisis. Muy vinculado con el anterior. Con frecuencia, las obras utpicas constituyen penetrantes estudios sociolgicos, a